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jueves, 11 de diciembre de 2014

Incoherentemente contradictoria

Confieso, quiero hacerlo, lo necesito,
aunque las palabras,
y las ideas que derivan de ellas,
no me exculpen, me liberen de la mala conciencia
que a veces me aflige.
Confieso que mis manos contribuyen
a la explotación de otros,
que mis actos no siempre afinan con mis opiniones
y que por ello,
la contradicción,
mancha la tierra de incoherencia emborrachada
de consumo,
entre otras cosas.
Confieso que no lucho por la injusticia
que mi humanidad no está comprometida
y mis preocupaciones son inmensamente
estúpidas
al lado de las historias bañadas en lágrimas
que desgarran el alma.
Confieso que podría GRITAR, BOICOTEAR, RECRIMINAR, DENUNCIAR y
PELEAR contra los engaños y la manipulación.
Podría y podríamos dejar de comprar la obsolescencia
y adelgazar las nalgas de los que más tienen.
Pero confieso que no es fácil,
que todos a UNA es complicado
aunque exista la huelga, la protesta
la conciencia colectiva, pero también
EL MIEDO, el conformismo, la resignación, la frustración
y la impotencia de un mundo que no aprende a pesar de los siglos.
Confieso que deberíamos cambiar, quizás,
según Serge Latouche,
DECrecer.
Confieso, deseo,
que un día,
no existan historias trágicas,
ni dramas irreparables,
ni muertes inconcebibles,
ni traumas inexplicables,
ni hambres imparables,
ni abusos aberrantes,
ni corrupciones abominables,
ni leyes de circo,
ni mentiras camufladas,
ni hilos invisibles,
movidos por la repugnante y vomitiva
AMBICIÓN.
Confieso que he acabado desahogándome con la red,
sola, desde casa,
con este pensamiento fugaz,
este ridículo grano de arena,
con el único movimiento de los dedos sobre un teclado.








miércoles, 15 de octubre de 2014

Condicional

Si estás ahí,
escondido detrás de un árbol, ancho, grande, robusto y alto.
Si estás,
rodeado de una niebla espesa, entre helechos prehistóricos o arenas movedizas.
Si respiras,
nubes y hojas.
Si nadas en letras transparentes.
Si estás desayunando luciérnagas y cenando grillos.
Si eres vidrio entre olas.
Si hay raíces en tu pecho y brazos de silencio.
Si caminas con la mirada hacia el cielo atento a dónde pisas.
Si tú,
juegas a reír la tristeza, llorar la alegría e inventar mundos que jamás existirán.
Si balanceas las emociones en el columpio de la libertad.
Si acaricias y susurras lujurias.
Si tú transpiras melodías y meriendas reflexión.
Sí, tú, presencia desconocida,
átomos impalpables.
Si te enfadas como la estrella fugaz y
te disfrazas de olivo y oliva.
A ti, para ti, desde el yo al tú, a tus.
Sí, yo,
te regalaría una TELARAÑA.

sábado, 20 de septiembre de 2014

También os pasa?



Y no sé si nos hacemos adultos cuando dejamos de soñar y la imaginación se convierte en una vieja amiga con la que jamás volveremos a hablar.
Y no sé si es cuando la vida por momentos es aburrida, inevitablemente triste y todo el sentido se evapora y nunca, nunca llueve.
Y no sé  si es cuando las lágrimas secas como las piedras se vuelven agujas que atraviesan la garganta y aterrizan punzándonos el estómago.
No sé si es cuando blindamos el corazón para que nadie pueda quebrarlo de nuevo.
Y  no sé si es cuando los recuerdos nos vendan los ojos y dan de comer a la gigante melancolía y la inmensa nostalgia.
Y no sé si es cuando aceptamos que hay etapas irreversibles, días y noches canosas que se alejan entre la duda y el abandono.
Y no sé si es cuando la novedad es increíblemente corta y la energía se aletarga ante la realidad de los límites.
Y no sé si es cuando el enamoramiento se acorta, se racionaliza y se olvida para no caminar sobre brasas.
Y no sé si es cuando el pesimismo se abalanza y nos convierte en verdaderos egoistas que olvidan que lo tienen todo para ser felices.
Y no sé si es cuando se enfrenta el conformismo y la constante búsqueda de no se sabe qué tipo de realización.
Y no sé si es cuando ya no se pide consejo, o las penas, siempre las mismas penas, nos aburren soberanamente el alma.
Y no sé si es el momento en el que uno se plantea que debería dejar los vicios atrás, aquellos que le destruyen y le amargan a uno la sonrisa.
Y no sé si es aceptar que nadie vendrá a salvarnos y que se acabaron los miel pops y los smacks antes de subir al autobús.
Y no sé si es cuando el sedentarismo planta la bandera sobre el espíritu nómada.
Y no sé si es cuando la pereza estrangula al esfuerzo y el cerebro se adormece ante las imágenes fabricadas que pretenden consolar todo lo que a menudo anhelamos.
Y no sé si es cuando tiramos las toallas para rendirnos ante los pies de la debilidad humana.
Y no sé si es cuando aceptemos que la soledad está en todas las esquinas, en todas las manzanas y todas las cuadras.
Y no sé si es cuando no deseamos abrir de nuevo los brazos a un desconocido para que se convierta en el cirujano de nuestra intimidad.
Y no sé si también os sucede.
Y no sé,
 no sé nada de nada porque la brújula gira tan descontrolada que marea las ideas que baialn entre la niebla.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Blanca nieve


