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jueves, 30 de enero de 2014

Gracias vida


GRACIAS VIDA

Y despierto pensando,
que si despertásemos,
sería una gran alegría
hacer la cama,
lavarse los dientes mientras
hablamos por teléfono,
sacar la basura,
poder caminar,
la soledad y la compañía,
volver a levantar la persiana,
correr,
aunque no nos persigan,
comer,
cada día,
las miradas
que se cruzan en las calles,
las palabras de agradecimiento,
el esfuerzo,
consecuencia de un buen propósito,
la ducha,
la cama,
los libros,
crear un cus-cus Klan,
el cielo y
las gárgolas que lo habitan,
los besos,
que descarrilan en vaivenes,
la unión,
de los que luchan por transformar
la inuhamanidad en
respeto,
libertad y
justicia con las balas del ejemplo.
Basta con "desparpadarse"
al nuevo amanecer
con la ilusión de ser,
aprender,
y aprovechar esta "animaliracionalidad"
propia de nuestra especie.



Ya se fueron los segundos padres

Si es que están aquí.
En la pantalla cerebral
que genera su recuerdo
y que se nubla con las lágrimas
que los añoran.
Están aquí,
sentaditos,
Antonio en su butaca,
Amalia en la mecedora,
que solía barnizar,
porque algún travieso nieto se dedicaba
a pelar los brazos.
En verano,
ella llevaba baberos de colores que cosía a su gusto
y sandalias a conjunto.
Tonin, como lo solía llamar,
una camiseta interior de tirantes,
casi simpre llena de manchas de aceite,
que intentaba reparar con polvos de talco.
Qué rabia le daba a ella.
"Ya te has manchado otra vez".
"Que voy a hacer, con esta pancha, no puedo arrimarme a la mesa".
"Pues come menos y ponte una servilleta".
Cuando acababan de comer se quedaban traspuestos,
cada uno en su asiento asignado,
de espaldas a la ventana,
desde la que se veían los pinos de aquel tranquilo patio.
Un pequeño concierto de ronquidos
suscitaban las risas,
de los que esperaban despiertos viendo fotos en blanco y negro.
Al despertarse,
cafés de microondas,
pastelitos de boniato o rosegons,
y a pasar el rato.
La mediana disfrutaba
despeinando y peinando a su abuelo,
y abrazando a su abuela entre aquellos grandes pechos
que parecía que fuesen a engullirla.
En invierno,
solía esconderse debajo del faldón de la mesa
para asustarlos.
Su abuela siempre conjuntada,
entre zapatos, pantalón, falda o camisa.
Él no siempre al gusto de ella,
sobre todo cuando se ponía los zapatos de vestir,
calcetines blancos y
el chandal que se compraba en el mercadito.
"¿Pero tú crees que puedes ir así?"
"La mar de cómodo así Amalia".
"¿Será posible?, quien me lo iba a decir a mí".
Mientras de fondo sonaba la película del oeste
que echaban en ese Canal,
que ahora está mudo.
Si es que están aquí,
sentaditos,
encima de las palpitaciones,
encima de la melancolía con brazos
que desearían volver a tocarlos.












martes, 28 de enero de 2014

Las verdaderas armas


Las verdaderas armas

Desde la torre de control desde la que se supone debería estar vigilando y controlando el panorama hay un soldado flaquito de mirada viva y expresión graciosa, tan graciosa que nadie sabía cuándo bromeaba o hablaba en serio. Deja a un lado el arma que tenía en sus manos, la apoya en el hierro de la barandilla, saca un boli y una libreta y se pone a escribir poesía. Era el año 82. Su compañero, alucinado con la situación, pensó, a éste se le cae el pelo.
Se escuchan pasos desde las escaleras, el poesoldado lanza la libreta dentro de su bolsa y mete el bolígrafo dentro de la escopeta.
Ahora sí que está bien cargada, se dijo a sí mismo, lista para seguir disparando toda la metralla que llevo dentro.



Desdudándome, una palabra de Galeano.

