blog sindria

lunes, 21 de diciembre de 2015

A una madre


Me siento,
mañana,
mediodía y noche
en la misma silla.
Delante de un bol,
un plato,
una cuchara o tenedor.
Me siento delante del papel,
el que  congela su forma sobre esa estantería.
No es el marco que envuelve el papel,
ni el cristal que lo protege el que me aflige.
No es esa fotografía,
donde aparece con una melena larga y ondulada
la que me anuda la garganta.
No es la imagen petrificada
la que me arranca las lágrimas.
Lo que duele mucho es,
que ese marco, con ese cristal y su fotografía,
me recuerdan que hay un cementerio llamado
Chacaritas,y
en ese lugar de Buenos Aires,
sólo hay huesos,
canciones mudas,
besos imposibles,
allí hay polvo de sonrisa,
polvo de eterno descanso,
demasiado silencio.

Te echo de menos.

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