Esquibrir, así lo decía, no había manera de que lo pronunciase correctamente.
Lo repetíamos juntos, una y otra vez, "ESQUIBRIR NO, escribir, ES-CRI- BIR, ES CRI CRI CRI BIR". Pero Uriel, con su pancheta regordeta de comer facturas y galletitas saladas volvía a decir: ESQUIBRIR, aunque aquella manera de pronunciar fuera mucho más complicada que repetir la palabra original.
Se ponía serio y nos miraba sin pestañear, se preparaba como si estuviese a punto de lanzarse de cabeza a la piscina, pero de su boca volvía a brotar la flor ESQUIBRIR. Y cuando ya lo habíamos intentado todo, se escuchaba la voz de su madre al otro lado de la reja: URIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, THIAGOOOOOOOOO, a casaaaaaa, salían corriendo los dos hermanos, normalmente llenos de tierra o barro y sin camiseta, porque había estallado la primavera en la provincia de Buenos Aires.
Tuve que ir hasta la Matanza para descubrir que escribir es casi como esquiar.
Posicionarse sobre la pista blanca e impoluta, tomar la inclinación adecuada y lanzarse, a veces sin pensar, embalándose, otras frenando para ir avanzando sobre el espacio vacío. Dejar alguna huella, con sentido o sin él, necesaria o completamente inútil.
Descender, descansar para desmelenarse de nuevo desmenuzando las ideas que pasean en las carreteras del cerebro.

ESQUIBIRIR sin chocarnos o estamparnos con nadie, esquivando la inseguridad de no dar el paso a la pendiente inmaculada que se presenta ante nuestra mirada.
ESQUIBRIR para disfrutar del camino, para salir de los hoyos y socavones, para levantar el cuerpo hacia un nuevo esfuerzo, hacia un recién nacido reto.
ESQUIBRIR para saber que el equilibrio se encuentra rodando sobre las pistas de la vida.

jueves, 21 de agosto de 2014

titulares

Trepa la hiedra buscando el sol sin rendirse.
Unen los cordones a los humanos.
Alguien le da la vuelta al colchón satisfecho del gesto.
Una mota de polvo huye despavorida ante la cabellera de Miss Escoba.
Un moco negro y fosilizado alcanza la cima de una yema y se dedotransporta hacia la espalda de un imbécil que no deja de quejarse de todo.
 Los tapones de las botellas, cansados, se descorchan para surcar mares lejanos y conocer nuevos trozos de tierra.
Una mujer llora sola ante un plato de sardinas que se convierte en sopa salada de desamor.
Otra mujer le dice a otra que llora desde la ventana escuchando gemidos ajenos.
Se enamoran las orejas de las narices y los codos de las rodillas.
Un tiro, a lo lejos, acaba con la vida de un caracol que intentaba comerse una hoja de lechuga.
Una bomba alcanza un nido de cigüeñas recién nacidas.
Muere un perro bajo las ruedas de un borracho que no le encuentra el sentido a la vida.
Un cerdo vietnamita es abandonado delante de la puerta de un supermercado.
Desfallece un adolescente por sobredosis de información.
Un grupo de niños sudafricanos juega en un campo con un huevo de avestruz.
Se persiguen y mendigan besos y abrazos en las calles.
Un mono padre le quita 105 piojos a su hijo.
Las gaviotas caminan descalzas porque favorece la circulación.
Una abuela lanza rápida y veloz su alpargata, que como un coche teledirigido, alcanza las nalgas de su nieta.
Muchas adolescentes y no tan adolescentes lloran después de los atracones de chocolate, pizza y bollería industrial.
Un hombre se graba defecando debido a un trauma infantil relacionado con cinturones y  palizas.
Se entierran en la arena dos niños como dos lombrices y la risa produce grietas en su suave manto.
Llueve, llueve y resulta que se inundan las casas de los más pobres.
Tiembla la tierra y sólo desmonta los tejados de los más desgraciados.
Los bosques arden para construir mansiones pudientes.
Las "cocodrilas", esconden los huevos en las fauces para agrietar los cascarones y sólo la temperatura decide el sexo de los hijitos.
Existen historias porque hay vida y un planeta que nos acoge.



martes, 19 de agosto de 2014

FARDOS

FARDOS

Y no es el plomo,
ni el hierro,
ni una vaca o un  hipopotamo,
tampoco una ballena, una foca o un elefante;
no son 1000 kilos de paja, un camión de 15 metros,
o los obeliscos del mundo entero.
No es el cemento o 50 sacos de arena,
ni tan siquiera un rinoceronte, un león marino o un dinosaurio.
No es un piano de cola o la compra de un mes,
ni la tierra entera con todos sus habitantes juntos
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no.
Lo que más pesa en este mundo,
sin duda,
sin discusión,
sin posibilidad de debate
o argumentos que lo rebatan,
son los PESA MIENTOS.


ENUMERANDO


Amigos desesperados que compran besugos en el mercado para besarlos apasionadamente.
Gentes que remueven sonrisas sin cucharilla en la taza del desayuno.
Dedos alocados que teclean el sexo que no se huele.
Coleccionistas de paseos nocturnos que esperan robar miradas que no se cruzan.
Relamedores de ollas, platos y cucharas.
"Rechazadores" de chismorreos y" aceptadores" de morreos con chispa.
"Lloradores" profesionales que estudian el escanciado del líquido salado.
Camafeos que sueñan con el día en que la Real Academia los llame Camaguapos.
Almohadas,almohadones, colchones y cojines donde derramar lágrimas que no tragan soledad.
Informaciones permanentes,
que buscan respuestas constantes, reconocimientos infinitos y fama de Lambrusco.
Escapistas que arrastran sus rutinas a la novedosa lejanía para convertirla en nueva monotonía.
Adornos, avalorios,antojos, tejidos,
fruslerías que esconden el dolor del alma rota, el anhelo de un siempre futuro.
Pesacadores del ahora, del aquí, del nada más y así basta.
Amores de agujero negro que abren paso a otras desconocidas dimensiones.
Razones que fustigan corazones que despegan.
Adultos de candados que comen y digieren llaves.
Jirafas-submarino que" periscopean " cada detalle de la vida.
Dientes que se imponen y exponen a los vientos, heladas, mareas y terremotos.
Exigencias de urgencias médicas.
Peregrinaciones interiores que necesitan botafumeiros eliminadores de malos humos.
Listas que nos recuerden lo tontos que somos y los esfuerzos que quedan por recorrer.