No sé qué hará cuándo me desnude, decía.
No sé, sinceramente me pregunto cómo reaccionará
cuando me despoje
de algodones, poliesters, sintéticos, elastanos, panas, franelas y afelpados.
Cuando me plante ante ella,
tal cual llegué al mundo,
sin versos ni reversos,
sin más protección
que las siete capas de piel
que me separan de estos andamios blancos,
algo gastados por el tiempo,
y que me conducen a ella
sin poder detenerlos.
Quizás agachará la mirada,
o me clavará sus púpilas,
ardientes,
y nos besemos las ideas,
la complicidad,
el humor,
la ternura,
la empatía,
la intuición y
la comprensión,
olvidándonos de que somos cuerpos,
acordándonos de que somos almas que se piensan en el mismo camino.


Una tarde de lunes

Entran a la farmacia dos amigos.
Él con una gorra de color gris y una mochila vaquera,
ella con una chaqueta vaquera y una mochila de cuero.
Ella lo mira y se imagina que pide una cajita de esas para montar una fiesta, pero ésto, son otros asuntos internos.
Una mujer mayor, con las cejas despeinadas y canosas los mira fijamente.
Ellos, medio sonríen.
Él pide un crepe.
Ummmm de chocolate, dice la farmacéutica, qué rico, ahora mismo me comía uno.
La amiga lo mira, pensando que es una broma que le está gastando a la dependienta, pero no, no, efectivamente es un crepe lo que quiere, una venda elástica que no guarda ninguna relación con la tortita francesa de origen bretón.
La mujer mayor, que ya había acabado de comprar, se engancha a la conversación y cuenta que no había ido al colegio, que no sabía casi leer y que casi siempre le apuntaban las cosas que tenía que comprar por miedo a equivocarse al escribirlas.
Hace un momento, dice risueña, yo le he dicho a la dependienta que estaba insultante, pero en realidad no era esa la palabra correcta.
Exuberante, a lo mejor, dice la amiga.
Sí, sí, eso mismo, si es que yo no tengo ni idea.
Se despide con una gran sonrisa, y la observan con ternura.
Crêpes en la barra de la farmacia, farmacéuticas insultantes, cajitas de fiestas, qué pasará con el póximo que entre.





lunes, 27 de enero de 2014

Dentro y fuera, fuera y dentro

La vida,
matrioska rusa
de universos,
continentes, países,
vegetaciones y seres.
Todos,
contenidos de
todo,
ese vasto e ilimitado desconocido.
Todo,
dentro de todo,
cerebro de nuez,
alveolos de brócoli,
riñones de alubia
piel de naranja,´
lágrimas de sal,
orejas de orejones y
pancreas de chirivía.
Mapas,
que un día trazó
el agua,
el oxígeno,
la luz,
las estrellas.
Almas,
que reflejan
tierra,
aire y
fuego.
Brazos,
que se abren
como las ramas
que deberíamos amar.



¡Fuera del hoyo!

Sube, sube, sube, sube, sube, sube, sube, sube, sube,
olvida, borra, se engaña,
anfetaminas, cocaína, y...........
pasa, pasa, pasa, pasa, pasa, pasa, pasa, pasa, pasa,
baja, baja, baja, baja, baja, baja, baja, baja, baja,
y entonces....
más, más, más, más, más, más, más, más, más, más, más,
arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba
y de repente,
¡¡¡aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!
desciende, desciende, desciende, desciende, desciende,
se estampa,
de la cúspide más alta,
de la cima más falsa,
y se encierra,
se aburre,
se niega,
reniega y
se entierra,
se revuelve,
se asfixia,
se pierde,
aunque no haya movido ni un dedo.
Se rinde,
le habla el infierno,
su fuego interno,
no te levantes,
agoniza,
pierde,
huye,
escabulle,
sucumbe,
despídete,
paralízate,
destrúyete,
acábate.
Le habla la fuerza, la voluntad, la ilusión, la familia, los amigos, la luna, el sol, las estrellas,
vamos,
levanta, levanta, levanta, levanta, levanta, levanta,
sigue, sigue, sigue, sigue, sigue, sigue, sigue,
adelante, adelante, adelante, adelante, adelante,
mucho más allá,
cortando, desterrando, abandonando, ahogando, asesinando,
todo lo que hace daño,
avanzando, avanzando, avanzando, avanzando, avanzando,
abriendo, descubriendo, siguiendo,
enganchándonos,
a lo que despierta, alegra, llena y ayuda
de verdad,
vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamos,
confía, confía,
respétate, enamorate,
quiere, quiere, quiere,
vivir, vivir, vivir, vivir, vivir
hasta que
un día,
cualquier día,
llegue el momento de morir.















