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lunes, 25 de enero de 2016

Sabia consejera

Se llenan las manos de estaciones,
las casas,
de mar y arena azucarada.
Los oídos escuchan
todas las verdades,
sólo las verdades.
Los ojos,
respiran con alegría
ante el acontecimiento.
Y así,
caminan ingrávidos,
los pies que no sentimos.
En los bolsillos de las chaquetas,
chalecos y pantalones,
se acumulan los besos dorados,
infinitos.
En las almas, un agua,
bien cristalina.
Y las mentes,
serenas,
se olvidan de los disparos,
se acuerdan de la muerte,
fiel compañera,
siempre,
sabia consejera.



LAS MEJORES RECETAS

Blancas, redondas, negras, puntos, palos, silencios y claves de sol.
Serpentean, bailan, reptan y escalan sobre algo llamado pentagrama,
entre las reflexiones que emanan del insomnio.
Suspendidas,
como gorriones sobre cables,
se contornean acariciando los oídos,
ellas,
consiguen envolver las pieles de escalofríos y gallina.
Son, son, son, son, son, son,
manos, cocinando ingredientes,
recetas de aromas melódicos
embriagando los órganos que no vemos.
Hermosas combinaciones,
dispuestas a arrancarnos las lágrimas,
anudarnos las gargantas y
removernos el estómago.
Notas,
que se cuelan,
que nos viajan y hacen viajar,
tan lejos,
tan cerca.











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