viernes, 1 de agosto de 2014

Enamoradas del día a día


Éramos pequeños.
No hacía falta nada.
Ni viajes, ni lugares demasiado exóticos.
Muñecas, muñecos,cochecitos, cocinitas, escondites, 
3 horas bajo el agua,
disfraces,
un paquete de pipas, otro de chucherías,
bocadillos de chocolate, pimentón dulce con aceite,
bicicletas, monopatines y
mucha imaginación.
No dormíamos en hoteles y amábamos la rutina
que nos envolvía.
Disfrutábamos de la  mañana, el mediodía, la tarde y las primeras noches
a las que desesperadamente les exprimíamos el jugo,
esos minutos de más,
mendigados de rodillas para
volver corriendo
junto a 8 personas más, 
a un campo de fútbol
desde el que observar las estrellas,
y algunas, alboratadas,
salían de viaje hacia no se sabe qué lugar.
Comenzaban las primeras mentiras,
las que escondían la expectación de lo prohíbido,
la excitación de la novedad.
Los sentidos,
como flores recién nacidas
palpaban los besos en un coche
con ventanillas empapadas,
fumaban el repugnante sabor del tabaco,
se hidrataban con bebidas desconocidas y
escuchaban los discursos "progenitorales"
que intentaban transmitir la cordura
que no aceptábamos.
Nos succionábamos hasta la apnea,
nos sentábamos en las estaciones
y el tiempo paseaba sobre los raíles mudos.
Todos los días el mismo paisaje
la misma ilusión,
la idéntica alegría que jamás nos aburría
y nos alejaba de la inútil queja
y el anhelo de tener más de lo que teníamos.
El mismo mar,
la misma piscina,
las mismas series televisivas,
el mismo tour,
la misma lluvia
y siempre
las mismas constelaciones en los ojos.






miércoles, 30 de julio de 2014

Nada como.....


Nada como repelar la olla con el dedo, y lamer el plato con la lengua.
Pasear de madrugada por las calles desiertas y escuchar los cantos emborrachados que olvidan su identidad.
Mirar, mirarla en el cielo hasta desear columpiarse agarrada a su luz hipnotizante.
Nada como dormir en casa  de una amiga que hace sentirte de nuevo nieta adoptiva de su mirada y sus palabras.
Escuchar flamenco en una tienda llena de ropa de marca y leer a Angel Gonzalez.
Hablar del sentido de la vida mientras en las pantallas de los bares retransmiten Argentina-Alemania.
Tumbarse en la toalla, encima del colchón arenoso y sentir cómo nos invade la babilla después de abrir los ojos.
Abrazar, mucho, siempre, para dar lo que llevamos dentro, para recibir lo que nos regalan
para apaciguar la tristeza, la rabia y el rencor, para decir lo que no pueden contar las palabras.
Nada como las casualidades inesperadas y las coincidencias deseadas.
Dormir entre capas de piel que se erizan y sudan.
Escuchar las discusiones y  sonrisas en  almacenes con cucarachas que huyen de las trampas e insecticidas.
Vibrar detrás de un mostrador que graba miradas que tienden tarjetas que pagan objetos que ojalá sean devueltos para volver a temblar.
Abrir un ojo para saber que podemos volver a cerrarlo.
Cubrirse con la sábana porque dieron tregua los grados veraniegos.
Mordisquear la carne que nos habla.
Escuchar a Jamie Cullum y bailar encima de una silla.
Cerrar las puertas del balcón para que los vecinos no sean partícipes de nuestra película juntos.
Cenar los amores y desamores entre tapas de alegría y bocadillos de carcajadas presentes.
Acurrucarnos sin tener nada que decir.
Pisar las piedras mojadas, ,brillantes.
Jugar a las canicas, lanzar una peonza y ver morir su baile.
Apagar las luces para buscarnos y encontrarnos muy suavemente.
Pedirnos matrimonio espontáneo porque tenemos 6 años.
Enterrar las penas en un papel, en un bosque donde hubo trincheras y saltar, saltar, saltar para desprendernos de los" pesa-mientos".
Amanecer sin haber dormido porque somos ladrones de caricias.
Beber con dos pajitas del mismo vaso gigante.
Acorralar las nalgas contra el musgo húmedo que se calienta con los gemidos.
Correr bajo la tormenta sin huir de ella.
Balancear las manos entrelazadas.
Ver cómo se les inflan las papadas a las ranas verdes fluorescentes y se posan inmóviles las mariposas de alas transparentes delante de una catarata argentina llamada Garganta del Diablo.
Nada como estar rodeado de luciérnagas en un pequeño campo lleno de espinacas, maíz, lechugas y un lago en un lugar de la provinvia de Buenos Aires llamado Isidro Casanova.
Dormir en un colchón que se deshincha a las cinco de la madrugada y llorar de la risa.
Observar a un perro copular con un gato sobre el tejado de una casa.
Amar el error como a nuestro mejor amigo.
Mancharse la boca con salsa y socarrat de calçots.
Descubrir melodías y letras que nos transportan sin dinero.  
Conducir el coche sobre una acera cuando no hay peatones.
Abrir los párpados, abrirlos más, sujetarlos con los dedos y comernos el mundo,
éste que conocemos.



lunes, 28 de julio de 2014

Llueve en la sala

Derramándose,
lentas,
sobre las cabezas de los que bailan enloquecidos.
Mojan sus cabellos pero no me ven,
no las sientan.
No hay presente, casi no estoy allí,
soy  paralelas que me viajan mientras vivo.
Muchos ojos,
que no me hablan de fuegos,
sonrisas vacías de historia
y brazos que no despiertan
sueños ni poesía.
Sombras borrachas que me recuerdan
que estás en los papeles,
vestido de palabras
porque tienes
infinitos significados, incontables adjetivos e interminables metáforas.
Baila la noche sin boca,
amanece la soledad
entre rostros que me recuerdan
tu ausencia tan presente.

jueves, 24 de julio de 2014

Madeja? puntos? yo qué sé.......