viernes, 24 de enero de 2014

SERVILLETAS y otros detalles


PESCANDO lo intocable

Una noche de paz oscura,
en medio de una plaza de una ciudad irritada,
un estrellador, lanzó su caña
para que el anzuelo de la curiosidad,
pescara los vertebrados brillantes
de un mar sin agua.



SERVILLETAS

En una mesa, se reunieron el 55, el 54, el 70, el 25 y el 31, más o menos.
El popurrí es fascinante,las confesiones variopintas, las desvariaciones magníficas, la compañía inmejorable y el momento mágico, como las estrellas que brillaban aquella noche.
Hay quienes gastan la misma servilleta del desayuno para ir al baño, cuestión de respetar el planeta, algo que comparto con mucha fe.
Hay quienes se limpian con la proa o con la popa, según les pegue el viento.
Hay quienes hacen una bola, y quienes la pliegan aplicadamente para presionar con elegancia las comisuras maquilladas de tomate, mayonesa y aceite de oliva.
Hay otros a quienes podríamos definir como servilletólogos.
Su principal función: hacer un análisis de la personalidad a través de cómo alguien ensucia una servilleta. Algo así como el que adivina el futuro a través del poso del café.
Hay servilletas de urgencia guardadas en cajones, bolsos, bolsas, bolsillos y mangas de camisas, como solía hacer mi abuela.
Hay servilletas, blancas, con poesía infinita.
Hay servilletas-folio de espontáneos inspirados.
Hay servilletas que borran huellas y otras que dejan.
Hay servilletas que despiertan juventud, alegría e ingenio.
Hay servilletas que marcan un domingo en el calendario de las lágrimas que saltan porque la risa las asfixia.



Pequeños detalles

Observaba las arrugas de su frente. Eran casi como los surcos de una huerta. Respiraba con la boca entreabierta y se agarraba con las dos manos a un paraguas negro y largo. Tenía la mirada perdida y parecía despreocupado, con la conciencicia tranquila de haber trazado toda una vida.
Dos chicos jóvenes, hablando de la lengua alemana se sentaron separados, le cedí el sitio a uno de ellos y me senté, con la libreta y mi pluma en mano, al lado del señor de pelo blanco.
-La vida está llena de pequeños detalles, me dijo.
-Es cierto, sólo hay que fijarse, porque están en todas partes, le contesté.
-El tiempo que hacía que no veía escribir con pluma.
-Me la regaló un amigo por mi cumpleaños, y me recuerda a la infancia. Algún día desaparecerán, como los bolígrafos y todo lo que va con tinta.
-Seguramente, pero no estaremos aquí para verlo.
-Me encantaría vivir mil años para ver qué sucede en el futuro.
-Mejor que no, porque llega un momento en el que le llega la hora al cuerpo, por muy lúcidos que estemos.
-Pero es increíble como cambia nuestro alrededor, las costumbres, la tecnología.
- Uy, si mi padre levantara cabeza, cuando tenía que esperar a que la teleoperadora contactara con la línea, y total, para hablar desde Paterna con alguien de Alboraya. Además, no tenía coche e iba en bici a todas partes. Ahora veo a mis nietos pequeños volviéndose locos con las pantallas y ves a saber qué harán cuando sean mayores.

