blog sindria

lunes, 21 de diciembre de 2015

A una madre


Me siento,
mañana,
mediodía y noche
en la misma silla.
Delante de un bol,
un plato,
una cuchara o tenedor.
Me siento delante del papel,
el que  congela su forma sobre esa estantería.
No es el marco que envuelve el papel,
ni el cristal que lo protege el que me aflige.
No es esa fotografía,
donde aparece con una melena larga y ondulada
la que me anuda la garganta.
No es la imagen petrificada
la que me arranca las lágrimas.
Lo que duele mucho es,
que ese marco, con ese cristal y su fotografía,
me recuerdan que hay un cementerio llamado
Chacaritas,y
en ese lugar de Buenos Aires,
sólo hay huesos,
canciones mudas,
besos imposibles,
allí hay polvo de sonrisa,
polvo de eterno descanso,
demasiado silencio.

Te echo de menos.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Esto mío

Lo nuestro es una historia de vitrinas,
de fortuitos encuentros fugazmente estrellados,
el asombro de una limusine girando.
Esto nuestro,
ummmmmmmmm,
más bien lo mío, consta de,
un castillo amurallado,
al que darle vueltas hasta,
"Tomber dans les pommes",
nada que ver con manzanas,
pero sí con estar rendida.
Esto es, el fin que no tuvo principio.
Esto mío, es la obsesión
por una persiana bajada o subida,
saber si merodeas por el barrio,
si podré dejarme atropellar por tu furgoneta.
Lo que nunca será nuestro,
convierte mi casa en un laboratorio,
sin probetas, microscopios ni bisturís.
Esto, que no tiene nombre,
alimenta la maceta de la Esperanza,
una flor que espera lenta,
a sol y sombra,
hasta el día que se aburre,
y decide marchitar.
Esto es un boomerang,
vuelve, idéntico a como se fue.
Esto, mucho más mío que tuyo,
dibuja siluetas, miradas y besos entre sombras.
Lo mío es mirar tu puerta,
retroceder sin ser vista,
cotillear una carta en el suelo que no está a tu nombre,
y fruncir el ceño porque no puedo encontrarte,
ni en el ciberespacio,
pero sé que entre redes no temblaría tanto.
Esto será,
lo que no pueda palpar,
las babas de un perro al lado de una mesa,
el secreto que se va a la tumba,
el Everest, el Aconcagua, el K2, Annapurna......................
aquello que no pueda tachar de la lista,
lo tan real en mi alma,
tan inconcebible en la tuya.






jueves, 17 de diciembre de 2015

Números, numeritos, esos pequeños detalles


Se nos montan y amontonan,
los números,
nos montan,
nos montan números,
¡LOS NÚMEROS!
Cabalgan,
sin parar,
cual percherón adolescente
El 0123456789,
ganan maratones,
irons mans,
triatlones, y
desafían a la luz.
¡Los números!
Nos desean,
nos vuelven calvos,
canosos,
arrugados y juegan al parchís,
y como mi abuela,
siempre ganan.
Nos cuentan atrás,
nos acercan
a eso,
que todos tenemos en común,
pero que desconocemos si está de muerte.
Montañas de granos de números,
que nos cubrirán los pies
las piernas y las bromas.
En la playa o en el monte,
donde sea,
pero siempre encorvándonos,
hacia la super nada más absoluta,
un lugar en el que no podremos seguir contando,
los números,
un peculiar agujero silencioso
sin paisaje,
canciones,
ideas,
placeres,
ni movimientos.
Los números,
añaden dolor,
enfermedad, y
espero,
más sabiduría.
Se posan,
aposentan,
apoltronan,
presionan,
aprietan, y conducen,
hacia lo más desconocido.
Los números,
rama, a rama,
hacen el nido,
bailan ,pían,
y nos recuerdan,
siempre nos recuerdan
que nada para la metamorfosis.
Los números,
nos ponen tacones,
nos pintan los labios,
nos ejercitan los músculos,
y nos hacen abandonar
algún que otro vicio....
Los números nos hacen hablar,
de los números,
de lo que solíamos hacer,
de lo que ya no hacemos,
de lo que ahora hacen otros,
con menos números.
Los números nos echan cubos de agua fría,
porque los números,
no esperan,
los números,
siempre tienen prisa.