Una mujer sentada sobre una mecedora,  flota en medio de un cielo negro rojizo azul rosa lila anaranjado y teje algo indefinible junto a una madeja color agua tierra. Las luces muertas desde hace años o recién nacidas le acompañan en su vaivén antigravitatorio sosegado. Echa de vez en cuando un ojo a su gran madeja para no perderla de vista y se queda ensimismada viéndola girar como una peonza alrededor del faro sin mar.  Sus pensamientos "luciérnagos" tintinean como las luces que brotan en el vacío inasible:
La dictadura del abrazo,
la hegemonía del amor,
los poderes fácticos tales como el respeto, la libertad y  la tolerancia,
la imposición de la generosidad, la sonrisa y el agradecimiento,
el totalitarismo de la humanidad con mayúsculas,
el absolutismo del arte,
la tiranía de la valentía,el coraje, la verdad
y el despotismo de la escucha y la empatía.
Cada punto tejido, un corazón encendido, unos pies que miran hacia adelante, un suspiro apagado, una piel de gallina que mira la luna llena de gran misterio misterioso, una lágrima contenta, un sueño cumplido, un alma que duerme en hamaca paraguaya frente a una selva virgen que cuenta secretos de silencio y harmonía.
Cada punto,una nueva frase escrita y descubierta. Cada punto y muy aparte el miedo.
Cada punto una vuelta a la tortilla, un giro de 180 grados, una alegre pena cultivada con abono muy fertil.
Cada punto un final a historias defecadas. Cada punto, suspensivos momentos de intriga y sorpresa.
Cada punto una exclamación de regocijo y placer. Cada punto una interrogación respondida. Cada punto un error corregido, cada punto unas pupilas dilatadas que aceptan la verdadera esencia de respirar y estar vivo.
Se mece, viene, va, teje, puntua, puntualiza, llora, añora, recuerda, observa, indaga, rehace, recompone, reconstruye y crea algo indefinible, una fuerza que no conoce billetes ni objetos, unas ganas respaldadas por puntos celulares que nos mantienen en pie sobre la madeja.



miércoles, 23 de julio de 2014

Puzzles



 La lista de la no compra

Mi boca en tu barbilla,
Mi boca en tus ojos,
Mi boca en tus labios,
Tu boca en mi ombligo,
Tus labios en mis pestañas,
Mi nariz en tu frente,
Mi nariz en tu oreja,
Mi nariz en tu boca,
Tu nariz en mi pecho,
Mi mejilla en tu espalda,
Mi mejilla en tu pecho,
Mi mejilla en tu vientre,
Tu mejilla en mi sexo,
Mi mano en tu mano,
Mi mano en tu cadera,
Mi mano en tu nalga,
Tu mano en mi entrepierna,
Mi cabello en tu cuello,
Mi cabello en tus costillas,
Mi cabello en tu pelvis,
Tu cabello en mis muslos,
Mis pies en tus pies,
Mis pies en tus hombros,
Mis pies en tu sexo,
Tus pies en mis senos,
Mi espalda en tu torso,
Mi espalda en tus piernas,
Mi espalda en tus dedos,
Tu espalda en mis uñas.
Toda la noche,
Haciendo y deshaciéndonos.




Energías  revitalizantes

Tus brazos
cables y
tus dedos
enchufe, 
ahora, 
abrázame para electrocutarnos juntos. 




Caminando


En direcciones diferentes, ansía mi anhelo,
ser gota de agua
que abraza a otra.
En direcciones diferentes soy
Nube con piernas
Helio con orejas
Pompa con nariz
Gravedad en números rojos.
En direcciones diferentes
Pasea la niña de coletas
Se aleja tu melancolía.
En direcciones diferentes,
Se escucha el dial del latido
Y ya sueña el amanecer lejano.
En direcciones diferentes,
Ojalá me esperaras,
Pero ya te has ido corriendo.
En direcciones diferentes,
Mi deseo en el camino
Querría mirarse en el espejo de tu castillo.









miércoles, 16 de julio de 2014

Hay millones de motivos


Hay millones de motivos

Hago la cama
y hay refugiados en miles de rincones.
Caliento el agua
y hay personas echando bombas.
Abro la nevera
y hay niños con balones en el vientre.
Salgo a comprar
y suenan las piedras en los cuerpos.
Sonrío ante el magnífico cielo
y hay gritos de ablación.
Salgo a correr
y otros huyen de las dictaduras.
Paseo por la playa
y hay rebeliones de olas sin piedad.
Abrazo  la vida
y hay virus con dientes metálicos y corazones helados.
Hago la lista,
de las razones por las que hacer flexiones de mejillas
y hay kilómetros entre el agua y los cuerpos.
Recuerdo y agradezco la suerte
y hay un mundo que escapa a mi comprensión. 



