blog sindria

sábado, 5 de diciembre de 2015

EL FALDÓN DE LA INFANCIA


Fui gato, debajo del faldón de la mesa de su comedor.
Me gustaba esconderme allí, a ver la tele o mirar el Pronto que le compraba él a ella en un quiosco de la calle Cuenca.
Era siempre la hora de la siesta y ellos seguían el perfecto equilibrio, su orden inamovible.
Amalia en su mecedora, impecablemente barnizada,
Antonio en la butaca cuyos brazos ya estaban pelados por el roce de los años.
Fui maga, debajo del faldón rosa y suave
porque era invisible para los ojos, que me hacían creer que había desaparecido.
Debajo de aquella tienda de campaña circular
escuchaba la melodía que componía mi yayo con sus ronquidos,
siempre acompañado de su fiel corista.
Allí debajo sólo había presente, juego, infancia.
Fui perro faldero, feliz de tener aquellos dueños,
los que me hacían bocadillos de sobrasada con CASERÍO,
porque Amalia no compraba la VACA QUE RÍE,
aunque a mí, me gustara más el dibujo de la caja.
Desde mi cabaña también admiraba las fotos en blanco y negro,
guardadas en una caja metálica, no sé si de galletas o de qué otra cosa,
lo que sí recuerdo era el color dorado gastado.
Fui topo, protegido de hostilidades, inclemencias y dudas.
En ese cálido rincón del mundo no sabía qué era el tiempo,
no sabía que se perdía o ganaba,
allí,
no existía la culpa, el arrepentimiento y las grandes expectativas.
Fui perdiz, libre,
para entrar y salir de mi querido nido,
saboreando en el cielo el viento
y el batir de las alas a su favor.
En ese comedor que escuchaba los pinos de un lindo patio
fui Alicia.
En ese comedor, debajo del manto mágico,
acariciaba los pies con zapatillas de ir por casa,
unas con tacón, otras planas y de cuadros.
Reaparecía entonces, sacando la cabeza,
hacia la superficie terrestre
para que me abrazara entre sus grandes pechos,
para que me abrazara entre su enorme pancha.
Siempre,
para que me miraran con ojos sorprendidos,
aquellos en los que no cabía más amor.

1 comentario:

  1. Ese lugar siempre permanecerá en nuestros corazones Cyn, nunca se irá de nosotros, porque en cierto modo somos frutos de él, de ellos. Me ha gustado mucho...Te quiere mucho tu primo

    ResponderEliminar