blog sindria

martes, 22 de septiembre de 2015

Nos ha invadido y ¡MENOS MAL!



Entro en una peluquería y hay un grupo de música tocando para los que vienen a cambiar de look.
En el interior de una sala de gimnasio tenemos a una banda (cada dos horas) sudando la camiseta para otros que también sudan mientras escuchan.
Hay conciertos en los metros, en los trenes,en los aviones, en los hospitales, en supermercados, dentro de todos los centros comerciales y  en cada rincón de las céntricas calles de la ciudad.
Hay música en directo en las plazas, todos los días,
músicos con INSTRUMENTOS, con VOCES, dentro de todas las tiendas de ropa de moda.
Notas humanas que animan las colas del INEM,
Melodías directas en las salas de descanso de cada trabajo,
armonías que invaden las playas, las torres  y los museos como el polen que cubre las aceras en primavera.
Pentagramas instantáneos que acompañan las carreras populares.
Conciertos en todos los bares y restaurantes,
sin cesar, sin tregua,
abarrotando los cuerpos de grandiosidad, de serenidad, de esperanza,
los corazones de piel de gallina.
Creadores de magia en los circos, en las películas,
en el monte, en medio de una jodida guerra.
Música que apaga las dictaduras,
que ahuyenta las penas, los males,
que nos une y nos transporta sin billete,
sin maleta.
Sonidos que penetran el alma,
que nos arrancan las lágrimas y llenan las comisuras de mar
mientras sonreímos.
Aquel instante en el que el tiempo se detiene
todo recobra sentido,
y el mundo es mucho más bello
de lo que a menudo nos hacen creer.
¡OJALÁ!



No hay comentarios:

Publicar un comentario