 Pasado

Me arrancó las palabras
porque los poros expiraban
deseo que no alcanzaba.
Me arrebató la silenciosa quietud
porque su fantasma
entre sol y sombra se colaba
entre puntos cardinales,
por todas las grietas visibles e invisibles.
Me descolocó , enloqueció, colonizó, descatalogó, encolerizó
y erizó.
Me hurtó los minutos, sigiloso, felino.
Me enredó, aderezó, condimentó
y no me mezcló, ni tan siquiera masticó.
Pescador de sueño y desvelo,
Cazador del despertar en tu ausencia.
 me ayudo al olvido, al abandono de la esperanza
de llamar a tu puerta y que se abra.

martes, 15 de julio de 2014

PÍOR FAVOR

Una lluvia de mierda caía sobre las cabezas humanas.
Mierda de paloma, golondrinas, gorriones, patos, tórtolas y algún que otro loro extraviado.
Una auténtica tormenta de cagadas líquidas que inundaba las calles de manchas que se transformaban en charcos espesos y malolientes  dignos de una versión hiperbólica de los pájaros de Hitchcok.
Un cielo de plumas, negro y escandalosamente ruidoso.
Un gigantesco lamento al unísono de PÍO, PÍO, PÍO, PÍO, PÍO, PÍO, PÍO, PÍO, PÍIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIO,
un llanto multitudinario exigiendo respeto por parte de la especie que aquí también habita este planeta y que se hace llamar humana, aunque a veces no tenga muy claro que forma parte de todo un engranaje encadenado.
Cacas, millones de defecaciones  que reivindicaban aires más puros, árboles más sanos y alimentos sin aderezos extraños, complejos y perjudiciales para picos, bocas y fauces varias.
Rabiosos, enfurecidos, exasperados, alborotados, encrespados, alzaban las alas por bandera y sus cagallones por balas exigiendo el alto al fuego humano.
Una manifestación celestial que ocupaba todas las esquinas y rincones para reclamar AMOR por la esfera sobre la que reposan nuestros pies.
Su píar parecía decir:
Dejad ya de crear objetos inútiles, objetos que no se descomponen ni desaparecen, objetos que nos ahogan, ensucian y enferman.
Dejad de crear por ambición, por pura ambición de obtener objetos con los que comprar objetos que nos pudren, nos matan y nos anulan.
La lluvia oscura y putrefacta seguía cayendo a cántaros, a gatos y perros, como diría un inglés, mientras se iba deshaciendo el dolor, la lágrima y la angustia de la fauna voladora.

PÍOR FAVOR, PÍOR FAVOR, PÍO FARVOR, PÍOR FAVOR, deteneos aquí, no cabe más sufrimiento, más maltrato, más abuso, PÍOR FAVOR, sed humanos, de verdad. 



Nada cambia si nada cambia

Nada cambia si nada cambia


Se definió a sí mismo como introvertido y decía tener pocos amigos aunque siempre había querido cambiar ese aspecto de su personalidad algo antisocial. Vivía con su mujer e hijo, practicaba el budismo desde los 5 años y  no le gustaban los perros, los detestaba. Es todo cuanto sabía de él.
Los pelos, el olor, los ladridos y salir a pasear a pesar de no tener ganas era completamente inútil e incomprensible para su razocinio. Pero a veces la fuerza de gravedad nos lanza la manzana reveladora de  verdades y cambios  para despertar lo que permanece aletargado en nuestro interior.
Eran dos contra uno, madre e hijo estaban empeñados en tener un fiel animal de compañía en el piso en el que vivían. Las fuerzas de gravedad unidas consiguieron su misión y convencieron al reticente, categórico y tajante padre cansado ya de escuchar las voces que le suplicaban día y noche un cuatro patas en casa.
La visita del canino no tardó demasiado ni tampoco los acontecimientos que se desencadenaron más tarde.
Llamémoslo destino, casualidad o causalidad, el padre se quedó sin trabajo mientras que a su mujer le aumentaron las horas. Como él explicaba, toda la responsabilidad de la gran manzana mamífera había caído sobre su cráneo recubierto de largos cabellos, siempre recogidos en una coleta bien estirada.
Empezaban los paseos forzados, las bolsitas llenas de caca, los lametazos llenos de babas y los pelos incrustados en el pantalón y la funda del sofá.
Lo odiaba, pero se lo tomó:
Como un acto de amor hacia las dos personas que más quería en el mundo y una evolución personal en el camino de la tolerancia.  
Así que, aunque su resistencia se ablandaba y amoldaba paulatinamente a la nueva situación, hacía esfuerzos por aceptar y apreciar a su nuevo y peludo compañero.
Los días transcurrían entre preocupaciones laborales y parques llenos de personas enamoradas de sus perros. La fuerza de gravedad siguió golpeando contundentemente y no tuvo más remedio que abrir su corazón, que a veces consideraba algo egoista. Las conversaciones se volvían más habituales entre los dueños que sujetaban las correas mientras observaban juguetear en libertad a sus niños de orejas caídas o  tiesas. Le tomó tal gustillo a las reuniones vecinales que sin darse cuenta su alma se iba abriendo ante la mirada de los que ya no eran tan desconocidos, entre ellos una mujer con graves problemas de salud y  un hombre con historias muy crudas de escuchar. Se estableció desde aquel parque una amistad a la que jamás habría aspirado o simplemente imaginado.
Simba, el protagonista de la historia no comprendía las palabras, ni los sentimientos humanos, pero a su dueño le estaba regalando una inexplicable  humanidad y sobre todo la fuerza de un león.
Madre, hijo y  padre cambiaron de piso.Lla hermosa manzana reposaba todavía sobre la cabeza del padre que no dejaba de centrifugar sus problemas laborales. Simba ya era parte de la familia y un gran amigo del padre aunque el rey de la selva jamás abriera la boca para aconsejarle sobre lo que le afligía.
En el nuevo barrio, un nuevo parque, nuevas amistades y nuevas soluciones. El padre conoce a un hombre.
Seguimos sin saber si a esto se le llama destino, casualidad o causalidad, pero este hombre se convierte en su socio y montan un negocio juntos.
Simba llegó porque tenía que llegar. Para abrir el corazón, para alegrar las tardes en los parques, para pasear entre nubes de esperanza, para hacerle saber que si nada cambia nada cambia.  