Llegaba a su destino y como toda persona que ya ha vivido sus años me dijo: "Todo esto era huerta, aquí no había nada, bueno, gracias muy agradable la conversación".
"Que vaya muy bien le dije" y mientras lo miraba bajar del tren pensé que yo también empezaba a hablar de lo que iba cambiando a mi alrededor, de las calles que ahora están asfaltadas, de los edificios y hoteles que no estaban, de las tablets, los ipods, los sitios que ya cerraron y a los que íbamos a bailar, las peonzas de madera pintadas con rotulador y los walkmans con casetes.
Inevitablemente, avanzamos hacia las arrugas y la quietud, aunque el brillo de los ojos no se apague con los años.



jueves, 23 de enero de 2014

Calma, ante todo


Paseamos las agujas,
en las muñecas,
izquierdas, derechas.
Las miramos,
detenidamente y de repente,
nos posee el deseo de martillear el cristal
en el que,
enjauladas,
se persiguen sin cesar.
Como un sueño,
de un anárquico pillaje,donde
admirar cómo se quiebra
la lluvia de escaparates
en los que se vende,
la ilusoria felicidad.
Marcan el ritmo
de hacer y no hacer.
Nos empantanan
la calma, el carpe diem,
el gozo de la lentitud, del detalle,
y del presente.
Corren, y lo hacemos con ellas,
queriéndolo todo y finalmente
creando la nada.
Agujas,
ante las que respirar profundamente.
Segundos, minutos, horas, días
que aceptar y agradecer y
nota importante:
DISFRUTAR:
con lo que uno es,
con lo que uno hace para y por otros.









jueves, 16 de enero de 2014

Caracoles en su salsita II y las tecnologías de hoy en día



Quedaron en un parque.
Se sentaron en un banco.
Hicieron un nudo de antenas,
un trueque de silencios.
Admiraron boquiabiertos,
a la mujer de blanco
que se asomaba desde su infinita casa,
tan boquiabiertos, tan bouches bées,
tan bocabadats, tan atónitos,
tan patidifusos y tan patitiesos,
que se empapaban los pies
con los charcos de sus babas.
Se levantaron del banco.
Las antenas seguían anudadas,
se miraron, con la punta de los ojos,
caracola cerró los suyos,
caracol, los abrió como bandejas
y le besó los párpados.
Se escudriñaron y
al encenderse la bombilla de las ideas,
decidieron ir a comprar unos baberos.
No duraron demasiado secos.
Así que optaron por un conjunto,
de impermeables y botas.
Seguían dejando rastro,
pero ya no era un problema,
porque la humedad de sus bocas
resbalaba para
abonar de ternura,
el suelo por el que otros caminaban.




A MARTILLEAR

En el metro,
dirección Torrent,
hay un sintagma nominal,
y una frase imperativa que dicen:
"Martillo rompecristales. Romper el cristal para acceder al martillo".
El cristal,o lo que sea,
donde guardan el martillo,
parece muy resistente.
Deduzco entonces,
que debería llevar un martillo en el bolso
para sacar el rompecristales,
pero eso no lo indica.
Quizás lo añada algún día,
como acto de vandalismo radical.


TECNOLOGÍAS. ME TIENEN FASCINADA

¿Hay marcian@s como yo que no tengan whatsapp?
Podríamos construir un nuevo planeta llamado Quépasa.
Sólo necesitamos un arquitecto especializado en construcción planetaria.
Algo sencillo:
-Una atmósfera con un poquito de nitrógeno, oxígeno, argón,dióxido de carbono, vapor de agua, hidrógeno, ozono, monóxido de carbono, helio, neón, kriptón y xenón.
-Una litosfera con una cortecita de nada, unos 100 kilómetros de espesor.
-Una astenosfera que se extiende hasta 400 kilómetros de profundidad.
-Un núcleo con hierro y níquel y ale ¡¡niquelao!!

Mucho más fácil que construir el Palau de la música de Valencia.





AÑO 5562 D.I (después de internet)

Llegó un día en el que el hijo le preguntó a su padre:

-¿Qué era un libro? y un coche? y la comida?
-Madre mía, allá por el año 2000 o 1000 y algo......




SE ME HINCHARON...

Fue al doctor porque se le habían inflamado las yemas de los dedos.