martes, 15 de diciembre de 2015

PALOMITAS


Pero míralas, qué bonicas, qué graciosas,
una al lado de otra y de otra y de otra y de otra más,
ahí, tan panchas, tan cómicas, tan en su tertulia entre plumas.
Sentaditas, equilibristas, encima de ese cable.
¿Será que les gusta?
¿De qué estarán hablando?
¿"Patidifusarán" con el tráfico y los semáforos?
¿se les hará bola como a mí los humos de escape
que no huelen a canela, limón, caléndula, azahar y lavanda?
Seguro que por eso están más negras de lo habitual.
¡Pero míralas, todas unas campeonas!
traga que te traga los agobiantes perfumes urbanos
y ni se inmutan,
siguen con su chismorreo de barrio,
en Guillem de castro,
muy cerca del Eras Pan,
aquel horno de croissants de vicio que no cierra
ni aunque venga una hecatombe.
En pendiente,
¡y no tiemblan!
se agarran y se mantienen bien firmes,
erguidas, señoriales, orgullosas, calmadas,
en paz.
¡Qué buen ejemplo!
esa garra, esa presencia, ese saber estar.
Pero míralas,
señoronas, controlando el tráfico,
aunque, permisivas, benevolentes, transigentes,
no como otros..........................
Libres, a veces mucho más lúcidas
que otros animales.................
Vienen y van,
sobrevuelan
el circo, el teatro, la suciedad y
el ajetreo incesante de nuestro existir.
No sé si se ríen,
pero nosotros podríamos hacerlo de nosotros mismos,
para flotar un poco más,
de vez en cuando,
para restar peso, seriedad a eso de vivir,
para poder silbar solos,
en las calles
y que no piensen  que estamos locos.
Me gusta mirarlas,
una al lado de otra y de otra y de otra más,
en comunidad y harmonía.
Míralas, sube con ellas,
baja a la tierra,
sé feliz,
sé más tú.




miércoles, 9 de diciembre de 2015

LA INTENCIÓN amorosa

Parece, casi siempre, que la comida que nos preparan es mucho más rica que la que cocinamos para nosotros y digo yo que será porque nos comemos la intención amorosa del que la hace.
Dice Juan que en la adolescencia le enseñaron a ponerse la mano debajo del culo para que se le durmiera y así tener la sensación de que no era la suya al tocarse, aunque claramente, nada comparable a la intención amorosa ajena.
Nos masajeamos los pies, el cuello, las piernas, la cabeza y la cara, pero de ello no brotan escalofríos, pieles de gallina ni ganas de besarnos porque evidentemente, sigue existiendo la ausencia de la intención amorosa de otro.
Nada comparado a abrazarnos, tú entre mí, yo entre tú, hasta olvidarnos de la olla a presión y las lentejas socarradas.
No vayamos a comparar el silencio de dos cabezas llenas de hierba seca observando la luna y sus vecinas con una que añora o anhela a su lado otro cuerpo tumbado.
Solos, no decimos: "Esta es nuestra canción", a no ser que abraces al gato y lo saques a bailar en medio del salón sin dejar de escuchar sus maullidos que deben de estar diciendo, "que me deje esta loca en el suelo".
No hay carcajadas con una sola lengua en la cima de una montaña, delante del espejo de un baño o en la cama a oscuras a las 4 de la madrugada, a no ser, que nos hayamos fumado un porro o bebido 5 gin tonics.
La bañera ya no encaja las dos piezas de un puzzle y la cocina no escucha las chorradas de los chefs aficionados.
Se acaban las peleas por la sábana y el edredón y por dejar huérfanas a la escoba y la fregona,
Las películas, en casa,  no son comentadas, aunque hay días en los que se acaba por hablar sola y en el cine ya no se susurra indecentemente ni tampoco se hacen manitas.

Es así, dicen por ahí, "ya vendrán los tiempos de compartir".

Buenas noches a los que dormís y soñáis abrazados a otros, a la almohada, o a cualquier animal de compañía.




lunes, 7 de diciembre de 2015

SATURDAY MORNING

¡¿Cómo no amar el sábado por la mañana?!
El desmelenado de viernes noche inesperado,
de adorable cansancio
e insomnio de pedestal.
Respirar el desayuno de estrellas,
diamantes,
tostadas de plata, tomates de oro,
café de risas flojas, relajadas, con mejillas coloradas,y
miradas de lasciva complicidad.
Sábado con trueque de olores  y perfumes,
vibraciones profundas,
y cosquilleos imperceptibles que recuerdan ya
la visita suave.
¿Cómo no sentir desvanecerse la piel y los huesos?
Ser pura y absoluta ingravidez .
Ir a trabajar en alfombra,
olvidar las grandes nimiedades.
las preOcupaciones de moda.
Ser,
PlAcEr,
chicle,
ESponJA,
viento,
RAÍZ inquebrantable.
Olvidar la primera persona del singular,
acoger a la TERCERA del plural,
nosotros, NOSOTROS,nosotros, nosotros.
Sumar 1 al soliloquio
y batir la soledad a punto de nieve.
¿Cómo no paladear el río que pasa entre las paredes de la anatomía?
Sábado que antecede a domingo de agujetas,
¡AGUJETAS!
"AMO las yo a ELLAS"
¡HUELLAS de movimientos, antes aparcados!
Sábado de menú sin carta ni mesa
pero con mantel nórdico,
que acaba por suicidarse del colchón al suelo,
rodeado de llamas sonoras.
Uno de esos sábados que no se olvidan,
aquel que parece ser sueño porque no se repite.
Ese sábado de cohetes, globos aerostáticos, y
labios enrojecidos.