miércoles, 9 de julio de 2014

Erupciones

ERUPCIONES

Desde las alturas del placer
me visita el mar
y muchos de los seres que lo habitan.
Ya no camino,
me tambaleo,
zigzagueo,
y enmudezco,
soy murciélago
no,
mur ciega la,
albatros, libélula, gaviota y arena estrellada,
Vesubio,  Kilimanjaro, Krakatoa, Popocatépetl, Tambora,Kilauea,  Etna, Manua Loa y Teide.
Cantan los huesos,
se descomponen las venas,
grita
la fauna desbocada,
el cuadro de Munch
el niño del tambor de hojalata
y estallan las copas de las barras de los bares,
en forma de chirimiri tinto.
Se disparan los extintores de incendios,
y se enciende el cielo nocturno.
Entre telarañas se agitan los brazos,
y el corazón.
Es hora de apoyarse en el respaldo de la nube y respirar agallas.












Y explotan las copas de la barra,








lunes, 7 de julio de 2014

Y aún así suena

Y aún así, suena.

Entre rebanadas de pan de molde:
una hoja de lechuga de papel,
un trozo de queso de cartón agujereado
y una clave de sol.
Entre estanterías:
botes vacíos,
gusanos, termitas,palometas,
una mano que cierra la impotencia,
y un pentagrama.
Entre dientes de arena,
hierba, hojas, raíces,
nubes tormentosas
y una semicorchea sonora.
Entre manos desarrugadas,
legañas, sal, barro
huesos anímicos
y una fusa rotunda.
Entre labios
miradas, espera,
agujeros,
y un largo silencio. 



Vale la pena

Le hizo la boca el amor
al desayuno,
a la carne anaranjada y jugosa
del mango,
a la frescura
de la sonrojada sandía.
Amaron los muslos
a las olas,
a la espuma rabiosa,
al vaivén incansable
que arremetía incesante.
Se enamoraron las mejillas
del verano
del viento caliente,
de los rayos
de los paseantes sonrientes.
Quisieron los ojos
los castillos, hoyos y piscinas de la playas
las peleas de arena mojada,
las piedras brillantes,mareadas por el agua.
Deseó el alma, abrazar
la luminosa y menguante C,
para dejar sus pies
colgando en  el océano celestial.


 










martes, 1 de julio de 2014

Llegó el verano

Ajustable

Encorvada,retiro
una punta, dos puntas, tres puntas, cuatro puntas.
Formo una boñiga muy arrugada
que conduzco entre mis manos.
En cuclillas,
abro la puerta del tambor,
que no es un intrumento y
meto la bola hecha un moco
para que el "percusionismo" maree
una punta, dos puntas, tres puntas, cuatro puntas.
Agachada reabro la puerta
porque ha cesado la melodía sin pentagrama.
Paseo,
con los brazos doblados,
la pelota que abrazará el ring nocturno.
Inclinada, rodeo y recoloco
una punta, dos puntas, tres puntas, cuatro puntas.
Tumbada,
una punta, dos puntas, tres puntas, cuatro puntas
bien ajustadas
estiradas y perfumadas
sostienen
los "encorvamientos",
las "encuclilladas",
las sentadillas,
las inclinaciones,
los rodeos y
los estiramientos
que cambiaron la sábana,
en vano.





A FUEGO........

Camina lento,
disfrutando de los pasos, la respiración,
de lo que perciben los sentidos.
Cocina y come lento, degustando, casi enamorándote
de la zanahoria, el tomate, la sandía, el mango y el aceite.
Escucha lento,
adentrándote en  las ilusiones, preocupaciones y sueños ajenos.
Ama lento,
alargando el placer de la caricia,
atravesando los rincones del santuario desconocido.
Mira lento,
sin el deseo de estar en otro lugar, en otro instante, en otro tiempo.
Escribe lento,
arrastrando las palabras que dejan su brillante baba de caracol.
Besa lento,
hasta que tus  labios tentáculos sean succionados por otros tentáculos.
Lento,
sin adelantar lo que no existe,
con la sonrisa de fundir el hacer y el ser,
con la quietud de estar presente,
sin prisas que estropeen
los ahoras que se persiguen.


Sin delantal

REVUELTO
de huevo,
SALTEADO
de gambas y setas,
CLARAS
a punto de nieve,
PATÉ
de garbanzos,
REVOLTIJO
de espárragos y ajos tiernos,
BATIDO
de plátano,
ALIOLI CASERO y
DULCE DE LECHE
bien removido.
Lo que preparas sin alimentos, condimentos ni utensilios
en la cocina de mi alma. 



Haiku

La Noria, lujurias en alturas.










lunes, 30 de junio de 2014

A escondidas


Hablan solas,
a la luna,
al cielo,
a las paredes,
a la almohada,
a las fotografías en blanco y negro,
a la brisa
a las olas que arremeten contra el cuerpo
y
agradecen,
lloran,
sonríen.
No esperan respuestas,
de los gatos que se esconden debajo de las mesas,
de los estucados,
los padres congelados en el papel,
ni de la espuma que rodea sus cuerpos
Se escuchan en un vacío
que estuvo lleno,
en un espejo que reflejó historias.
Hablan
por inventar y crear,
por no derramar agua
para verter su silencio en la solitaria oscuridad.
Hablan de día y de noche,
entre sueños que se alejan
entre anhelos y decepciones,
hablan, desean, añoran, olvidan,viven.