-No tiene solución, le dijo a la paciente. Sus dedos han sufrido una metamorfosis téclica. Es normal, la anatomía se adapta a nuestros hábitos diarios.
- ¿Téclica? repitió ella.
- Sí, debida al constante tecleo.
- ¿Y ahora qué hago con estas morcillas?
- Pues o realiza un régimen estricto absteniéndose de comunicar virtualmente o se le quedan los choricitos de por vida.
- Imposible no puedo hacer ese tipo de dieta, mi religión lo prohíbe.
- ¿Qué religión?
- Pues el whatsappismo.
- No sabía que ya existía una religión. ¿Y quién es el fundador de la corriente electrónica?
- Pues son Jan Kuom y Brian Acton, los profetas que abrieron las puertas de la media sonrisa solitaria y cabizbaja.
- Entiendo. Pues no le puedo aconsejar otra cosa.
- Vaya, pues a partir de hoy usaré guantes.
- Como quiera, es un país reprimido.
-¿Dirá libre?
- No, no, sé muy bien lo que he dicho. Hay represión, aunque no siempre sea del todo explícita. Se esconde, se camufla y va apareciendo donde y cuando menos lo esperamos.
- ¿Y qué hacer si la vemos?
- Uf, yo le hablaría de la desobediencia colectiva civil permanente...pero espero otro paciente.
- Bueno, gracias, muy amable.
- Hasta pronto, espero que no se le inflame otra cosa.
-¿Usted cree que se me puede inflamar otra cosa?
- Pues, no querría asustarla, pero quizás la retina, un tímpano...
- No me diga más, prefiero no saberlo.
- Hasta pronto whatsappiana.
- Hasta luego doctorico.










martes, 14 de enero de 2014

Mujer, menudo misterio.


Días en los que,
ojalá el colchón
tuviera fauces gigantes,
para resucitar,
después de una escueta hibernación,
para ser la otra,
despidiéndome,
de la que tumbó las ganas de ser,
de la que viste de
vendavales,
tormentas,
torbellinos y
terremotos.
Días en los que,
se engendra un Poltergeist,
en los que,
la irascibilidad nos lleva de excursión,
la susceptibilidad se sienta en el trono,
el pesimismo traza su malévolo plan,
la melancolía emborracha el alma,
la nostalgia es dictadura de la sinapsis y
la tasa de azucaremia en sangre,
supera los límites impuestos por la ley.
Se enganchan las lágrimas como imanes,
se sueña con el placer que no se siente,
se añora todo lo que no está y
se rechaza todo lo que hay.
Así son esos días,
de tinte colorado,
ella que empezó siendo la menarquia
y se convirtió en la monarquía de las Hormonas


No estás


En algún racóndito lugar...
No sé cuál...
No sé cuándo...
No sé tampoco cómo...
No sé tan siquiera por qué...
Pero...
Existirás,
serás,
estarás.
Recorriendo,
no sé qué calles,
no sé qué bares,
no sé qué cines.
Escuchando,
no sé qué músicas,
no sé qué conciertos
y hablando de lo que está por compartir.
En algún recóndito lugar,
existirás,
serás,
estarás,
en el mismo camino,
no sé en qué misma casa,
y ni siquiera sé,
si con descendencias o no,
pero en algún lugar,
en ese lugar,
nos miraremos
y sabremos que nos hemos encontrado,
para hacer crecer
la semilla que enterraremos,
con las manos llenas de tierra,
con las raíces debajo de nuestros pies.





