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jueves, 23 de enero de 2014

Calma, ante todo


Paseamos las agujas,
en las muñecas,
izquierdas, derechas.
Las miramos,
detenidamente y de repente,
nos posee el deseo de martillear el cristal
en el que,
enjauladas,
se persiguen sin cesar.
Como un sueño,
de un anárquico pillaje,donde
admirar cómo se quiebra
la lluvia de escaparates
en los que se vende,
la ilusoria felicidad.
Marcan el ritmo
de hacer y no hacer.
Nos empantanan
la calma, el carpe diem,
el gozo de la lentitud, del detalle,
y del presente.
Corren, y lo hacemos con ellas,
queriéndolo todo y finalmente
creando la nada.
Agujas,
ante las que respirar profundamente.
Segundos, minutos, horas, días
que aceptar y agradecer y
nota importante:
DISFRUTAR:
con lo que uno es,
con lo que uno hace para y por otros.









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