sábado, 28 de junio de 2014

Las manos


LAS MANOS

Las manos, las nuestras, las de cada uno de nosotros.
Una junto a la otra,
haciéndose cuenco de huesos y piel,
albergando puñados de arena fina,
de tierra negra y barro,
acunando un montón de bichitos de bola,
centenas de pétalos de españolitas, rosas y geranios.
Meciendo el agua que llevamos a la boca,
paseando las lentejas pequeñas y las minúsculas piedras de la playa.
Las manos,
que sudan las pipas que guardábamos en horas de adolescencia aburrida en compañía.
Las manos,
harinosas de días de galletas y bizcochos
de arroces medidos por los dedos y articulaciones.
Las manos
rebosantes de canicas,
de condimentos que alegran las comidas.
Las manos,
tatuadas de arrugas,
abarrotadas de aceitunas, cerezas y algunas monedas.
Las manos
que sujetan inquietas las cartas cerradas,
las que recogen el gato anciano,
frío en la terraza.
Las manos que se adelantan, vagabundas, esperan y marchan desesperadas.
Las manos abiertas y suaves,
Las cerradas, rígidas y desagradables.
Las manos,
extremidades que se enamoran,
herramientas que tocan y desean.
Las manos,
AMAMOS.




miércoles, 9 de abril de 2014

¿Existirá?



¿Existirá?

Los limpiaparabrisas se movían, aunque no lloviese.
El fino y a veces casi imperceptible y brillante hilo de telaraña permanecía fiel a las ramas del pino.
Algunos cuerpos en el mar flotaban acunados por el incesante vaivén que los envolvía, otros se agitaban decididos o desesperados y muchos se ahogaban sin remedio.
Muchas caras, iluminadas por las pantallas de la mentira, lloraban desesperadas.
La sangre brotaba a borbotones de las paredes de los edificios, inundando las calles de absurda barbarie indescriptible.
Los gatos, unas patas detrás de otras, atravesaban los solares del silencio mortecino.
Los hierbajos salían de los grifos de las cocinas y baños.
El viento empujaba los columpios huérfanos de niños.
Se maquillaba el sol con humo negro enemigo.
Las pastillas multicolores invadían los suelos infértiles.
Las pieles mohosas se desprendían del esqueleto.
Se escapaban los bigotes de las bocas, rumbo al cielo roto.
Los árboles se pusieron el pijama antes de que la mosca tsé-tsé les picase el alma.
Las flores, derrotadas, se arrancaron los pétalos las unas a las otras.
Millones de gomas mentales borraron verdes, azules, marrones, amarillos, grises y naranjas que jamás volverían.
Billones de papeles manchados de rojo se mezclaban con zapatos, brazos, piernas y mudas respiraciones.




El Terrícola

Entró la gamba Juana, muy bien vestida, con un collar de perlas auténticas y un vestido negro hasta los pies. Se sentó en la mesa que tenía el cartel de RESERVADO y se retiró los bigotes hacia atrás.
Llegó después el cerdo Alfredo, mucho más delgado que hacía unos meses, porque había hecho una dieta de arroz integral con algas wakame. Aunque esa noche iba a darse un homenaje. Alfredo llevaba tirantes negros, camisa a cuadros blancos y negros y un pantalón de pinza.
Cinco minutos más tarde entró la vaca Muriel con una minifalda de tubo negra, una camisa roja y unas botas con plataforma espectaculares. Había cambiado su habitual collar de cencerro por una gargantilla negra de terciopelo de la que colgaba una foto circular de su amado buey Abelardo.
Tres minutos más tarde el cordero Felix, con un aspecto desenfadado, entre popero y vintage, hizo su aparición en el restaurante de moda al que todos iban llegando a cuentagotas.
Ocho minutos pasaron hasta que el pulpo Hugo atravesó la recepción. Sus ocho patas lucían un look ibizenco acopladísimo a su personalidad progresista.
Felipe, el besugo, abrió la puerta 20 segundos después. Trajeado de arriba a abajo, repeinado y afeitado, saludó con ojos de merluza a todos los comensales.
Una hora más tarde llegó Andrea el caracol, un nombre muy adecuado a su condición "hemafrodítica". Andrea vestía "híbridamente". Pantalón de pitillo, camiseta de tirantes, pamela rosa y foulard azul celeste muy vaporoso.
Radiantes y contentos de volver a reencontrarse después de tanto tiempo, plantaron las narices, orificios, antenas, ojos y bigotes delante de la carta.
Diez segundos más tarde, cada uno de ellos ya había hecho su elección.
Juana la gamba pidió 4 adolescentes a la planchay (el especial de Lucía, Alicia, Amanda y Noa). El camarero las sirvió sobre una tabla gigante y ella las devoró dejando para el final el placer de succionar las jugosas cabezas.
Alfredo el cerdo pidió un tierno niñoillo al horno con manzana asturiana. El marrano tardó diez escasos minutos en engullir la tersa piel que se le deshacía en las fauces.
Muriel pidió Bistec de veinteañera gimnasta a la pimienta. Tres buenos kilos de cuadriceps elásticos que desaparecieron en menos de lo que come un gallo: dos cortadas de pechos operados y bien hormonados.
Felix, pidió lo habitual, cerebro rebozado de superdotado acompañado de cortezas de labios carnosos africanos.
Hugo el pulpo se comió una lengua curada de cincuentona sana como una manzana y dos grandes orejas empanadas de ochentón vasco.
Felipe el besugo cambió su tradicional plato de narices puntiagudas a la romana por un bocadillo de mejillas gruesas y sonrosadas con salsa chimichurri.
Andrea el caracol estuvo tentad@ de pedir dedos cuarentones en su salsa, pero acabó por degustar espalda rustidita de estadounidense con su puntazo de 240g/dl de colesterol en sangre.
Dejaron espacio para un postre casero, especialidad de la casa: Codos halterófilos con salsa de chocolate caliente.

Salieron del restaurante de moda, EL TERRÍCOLA, rememorando con sus paladares la gran gama de sabores humanos.

