blog sindria

jueves, 28 de enero de 2016

MADAME CARCAJADA

Se ríe la carcajada del aburrimiento,
nos despoja y libera de lo absurdo, lo ridículo  y  el sinsentido que a veces provoca ser y hacer.
Posee las almas que se acompañan y comparten  y no deja que nos miremos a los ojos para no morir ahogados en la marea que sigue subiendo imparable.
La carcajada aleja el drama y las preocupaciones,
ella,
existe para recordarnos que nada es tan grave, complejo e inamovible.
Nos planta cara, y nos “abdominea” el vientre,
ella, nos vuelve más pájaros.
Se ríe la carcajada de nosotros, de la rutina, las normas, órdenes, prohibiciones y obligaciones.
Nos visita repentina, sorprendente y con los brazos extendidos
nos  regala complicidad, comprensión y empatía.
La acogemos como nuestro mejor huésped,
la tratamos como a nuestros hij@s.
Se despierta vendaval y nos arroja del micro mundo en el  que habitamos y limitamos.
Nos arropa con la manta de su relatividad y fuerza para volver a arrancar de nuevo.
Ahuyenta  las suposiciones infundadas, las críticas que hieren, las jerarquías y sus juegos,
la carcajajajajajajajajada esfuma todos los disfraces.
Alimenta la sabiduría su
“JUA JUA JUA JUA JUA JUA JUA JUA “
reconectándonos con este mundo, al que a menudo,
nos enfrentamos con los sueños que nos viven.
Sopapea la carcajada al odio, los celos y la envidia.
Sale decidida a enterrar el enfado y su rencor  permitiéndonos hacer las paces con la existencia.
La amo, como la trucha al trucho,
porque une,
relaja,
enseña.
Porque nos brinda el humor,
el que tanto necesitamos para no tomarnos todo este asunto misterioso,
de manera tan seria.


lunes, 25 de enero de 2016

Sabia consejera

Se llenan las manos de estaciones,
las casas,
de mar y arena azucarada.
Los oídos escuchan
todas las verdades,
sólo las verdades.
Los ojos,
respiran con alegría
ante el acontecimiento.
Y así,
caminan ingrávidos,
los pies que no sentimos.
En los bolsillos de las chaquetas,
chalecos y pantalones,
se acumulan los besos dorados,
infinitos.
En las almas, un agua,
bien cristalina.
Y las mentes,
serenas,
se olvidan de los disparos,
se acuerdan de la muerte,
fiel compañera,
siempre,
sabia consejera.



LAS MEJORES RECETAS

Blancas, redondas, negras, puntos, palos, silencios y claves de sol.
Serpentean, bailan, reptan y escalan sobre algo llamado pentagrama,
entre las reflexiones que emanan del insomnio.
Suspendidas,
como gorriones sobre cables,
se contornean acariciando los oídos,
ellas,
consiguen envolver las pieles de escalofríos y gallina.
Son, son, son, son, son, son,
manos, cocinando ingredientes,
recetas de aromas melódicos
embriagando los órganos que no vemos.
Hermosas combinaciones,
dispuestas a arrancarnos las lágrimas,
anudarnos las gargantas y
removernos el estómago.
Notas,
que se cuelan,
que nos viajan y hacen viajar,
tan lejos,
tan cerca.











