blog sindria

martes, 28 de febrero de 2017

Ya tengo seis vidas

Me suicidé cuando tenía dos meses.
Seguramente fue mi subconsciente el que me empujó a hacerlo. Me separaron de mi madre a una edad muy temprana y seguidamente aterricé en una casa completamente desconocida. No sabía qué hacía allí ni por qué me había tocado estar en ese apartamento, pero el destino parecía así de caprichoso. Me escondí durante un par de días para asimilar todo lo que me había sucedido, la tristeza era tan insoportable que creí que no saldría del agujero en el que me hallaba.
La segunda noche se acercó aquella presencia grande cuyo tono de voz  no identificaba todavía. Intentaba hacerme salir de mi guarida, no sé qué pretendía conseguir exactamente pero, mientras me arrastraba hacia fuera, yo no hacía otra cosa que pensar en mi madre, en su suave pelaje y la manera que tenía de agarrarme del pescuezo con su boca. Aquella situación era peor que una pesadilla.  El ser gigante no consiguió agarrarme entre esas cosas que se movían con cinco palitos, mis diminutas zarpas atacaron como el flash de una cámara y salí escopeteada hacia el balcón. Conseguí colarme entre un pequeño hueco que no estaba tapado y entonces fue cuando empecé mi descenso desde una altura considerable, con el tiempo he descubierto que eran cuatro pisos.

Un momento lector, voy a mi váter de piedras y enseguida vuelvo.
Vale ya estoy aquí,me limpio un poco la pata con la lengua, así, ahora sí, lista para seguir relatando la aventura.

Mi cabeza no daba a basto. ¿Qué hago? Estoy cayendo, no tengo dónde agarrarme, esto va muy rápido, por favor, ayuda, ayuda,papá, papá, mamá, mamá, mamá, mamiau, mamiaaaauuuu, miauuuuuu.
Noté como mi cuerpo chocaba contra el suelo y me hice caca al instante del susto.
¿Y ahora qué? pensé. ¿Qué bigotes hago en esta terraza? ¿Dónde me he metido? Qué me están haciendo? Qué vida es esta? Por qué han decidido por mí? Por qué no me han dejado al lado de mi mamá? La que me alimentaba y me daba cariño? Cómo voy a salir de esta?
Empecé a dar vueltas, parecía una loca enjaulada y las patas no dejaban de temblar del miedo. Demasiadas emociones en muy poco tiempo, pero seguía viva, había conseguido sobrevivir y no me dolía nada, absolutamente nada.
Me escondí detrás de un sofá y completamente inmóvil el corazón latía como si se fuera a salir de mi cuerpo peludo. Esperé allí sin saber qué pasaría después.
Al rato escuché un sonido extraño y parecía que dos de esos gigantes venían a buscarme.Yo no quería saber nada de seres desconocidos que caminaban erguidos y emitían un bssss, bssss, bssss, bssss, misi, misi, Nori, Nori. No entendía nada, y ahora ¿qué más?
Movieron el sofá y salí corriendo para saltar un poco más abajo. Me quedé encima de un tejado de plástico y desde allí los seres verticales no podían alcanzarme.
Estaba oscuro, muy negro, pero allí paralizada, pensé que ya estaba, si se podía decir, a salvo. Aunque nada tuviera sentido.
Empezó a amanecer, luego hubo un gran sol, calor, no tenía comida, ni tampoco agua. Me desplacé por los tejados de plástico hasta llegar a un rincón en el que me acurruqué porque no podía avanzar más.
Soy pequeña y no sé qué tengo que hacer, me decía. Me quedé dormida esperando no sé qué milagro.
Mucho rato después volví  a escuchar a los seres que me llamaban y me tiraban unas bolitas con olor a carne de buey. Yo no me movía. No sabía quiénes eran ni tampoco qué esperaban que hiciese.
Más tarde vi cuatro seres más vestidos con unos trajes y cascos. Uno de ellos bajó desde el balcón con una pequeña escalera hacia el patio de abajo. Llevaba un palo largo y me empujaba con él para que me desplazara del rincón  hacia otro lugar del tejadito de plástico. Lo consiguió.
A continuación me pusieron delante una especie de caja con una puerta abierta. La sostenían con una cuerda y dentro estaban las bolitas que olían a buey. Desde lejos seguí escuchando bssss bsssss bssss, Nori, Nori, pero no entendía nada. Yo no quería meterme en la caja. No movía ni un solo pelo y el señor del palo insistía mucho para que entrara en aquella caja.
 De repente,sin darme cuenta me estaban agarrando del cuello con una cuerda y alguien me abrazó con sus diez palitos para finalmente meterme allí dentro y cerrar la puerta.
Volví a la casa de la cual me había escapado y ya más tranquila, empecé con el tiempo a familiarizarme con el entorno en el que me había tocado vivir.
Ahora ya me he olvidado de todo aquello. Tengo agua y comida todos los días. Un montón de sitios donde dormir, muchas caricias, abrazos,mimos y buena música que me relaja y divierte.
Duermo mucho, mucho más que los humanos, pero a veces tengo tiempo para hacer otras cosas como ésta,subirme a la silla, encender el ordenador sin que mi ama se entere y relatar la historia de mi pasado.
Todo nos enseña.Todo pasa.Todo se supera.
Ahora ya tengo seis vidas.

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