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sábado, 4 de enero de 2014

Busca un abogado.


Busca un abogado


Como si la abriesen con cascanueces,
se me parte,
de verlo allí sentado,
con su manta,
sus manos temblorosas
y sus pelos de las cejas desbaratados.
Lo miro,
y caen las lágrimas,
como goteras que se infiltran en el corazón.
Doy media vuelta,
no lo puedo evitar.
Le pregunto si quiere algo de comer,
un bocadillo me contesta.
Le compro uno de jamón y queso
y me cuenta,
que su mujer, de 70 años, está en una residencia,
en Montserrat,
que quiere salir de allí,
que hacía poco estaba a su lado,
que ella está muy cuerda,y
que necesita un abogado de oficio para ir al juzgado, el número 13,
el 13... no podía ser otro.
"uno de oficio, de oficio,¿pero me ayudará? la sacará de la residencia? porque ella está bien, no se pierde, y va caminando a todas partes, tendré que ir al colegio de abogados", me dice.
Me enseña la foto,
la saca de una cartera negra devorada por el tiempo.
Sus manos seguían temblando, sus palabras tartamudeaban,
mis manos quisieran no tener que escribir,
mis pensamientos quisieran otro mundo.





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