¿Dónde estás?
Por qué te has borrado así?
Se me nubla
tu voz,
tus labios,
tus dudas,
los paseos para arreglar el mundo,
tus manos,
rozando mis nalgas,
tu lengua jugando,
"desinocente",
la película diaria
en la cama,
comiendo después de haber cenado,
nuestros encuentros,
entre el musgo,
cerca del río,
tus borracheras,
sincerándote,
tus lágrimas en la despedida,
tus juegos con los niños,
tus ojos,
tus conciertos en la calle,
tu inmadurez,
tu kaos con el mío.
Se esfuma,
ya todo es,
inasible.
Escalaba tu desamor,
crecía mi tristeza,
se me encongía la sonrisa y
se agrandaba la soledad.
Te quise,
ahora sólo me queda
el espejismo de lo que creí que fuimos.

lunes, 13 de enero de 2014

FOTOVIVÓN

FOTOVIVÓN

Como me gusta,
que a pesar de estar
rodeados de pantallas,
e infinitas tecnologías,
se vean pies
y se escuchen risas
detrás de la cortina
de un fotomatón.
La espera de los flashes,
los cambios de postura,
el ruido que anuncia el revelado,
y la emoción de verse reflejado.
Escoger las fotos,
casi siempre dos cada uno,
para guardarlas en la cartera
y recordar cada vez que hagamos limpieza
que un día,
estuvimos
sentados en un taburete,
compartiendo
carcajadas,
besos,
y mucha vida.

Caracolitos en su salsa




Caracolitos en su salsa

Se abrazaban con caparazón,
con la ventosa de sus cuerpos,
con los ojos desorbitados,
alargados,
como antenas para no perder detalle
de la despedida.
Se alejaban, arrastrando la pena
y abrillantando el suelo
con sus babas adolescentes.
Al llegar a casa,
conversaciones teléfonicas,
de auriculares en forma de lapa,
de orejas humeantes,
de ansias de volver a verse.
Dormían,
y se soñaban en camas alejadas.
Caminaban de la mano,
tres metros por encima del suelo,
y la gente los envidiaba flotar,
como el helio
que transforma nuestra voz adulta
en la de niños risueños.
De la mano,
siguiendo las valdosas amarillas,
volando en un afombra,
rozando las nubes,
compartiendo almas que dejaban
de ser desconocidas.




¿Aguien sabe cómo pararlo?

Hip, hip, hip,
y no digo
hurra, hurra, hurra
porque hip, hip, hip,
estoy harta de este, hip, hip, hip,
con el que la frase se entrecorta
hip, hip,hip.
Por favor, que alguien asuste al poema
para hacer desaparecer
los espasmos diafragmasintácticos
que me produce este hip, hip, hip,
este hipopótamo que me está chafando.











sábado, 4 de enero de 2014

Acuario de ensueño

Acuario de ensueño

Somos agua mamá.
Somos agua mami, mami, mami,mami, mami, mami...
Mamá somos agua.
Sí, cariño, sí, tenemos mucha agua, mucha.
Sí mami, mucha, mucha.
Mamá,
¿sabes qué?
como somos agua,
me he tragado los peces del acuario,
seguro que en mi panchita se portan muy bien
y comen las cosas buenas que tú cocinas.
¿Y ahora cómo hacemos para verlos?
Pues me llevas al médico,
y que me pongan una panchita de cristal,
así los puedo sacar de paseo
y se los enseño a los del cole.



ME SIGO HACIENDO PREGUNTAS

¿Serán antónimos?

CAMAGUAPO...............................CAMAFEO
TROGUAPO................................TROFEO
MORGUAPO................................MORFEO
BAVACÍA.................................BALLENA
BÍSILENCIO..............................BÍPEDO
BIODESAGRADABLE.........................BIODEGRADABLE
BICAMISETA..............................BIPOLAR
FRUTOS MOJADOS..........................FRUTOS SECOS
BOPACIFICAS.............................BACAZAS
BOCAMUCHO...............................BOCANADA



Y me vuelvo a preguntar.

Un bizcocho, ¿es el octavo hermano bizco?




Busca un abogado.