sábado, 5 de diciembre de 2015

EL FALDÓN DE LA INFANCIA


Fui gato, debajo del faldón de la mesa de su comedor.
Me gustaba esconderme allí, a ver la tele o mirar el Pronto que le compraba él a ella en un quiosco de la calle Cuenca.
Era siempre la hora de la siesta y ellos seguían el perfecto equilibrio, su orden inamovible.
Amalia en su mecedora, impecablemente barnizada,
Antonio en la butaca cuyos brazos ya estaban pelados por el roce de los años.
Fui maga, debajo del faldón rosa y suave
porque era invisible para los ojos, que me hacían creer que había desaparecido.
Debajo de aquella tienda de campaña circular
escuchaba la melodía que componía mi yayo con sus ronquidos,
siempre acompañado de su fiel corista.
Allí debajo sólo había presente, juego, infancia.
Fui perro faldero, feliz de tener aquellos dueños,
los que me hacían bocadillos de sobrasada con CASERÍO,
porque Amalia no compraba la VACA QUE RÍE,
aunque a mí, me gustara más el dibujo de la caja.
Desde mi cabaña también admiraba las fotos en blanco y negro,
guardadas en una caja metálica, no sé si de galletas o de qué otra cosa,
lo que sí recuerdo era el color dorado gastado.
Fui topo, protegido de hostilidades, inclemencias y dudas.
En ese cálido rincón del mundo no sabía qué era el tiempo,
no sabía que se perdía o ganaba,
allí,
no existía la culpa, el arrepentimiento y las grandes expectativas.
Fui perdiz, libre,
para entrar y salir de mi querido nido,
saboreando en el cielo el viento
y el batir de las alas a su favor.
En ese comedor que escuchaba los pinos de un lindo patio
fui Alicia.
En ese comedor, debajo del manto mágico,
acariciaba los pies con zapatillas de ir por casa,
unas con tacón, otras planas y de cuadros.
Reaparecía entonces, sacando la cabeza,
hacia la superficie terrestre
para que me abrazara entre sus grandes pechos,
para que me abrazara entre su enorme pancha.
Siempre,
para que me miraran con ojos sorprendidos,
aquellos en los que no cabía más amor.

martes, 1 de diciembre de 2015

ES LO QUE HAY


Se retienen las ganas de cantar a grito pelado por la calle,
de declararme escribiendo frases de una canción de Vetusta Morla
en el bajo de la casa de un vecino, que apenas conozco,
pero que me hace ser terremoto.
Porque atrás quedaron las notitas que, con nervios,
dejaba en la mochila del colegio.
Se aguantan los piropos,
por no osar,
por no ser descarada, por  el que dirán y pensarán,
se aguanta,
el arrebato de sinceridad
que nos llenaría la boca de palabras y sonrisas.
Se detiene el corazón, las manos, el alma, la lengua y la voz
sin sexo,
mientras trepa la hiedra sin cesar entre los huesos.
Se petrifican las ganas de escribir y  llamar,
para saber y escuchar las voces
de los que un día quisimos,
de los que unos días formaron parte de nuestra hermosa rutina.
Se controlan las ganas de bailar en el lugar
donde cada día mantenemos la compostura.
Se traga el ruido oloroso que rompe el silencio.
Aguantan las manos sin abrazos y
las sillas el peso de la espera.
La nube rosa acepta,
porque "ES LO QUE HAY",
en boca de todos, ES LO QUE HAY.
Y cabizbajos el horizonte se difumina.
Se convive con la mentira, la falsedad, el robo y el engaño.
Se imita el  sistema deshumanizado, competitivo y analfabeto.
Acepta el sueño ser soñado
y se imponen la apariencia, el paripé, el disfraz, las máscaras y
todas las ridículas corbatas
que esconden los negocios truculentos.
Los pies quietos, la boca cerrada y
las palabras enterradas,
así, sin rechistar.
Y a ello sumamos,
la demagogia, la nube de algodón,
las intenciones vacías de sentimientos, acciones y resultados.
Soportan los ojos la barbarie, la injusticia, el odio,
la corrupción, las dictaduras y la sinrazón.
Padecen los hombres, las mujeres, los abuelos, abuelas
los niños y niñas,
las muertes prematuras, premeditadas y absurdas.
El alma se conforma y viste de prostitución y carnaval.
Permanecen los cristales en su sitio y
las malas hierbas se apoderan del terreno con el agua de la tristeza.
En las calles que mantenemos limpias
se escucha el silencio de la ignorancia
y ES LO QUE HAY.
Crecen las fronteras entre el "desarrollo" vertiginoso
y la mente sin teclado y
se aleja el cuerpo del ritmo que marca la intuición.
Se engulle la contaminación,
lo artificial y procesado,
y las montañas de mierda ya no se pueden esconder.
Se tapan los agujeros, se ponen parches, remaches y remiendos.
Se esconden las verdades,
se desea en pie la estructura y las raíces,
se tergiversa, se embellece, se engaña y se compite
con monedas
en un inmenso patio de colegio,
en ese recreo de tiempo libre,
para ir llenando los bolsillos que rebosan sin dejar caminar,
sin poder avanzar,
pero es que ES LO QUE HAY.