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miércoles, 29 de julio de 2015

Historias de Amor

Poleo, humeante, se coló por el movimiento sensual de Polea.
Un joven que no conozco ama a Pola por sus mejillas sonrojadas.
Cigarro, tan plantado, se iba deshaciendo con el canto de cigarra.
Ellas consuelan su soltería con los fisios, los únicos hombres que las tocan.
Hubo un él,
que un día se enamoró de otro él
en un tierno y divino accidente de tráfico.
El otro tuvo un flechazo en los probadores de una tienda.
La jovencísima de un hombre casado,
otra, de los mucho más jóvenes.
Me contaron de una señora,
enamorada de un vagabundo y la vecina de ésta
de un cura que la desnudaba con sólo mirarla.
Cucaracha calló en las garras de cucaracho
una caliente noche de verano en el hotel ALCANTARILLA.
Entre las tinieblas apareció tinieblos,
niebla se puso celosa y nieblo se enfureció.
Ardilla abrazó a ardillo en lo alto de un milenario secuoya.
Abeja no se pudo resistir a la encantadora voz de Abejorro.
Libélula bailó un eterno vals entre nubes de algodón con Libélulo.
Enamoran las ciudades,
las miradas
y ciertas narices.
Amamos unos labios, uno hoyuelos,
incluso una manera de fumar.
Se aman las golondrinas, los pingüinos, los albatros, los guacamayos, los cisnes, las lechuzas, las termitas y los buitres negros de por vida. (Me dejo unos cuantos monógamos....)
Deseamos unas manos, una sonrisa, una manera de escuchar.
Nos encaprichamos de personas que no conocemos de nada
por el gusto de pensar en alguien,
por creernos enamorados.
Temblamos sin poder evitarlo con ciertas personas,
y sudamos al pensar que se están dando cuenta.
Algunos quisieran hijos y no tienen con quien,
esperan al destino, a destapar la caja de bombones de la que hablaba Forrest Gump.
"Eso no se busca, viene solo" dicen.......
Nos embriaga y nos atrapa un olor y ZAS, nada que hacer.
Nos anestesian la mente
los besos que compartimos con verdad.
Bandas sonoras de película suenan
si hacemos el amor,
con los ojos llenos de lágrimas,
sin palabras que expliquen el placer.
Buscamos entre redes y teclados.
Nos acercamos y alejamos,
aunque la distancia sólo sea física,
la pisada ya dejó huella.
Nos queremos, separamos y nos volvemos a juntar.
Algunos se divorcian,
hay quienes no se casaron por no creer en el amor.
Hay personas que se esconden,
que viven engañándose,
que no pueden liberarse.
Muchos se adoran a pesar del tiempo,
se encontraron y no quisieron desencontrarse.
Bolas que se pirran por Bolos
Es la fuerza,
la fuerza del amor,
de la reproducción,
de la maravillosa e indescifrable atracción.


Os quiero.





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