blog sindria

martes, 14 de enero de 2014

Mujer, menudo misterio.


Días en los que,
ojalá el colchón
tuviera fauces gigantes,
para resucitar,
después de una escueta hibernación,
para ser la otra,
despidiéndome,
de la que tumbó las ganas de ser,
de la que viste de
vendavales,
tormentas,
torbellinos y
terremotos.
Días en los que,
se engendra un Poltergeist,
en los que,
la irascibilidad nos lleva de excursión,
la susceptibilidad se sienta en el trono,
el pesimismo traza su malévolo plan,
la melancolía emborracha el alma,
la nostalgia es dictadura de la sinapsis y
la tasa de azucaremia en sangre,
supera los límites impuestos por la ley.
Se enganchan las lágrimas como imanes,
se sueña con el placer que no se siente,
se añora todo lo que no está y
se rechaza todo lo que hay.
Así son esos días,
de tinte colorado,
ella que empezó siendo la menarquia
y se convirtió en la monarquía de las Hormonas


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