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martes, 1 de diciembre de 2015

ES LO QUE HAY


Se retienen las ganas de cantar a grito pelado por la calle,
de declararme escribiendo frases de una canción de Vetusta Morla
en el bajo de la casa de un vecino, que apenas conozco,
pero que me hace ser terremoto.
Porque atrás quedaron las notitas que, con nervios,
dejaba en la mochila del colegio.
Se aguantan los piropos,
por no osar,
por no ser descarada, por  el que dirán y pensarán,
se aguanta,
el arrebato de sinceridad
que nos llenaría la boca de palabras y sonrisas.
Se detiene el corazón, las manos, el alma, la lengua y la voz
sin sexo,
mientras trepa la hiedra sin cesar entre los huesos.
Se petrifican las ganas de escribir y  llamar,
para saber y escuchar las voces
de los que un día quisimos,
de los que unos días formaron parte de nuestra hermosa rutina.
Se controlan las ganas de bailar en el lugar
donde cada día mantenemos la compostura.
Se traga el ruido oloroso que rompe el silencio.
Aguantan las manos sin abrazos y
las sillas el peso de la espera.
La nube rosa acepta,
porque "ES LO QUE HAY",
en boca de todos, ES LO QUE HAY.
Y cabizbajos el horizonte se difumina.
Se convive con la mentira, la falsedad, el robo y el engaño.
Se imita el  sistema deshumanizado, competitivo y analfabeto.
Acepta el sueño ser soñado
y se imponen la apariencia, el paripé, el disfraz, las máscaras y
todas las ridículas corbatas
que esconden los negocios truculentos.
Los pies quietos, la boca cerrada y
las palabras enterradas,
así, sin rechistar.
Y a ello sumamos,
la demagogia, la nube de algodón,
las intenciones vacías de sentimientos, acciones y resultados.
Soportan los ojos la barbarie, la injusticia, el odio,
la corrupción, las dictaduras y la sinrazón.
Padecen los hombres, las mujeres, los abuelos, abuelas
los niños y niñas,
las muertes prematuras, premeditadas y absurdas.
El alma se conforma y viste de prostitución y carnaval.
Permanecen los cristales en su sitio y
las malas hierbas se apoderan del terreno con el agua de la tristeza.
En las calles que mantenemos limpias
se escucha el silencio de la ignorancia
y ES LO QUE HAY.
Crecen las fronteras entre el "desarrollo" vertiginoso
y la mente sin teclado y
se aleja el cuerpo del ritmo que marca la intuición.
Se engulle la contaminación,
lo artificial y procesado,
y las montañas de mierda ya no se pueden esconder.
Se tapan los agujeros, se ponen parches, remaches y remiendos.
Se esconden las verdades,
se desea en pie la estructura y las raíces,
se tergiversa, se embellece, se engaña y se compite
con monedas
en un inmenso patio de colegio,
en ese recreo de tiempo libre,
para ir llenando los bolsillos que rebosan sin dejar caminar,
sin poder avanzar,
pero es que ES LO QUE HAY.






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