blog sindria

lunes, 15 de junio de 2015

Por dentro, por fuera


 A lo mejor me apetecería, así de repente, sólo por salir de la rutina,
caminar por la calle, desnuda, bajo la lluvia,mientras
los ojos de sapo de los paseantes se posaran sobre mi cuerpo,
simplemente para reír,
como el que echa dos botes de jabón en una fuente y sale disparado con la risa floja, mientras la espuma crece imparable colapsando una plaza,
como Jodorowsky cuando caminaba siempre en línea recta, hubiera coches o no por delante.
Compartir las carcajadas de unas manos que agarran el mismo paraguas.
A lo mejor querría calles silenciosas, inocuas, transparentes, sin un sólo vehículo que perturbara el canto de los pájaros que siguen, a pesar de todo, visitándonos.
Soñando lejos de las modas,
de los lásers que borran los pelos,
de los teclados que anulan la mirada
de los mensajes que reemplazan las voces y los cuerpos.
Construyendo un mundo posible, en el que fuera más sencillo reírse de uno mismo,
en el que nadie pide nada, porque no hay necesidad.
Que todos y cada uno de nosotros disfrute de la soledad,
sentados en un balcón,
de noche, de día,
esperando un vecino guapo,
un antiguo ligue,
dibujando fantasías que nos relatan cuentos
que siempre nos gustó escuchar.
Disfruten,
en un autocine, con amigos/as,
con malas películas que puedan doblar a su antojo,
peleando con una plaga de mosquitos, dignos de una película de Hitchcock.
Saber llorar en agujeros y reír al instante en las nubes,
saber que todo viene y va,
que nada es tan grave, que se acepta
y que seguimos sin o con ello, con o sin él, con o sin ella.




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