blog sindria

lunes, 28 de julio de 2014

Llueve en la sala

Derramándose,
lentas,
sobre las cabezas de los que bailan enloquecidos.
Mojan sus cabellos pero no me ven,
no las sientan.
No hay presente, casi no estoy allí,
soy  paralelas que me viajan mientras vivo.
Muchos ojos,
que no me hablan de fuegos,
sonrisas vacías de historia
y brazos que no despiertan
sueños ni poesía.
Sombras borrachas que me recuerdan
que estás en los papeles,
vestido de palabras
porque tienes
infinitos significados, incontables adjetivos e interminables metáforas.
Baila la noche sin boca,
amanece la soledad
entre rostros que me recuerdan
tu ausencia tan presente.

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