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martes, 6 de enero de 2015

Huyendo?

Huimos, todos, de todo, con todo.
Con cada segundo, cada droga, cada orgasmo, cada palabra, cada pasatiempo, cada lágrima.
Huimos de la soledad, del miedo a ser descubiertos, de desnudarnos ante propios y ajenos juicios.
Escapamos del aburrimiento, de la esencia, de la idiosincrasia que nos acompaña en este viaje.
Ocupamos el espacio, juntos, con sonidos a veces inútiles,
Agarramos la rutina por el cuello sin jamás estrangularla y ciertos amaneceres con un avasallador resquemor por no nombrar la rabia y el odio.
Escribimos, comemos, pintamos y exorcisamos ansiedades con el movimiento de las neuronas, con el balanceo de nuestro cuerpo.
A veces tan sólo son disfraces que escogemos para pasar un día, pero podría ser siempre carnaval.
Trabajamos porque ingerimos, dormimos, nos reproducimos y amamos.
Aderezamos la vida con las historias que nos atrevemos a vivir, abriendo y cerrando las puertas del cielo y del infierno.
Mantenemos el cariño por las personas que comparten nuestro pasado y con las que seguimos construyendo el presente para recordarlo de nuevo con risueña nostalgia.
Abrazamos a los gatos, los perros y cualquier especie que en silencio nos acompaña en esta marea de preguntas por responder.
Se van muriendo los que quisimos mucho para seguir abonando con sus huesos las profundidades del planeta, tan lleno de vida, tan repleto de almas que perdieron un esqueleto y una carne.
Con ellos, una parte de nuestra entraña se arranca y se instala el parche del recuerdo, que todavía los mantiene latiendo en nuestro existir.
Discutimos para reconciliarnos, para no llegar a ningún puerto, para imponernos, reafirmarnos, porque la susceptibilidad y fragilidad nos engañan.
Ensuciamos, y ojalá pudiéramos limpiar y ordenarlo todo de nuevo sin el menor rastro,
Nos mantenemos en nuestros 13, aunque tengamos 30, 40, 50 o 90.
Seguimos soñando mientras paseamos por los parques, mientras estamos en lugares en los que no querríamos estar.
Abrazados o no necesitamos que siga existiendo complicidad, páginas y besos encendidos.
Buscamos una paz, que afortunadamente,aquí, no existe.

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