Busca un abogado


Como si la abriesen con cascanueces,
se me parte,
de verlo allí sentado,
con su manta,
sus manos temblorosas
y sus pelos de las cejas desbaratados.
Lo miro,
y caen las lágrimas,
como goteras que se infiltran en el corazón.
Doy media vuelta,
no lo puedo evitar.
Le pregunto si quiere algo de comer,
un bocadillo me contesta.
Le compro uno de jamón y queso
y me cuenta,
que su mujer, de 70 años, está en una residencia,
en Montserrat,
que quiere salir de allí,
que hacía poco estaba a su lado,
que ella está muy cuerda,y
que necesita un abogado de oficio para ir al juzgado, el número 13,
el 13... no podía ser otro.
"uno de oficio, de oficio,¿pero me ayudará? la sacará de la residencia? porque ella está bien, no se pierde, y va caminando a todas partes, tendré que ir al colegio de abogados", me dice.
Me enseña la foto,
la saca de una cartera negra devorada por el tiempo.
Sus manos seguían temblando, sus palabras tartamudeaban,
mis manos quisieran no tener que escribir,
mis pensamientos quisieran otro mundo.





jueves, 2 de enero de 2014

Palabras radiófonicas, La calle de resaca, Qué bello es vivir


PALABRAS RADIOFÓNICAS

Me declaré en la radio.
Se acercaba el verano, era el año 2000,
todavía no tenía móvil,
el de mi padre era un motoroladrillo,
le envié un mensaje y suerte que
estaba solo en su siempre abarrotado piso de estudiante.
Estaba sentada en la cama,
con las piernas cruzadas y
de la mano de mi mejor amiga.
Chillamos de la emoción cuando
el locutor anunció que daría paso
a la canción de "Me gustas Tú" de Manu Chao.
Empezó a leer la carta,
era La Gramola, en M.80.
Nuestras manos se apretaban con los nervios.
Joaquín,
al que con tanta normalidad llamé Ximo,
nombre que en Cantabria no existe,
se quedó algo alucinado.
Eran los primeros años de universidad,
y fue una bonita historia de seis meses.
Recuerdo que el día del ataque
de las torres gemelas,
después de comer un arroz caldoso en casa de mi abuela,
estuvimos juntos, delante del televisor,
observando el horror
y algo enamorados.



LA CALLE DE RESACA

Empieza el año,
y algunos a las 7 de la tarde,
quizás estén bajo los efectos de alguna droga.
Mientras espero en la plaza de la Virgen,
por detrás,
me planta un beso en la mejilla
un tío con aspecto de pijo
que me confunde con una tal Sonia.
Se me sienta al lado,
y empieza una serie de preguntas
que tomo como una broma.
Cierro la libreta, guardo la pluma,
se va.
No es mi tipo,
pero pienso,
voy a a escribir más a menudo en la calle.


QUÉ BELLO ES VIVIR

Qué bueno cuando aprendemos a ir en bicicleta,
todavía me acuerdo de la BH, verde,
de arriba a abajo,
en el pasillo de la entrada del chalet de mis abuelos.
Qué incomparable cuando nuestro cuerpo,
se abandona al sueño,
encima de una toalla,
que está encima del colchón arenoso
que adopta nuestra forma
mientras perdemos el rítmico sonido de las olas
y volvemos a escucharlo de nuevo con la mano llena de babas.
Qué alivio cuando nos quitamos el calcetín
que ahoga desde hace horas nuestro pulgar,
creo,que el día que lo cosamos,
o tiremos, nuestro inconsciente estará curado.
Qué sensación el primer beso,
ese músculo que serpentea, se asoma en nuestra boca
y al que tanto miedo le habíamos tenido.
Qué extraordinario poder reír hasta no poder respirar,
hasta que nos duele la garganta,
hasta que al día siguiente se tienen agujetas
en las mejillas y el abdomen.
Qué calma, el calor de un gato
que ronronea encima de las piernas
y al que no molestamos
aunque nos morimos de ganas de ir a mear.
Qué gracia la abuelita que vendía paquetitos de comida
para las palomas,
qué gracia que vinieran a picotear sin dolor
en la palma de nuestra minúscula mano,
qué pena cuando el paquete se acababa
y el yayo decía que teníamos que volver a casa a comer.
Qué libertad, bailar, bromear y poder ser
con los que nos hacen sentir bien.
Qué alivio un abrazo que acerca los corazones
y relaja nuestra soledad.
Qué tranquilidad no esperar,
anhelar el futuro,
o añorar frustradamente el pasado.