blog sindria

sábado, 1 de marzo de 2014

Ideas, resultados....

Nos cansamos de ser, de ser humanos que piensan, para a menudo, estropear lo que vemos a través de las ventanas que se abren al mundo. El día en que las ventanas no se empañan con el vaho del hastío, ese día en el que son transparentes, tan nítidas que parece que no hay ni vidrio, la existencia cobra un tremendo sentido, el de estar vivos, con los pies encima de un planeta con toda la innata belleza que nos regala y que desgraciadamente mutamos sin escrúpulos.
Esa belleza que intentamos captar y plasmar con palabras cuya fonética y fonología son demasiado livianas aunque intentemos que carguen con el peso de sentimientos que despiertan el paisaje silencioso que penetra por todos los poros de la piel y que olvidamos y despreciamos para perdernos entre las arenas movedizas del pasado y el futuro.
El mundo es un cuadro para admirar.
El mundo es una maravilla por la que paseamos durante algunos años, rápidos, irrepetibles, efímeros.
El mundo nos ofrece y nos cierra las ventanas.
Ese magnífico mundo que no podemos estropear con la contaminación de algunas ideas que nos asfixian y lo asfixian.
Ese mundo que nos lo da todo y al que todo arrancamos.
El mundo de perfectos ciclos, ecosistemas y cuyas telerañas impecablemente entretejidas nos empeñamos en trastocar, desplazar, modificar y dominar por encima de lo que supone vivir en simbiosis con sus brazos que nos acogen desde hace millones de años.
El mundo es belleza y no podemos ensuciarlo pensando carbón, porque al fin y al cabo lo que más contamina son las ideas de la supuesta "desarrollada" humanidad.
El mundo está habitado de ideas, a veces colonizado, invadido porque hay quien escoge las más endemoniadas.