blog sindria

jueves, 21 de agosto de 2014

titulares

Trepa la hiedra buscando el sol sin rendirse.
Unen los cordones a los humanos.
Alguien le da la vuelta al colchón satisfecho del gesto.
Una mota de polvo huye despavorida ante la cabellera de Miss Escoba.
Un moco negro y fosilizado alcanza la cima de una yema y se dedotransporta hacia la espalda de un imbécil que no deja de quejarse de todo.
 Los tapones de las botellas, cansados, se descorchan para surcar mares lejanos y conocer nuevos trozos de tierra.
Una mujer llora sola ante un plato de sardinas que se convierte en sopa salada de desamor.
Otra mujer le dice a otra que llora desde la ventana escuchando gemidos ajenos.
Se enamoran las orejas de las narices y los codos de las rodillas.
Un tiro, a lo lejos, acaba con la vida de un caracol que intentaba comerse una hoja de lechuga.
Una bomba alcanza un nido de cigüeñas recién nacidas.
Muere un perro bajo las ruedas de un borracho que no le encuentra el sentido a la vida.
Un cerdo vietnamita es abandonado delante de la puerta de un supermercado.
Desfallece un adolescente por sobredosis de información.
Un grupo de niños sudafricanos juega en un campo con un huevo de avestruz.
Se persiguen y mendigan besos y abrazos en las calles.
Un mono padre le quita 105 piojos a su hijo.
Las gaviotas caminan descalzas porque favorece la circulación.
Una abuela lanza rápida y veloz su alpargata, que como un coche teledirigido, alcanza las nalgas de su nieta.
Muchas adolescentes y no tan adolescentes lloran después de los atracones de chocolate, pizza y bollería industrial.
Un hombre se graba defecando debido a un trauma infantil relacionado con cinturones y  palizas.
Se entierran en la arena dos niños como dos lombrices y la risa produce grietas en su suave manto.
Llueve, llueve y resulta que se inundan las casas de los más pobres.
Tiembla la tierra y sólo desmonta los tejados de los más desgraciados.
Los bosques arden para construir mansiones pudientes.
Las "cocodrilas", esconden los huevos en las fauces para agrietar los cascarones y sólo la temperatura decide el sexo de los hijitos.
Existen historias porque hay vida y un planeta que nos acoge.



martes, 19 de agosto de 2014

FARDOS

FARDOS

Y no es el plomo,
ni el hierro,
ni una vaca o un  hipopotamo,
tampoco una ballena, una foca o un elefante;
no son 1000 kilos de paja, un camión de 15 metros,
o los obeliscos del mundo entero.
No es el cemento o 50 sacos de arena,
ni tan siquiera un rinoceronte, un león marino o un dinosaurio.
No es un piano de cola o la compra de un mes,
ni la tierra entera con todos sus habitantes juntos
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no.
Lo que más pesa en este mundo,
sin duda,
sin discusión,
sin posibilidad de debate
o argumentos que lo rebatan,
son los PESA MIENTOS.


ENUMERANDO


Amigos desesperados que compran besugos en el mercado para besarlos apasionadamente.
Gentes que remueven sonrisas sin cucharilla en la taza del desayuno.
Dedos alocados que teclean el sexo que no se huele.
Coleccionistas de paseos nocturnos que esperan robar miradas que no se cruzan.
Relamedores de ollas, platos y cucharas.
"Rechazadores" de chismorreos y" aceptadores" de morreos con chispa.
"Lloradores" profesionales que estudian el escanciado del líquido salado.
Camafeos que sueñan con el día en que la Real Academia los llame Camaguapos.
Almohadas,almohadones, colchones y cojines donde derramar lágrimas que no tragan soledad.
Informaciones permanentes,
que buscan respuestas constantes, reconocimientos infinitos y fama de Lambrusco.
Escapistas que arrastran sus rutinas a la novedosa lejanía para convertirla en nueva monotonía.
Adornos, avalorios,antojos, tejidos,
fruslerías que esconden el dolor del alma rota, el anhelo de un siempre futuro.
Pesacadores del ahora, del aquí, del nada más y así basta.
Amores de agujero negro que abren paso a otras desconocidas dimensiones.
Razones que fustigan corazones que despegan.
Adultos de candados que comen y digieren llaves.
Jirafas-submarino que" periscopean " cada detalle de la vida.
Dientes que se imponen y exponen a los vientos, heladas, mareas y terremotos.
Exigencias de urgencias médicas.
Peregrinaciones interiores que necesitan botafumeiros eliminadores de malos humos.
Listas que nos recuerden lo tontos que somos y los esfuerzos que quedan por recorrer.






viernes, 1 de agosto de 2014

Enamoradas del día a día


Éramos pequeños.
No hacía falta nada.
Ni viajes, ni lugares demasiado exóticos.
Muñecas, muñecos,cochecitos, cocinitas, escondites, 
3 horas bajo el agua,
disfraces,
un paquete de pipas, otro de chucherías,
bocadillos de chocolate, pimentón dulce con aceite,
bicicletas, monopatines y
mucha imaginación.
No dormíamos en hoteles y amábamos la rutina
que nos envolvía.
Disfrutábamos de la  mañana, el mediodía, la tarde y las primeras noches
a las que desesperadamente les exprimíamos el jugo,
esos minutos de más,
mendigados de rodillas para
volver corriendo
junto a 8 personas más, 
a un campo de fútbol
desde el que observar las estrellas,
y algunas, alboratadas,
salían de viaje hacia no se sabe qué lugar.
Comenzaban las primeras mentiras,
las que escondían la expectación de lo prohíbido,
la excitación de la novedad.
Los sentidos,
como flores recién nacidas
palpaban los besos en un coche
con ventanillas empapadas,
fumaban el repugnante sabor del tabaco,
se hidrataban con bebidas desconocidas y
escuchaban los discursos "progenitorales"
que intentaban transmitir la cordura
que no aceptábamos.
Nos succionábamos hasta la apnea,
nos sentábamos en las estaciones
y el tiempo paseaba sobre los raíles mudos.
Todos los días el mismo paisaje
la misma ilusión,
la idéntica alegría que jamás nos aburría
y nos alejaba de la inútil queja
y el anhelo de tener más de lo que teníamos.
El mismo mar,
la misma piscina,
las mismas series televisivas,
el mismo tour,
la misma lluvia
y siempre
las mismas constelaciones en los ojos.