lunes, 18 de enero de 2016

La belleza

No sé si habría otros planetas dispuestos a aguantar el dolor y la inmundicia que lleva soportando el nuestro.  
No comprendo por qué somos tan injustos e inconscientes con la belleza del paisaje, sus tesoros y manjares.
¿Cuál es la pulsión que pisotea, destruye, destroza y derrumba los cimientos de esa gran belleza?
¿Qué gran placer obtiene el animal a cambio?
¿Por qué seduce de ese modo el  papel? Por qué no vivir enamorados de las raíces que permiten fabricarlo?
¿Cuántas más huellas negras nos quedan por dejar?
No entiendo por qué deseamos que se nos recuerde por hazañas de mierda. 
No me gusta pensar en la dominación sin escrúpulos, en el control sin límites, en la falta de respeto por el regalo que supone vivir en la Tierra.
Necesitamos buenas miradas, buenos trazos, buenas maneras de pensar.
Deberíamos pasar desapercibidos, casi  ingrávidos,  sin golpes puñetazos y patadas que desfiguran la forma esférica y su encanto indescriptible.
Por qué no hacer crecer las melodías, los términos medios, las pinturas, las ideas que nos hacen más felices.
Unirnos para olvidar los cuchillos, las armas y los gases.
Pasear por el planeta y brindar por la Gran Belleza,  la de los que piensan, reflexionan y mejoran.
Admirar a los que crean y nos ofrecen un precioso trozo de su alma, que nos impregnan los corazones de notas y colores, que nos acercan los unos a los otros para querer seguir su ejemplo, para respirar lo bello.
Apoyar a los que luchan contra las injusticias y frenar  la locura de lo insostenible, aunque a menudo parezca ser en  vano.
¡Qué rabia, qué angustia arrastrarnos hacia la NADA, hacia el camino del  vacío, de lo feo, represivo, superficial y sobre todo absurdo!
¡Qué lindo sería que otros futuros se acordaran siempre y sólo, de las buenas ideas, las preciosas obras en todas sus formas y de la armonía entre las mentes, tan tan tan y tan efímeras!
Magnífico sería poder vivir sin suciedad, mugre, mohos y podridos;  precioso que todo siguiera su instinto, su curso natural, su integración y el placer que supone experimentarlo.
Cuesta esfuerzos cambiar la vorágine, el tsunami que todo lo arrasa, la fuerza de las ideas corruptas  y malolientes.
Quiero brindar por la BELLEZA, por la gran BELLEZA del planeta. Agradecerle que nos siga alimentando con sus brisas y vientos, que nos dé la oportunidad de convivir con otras especies.
Hoy brindaría porque la belleza se contagiara en nuestros pensamientos, bocas y manos,  en las palabras y actos.
Que la belleza que existe fuera, también se cueza dentro para que emane de los poros, las exhalaciones, de una profunda conciencia.
Que la belleza, todavía presente, a pesar de la basura y todos sus derivados, nos inspire, nos eleve y la imitemos con los gestos y los pasos.
Que lo bello de la tierra nos ayude a amar, a amarnos, más y mejor, que  podamos sumar hermosura al lienzo en el que vivimos.
Y aunque al final estemos abocados a la extinción, vivir, vivir con la mayor belleza posible, haciendo crecer  las flores en las entrañas para ofrecer los mejores perfumes.
Siempre es buen momento para limpiar, para sacarle brillo a la BELLEZA.


lunes, 11 de enero de 2016

bésame mucho

Se estampó.
Claramente,
fue un avión aterrizando en la pista de mis labios.
El beso mosquito,
colándose sin poder evitarlo,
el de auto de choque sin música de feria.
Se remontó,
el beso,
al patio de colegio,
vergonzoso, miedoso, tímido y robado.
Se manifestó niño,
dentro del cuerpo adulto,
rayo,
entre boca de tormenta.
Fui desconcierto y ojos de plato
en las calles de Ruzafa.
Aquel beso,
fue nota de humor,
recuerdo
en el diario de los besos.
Como el primero o aquel,
vestido de tal excitación y
con el que casi desencajamos
la lengua de su lugar.
No se olvidan los besos tan deseados en el cine,
y aquellos delante del televisor,
con la famosa excusa de:
"Vamos a ver una película"
cuyo final jamás se contempla.
Hay cruces de labios que se entienden,
comparten ritmos y movimientos.
Otros fugaces que no vuelven.
Hay siluetas,
perfiles confundidos,
fundidos
en el beso.
Labios adolescentes que se pasean eternos
entre las húmedas almohadas sonrojadas.
Besos redondos,
que animan los días cuadrados.
Mariposas suaves,
sobre frentes,
narices, mejillas y barbillas.
Besos que se agarran,
a la montaña del recuerdo,
que nos esculpen y moldean
en los talleres del amor.
Besos que crearon bandas sonoras en
parques,
coches,
hoteles,
probadores.
En medio  del oleaje marino.
Hay todos esos BESOS
que hubiésemos dado con gran ímpetu
y que por desgracia no entregamos.
Esos que llegan, llegan, llegan,
y mientras los saboreamos, nos decimos,
¡POR FIN!
No se puede,
no se puede vivir sin ellos,
sin la inclinación,
a la que están subordinados.
De un lado a otro,
péndulos,
badajos que hacen resonar
las campanas del placer.