¿Os imagináis que me chuparan la cabeza? Dijo Juana a carcajadas.








martes, 8 de abril de 2014

Gracias por su visita


Hablamos de la influencia que tiene el sistema social sobre las personas, de la democracia, de educación, de la frustración y los anhelos, del esfuerzo y la pereza, de la aceptación, de los límites, de amar la sencillez que nos brinda el día a día y del impulso que nos mantiene vivos.
Hablamos de la reencarnación, de las apariencias, de la falta de humanidad, de la ambición que pisotea sin escrúpulos, de los sueños, de imaginar quiénes nos gustaría ser y quiénes somos después de la fantasía, en definitiva, de identidad.
Hablamos de pasividad, de prensa rosa y amarilla, de la manipulación, de venderse, de la hipocresía, de la duda y el error, del estancamiento, la ilusión, del ser tal cual, sin más ni menos, del amor que nos mueve, del reconocimiento, de la fama y de los mensajes en las servilletas: GRACIAS POR SU VISITA, leyó ella en voz alta y añadió: "quizá alguien nos esté esperando al final del túnel para agradecernos nuestro paseo por el planeta".
Intentamos arreglar el mundo, como se suele decir cada vez que llega a su fin una conversación que nos has sido verdaderamente gratificante y enriquecidora.
Nos olimos las manos después de acabar nuestros respectivos bocadillos y él y ella se dedicaron a escribir THE END en el plato con el chocolate que había sobrado del postre.

martes, 1 de abril de 2014

Estación Sur


Estación Sur


Para variar, se llena la maleta demasiado. Esa absurda manía de acumular lo que al final no acabamos usando, pero siempre hay un añadido que se llama  por si acaso. Luego uno se arrepiente de arrastrar el peso, de pasear por pasear lo que podía haberse quedado, pero nos gusta tener la absurda sensación de acogernos a algo, aunque no respire ni nos hable. Ahora el fardo reposa en el suelo de una cafetería de una estación de autobuses madrileña, mientras me encanto con el escenario cambiante.
Una chica que remueve sin cesar la cucharilla en el café mientras escucha, al que parece ser su padre, y que habla con gran convicción y entusiasmo. Parpadea,a veces sonríe y lo escucha con atención. A su lado, el que supongo es su hermano, no parece tan interesado. Lleva dos letras chinas tatuadas detrás de la oreja y no pronuncia palabra, creo que se aburre con el monólogo, casi incesante, de su supuesto padre. Su mirada desprecia las lecciones del adulto, baja la cabeza, aprieta con el cuchillo las migas del plato para abstraerse de las palabras aburridas y con las que parece no estar de acuerdo. Se mira las uñas, se las muerde y esta vez aprieta la mandíbula.
Y todavía quedan 6 horas en esta ciudad, y siguen entrando y saliendo las vidas que hablan o callan, unas en frente de las otras.
Una camarera con cara triste se pasea entre las mesas, recogiendo las bandejas y las tazas que los clientes van dejando. Su cara habla de aburrimiento, de hastío, decepción y cansancio. Sus pasos dibujan el sinsentido de la vida y la esperanza de que llegue un milagro que la aleje de caminar entre el laberinto de sillas por el que no puede perderse, porque el misterio y la sorpresa desaparecieron.
Un hombre con orejas de soplillo, gafas y gorro rayado azul y rojo se rasca la mano, la oreja y la cara.
No sé si espera un autobús o simplemente la soledad del domingo le ha traído hasta la cafetería con la intención de sentir la soledad acompañada y así no pensar en que lo ha perdido todo.
Detrás de él, una mujer elegante, china, japonesa, oriental, muy guapa y de una avanzada edad, sopla dentro de la taza de un té muy caliente. Posa la taza y al apoyar la mano cerca de su ojo aparecen las carreteras arrugadas por las que el tiempo ha conducido. Ella, sonríe, sola, como enamorada de la magia de la vida, con la ilusión en sus pupilas de seguir admirando el vaivén de la diversidad humana.
Una señora de cuyas gafas cuelgan unas cadenitas hacia abajo, columpia los ojos de izquierda a derecha y a veces me mira fijamente, algo seria. Su pelo es de color zanahoria y hace juego con la bolsa de flores que ha dejado encima de la mesa. Lleva un broche dorado con la letra C en su chaqueta, está sola, junto a su maleta y a lo mejor se acuerde del compañero que antes se sentaba frente a ella, también junto a la maleta esperando el autobús para visitar a los nietos.
En otra mesa, una pareja con semblantes dispares. El hombre parece muy deprimido mientras la mujer toca entusiasmadísima la pantalla de su teléfono móvil con una sonrisa de oreja a oreja. Él permanece con la mirada perdida, desganada y las comisuras caídas. No tienen pinta de ser esa pareja en la que la admiración y la alegría todavía permanezcan en pie. Esa con la que todos alguna vez hemos soñado, esa en la que los años han ayudado a crecer, a respetar, comprender y escuchar. Esa que habla de bonita complicidad y que como el buen vino mejora con los años.
En esa mesa hay dos islas, aisladas, separadas por el océano de la rutina que a menudo transformamos en desprecio, olvidándonos de que sólo somos sumas de pequeños instantes irrepetibles y que seguramente gran parte de ellos acabemos por olvidar.
Cinco horas, y querría deshacerme de esta ropa que no me he puesto para pasear por las calles de Madrid que no conozco perdiendo la mirada en sus aceras. Pero sigo observando a la gente que mastica, que intercambia palabras, que espera, que recuerda, que sueña y a veces desespera dando vueltas a los pensamientos que les dibujan las caras y los cuerpos. Esas personas, con un pasado que los ha traído a la estación, con un presente que a veces aman u odian, con un futuro que desconocen y por el que luchan de la mejor manera que conocen, cada día que se levantan. Ese futuro que está escondido entre las agujas del reloj  que se persiguen, que no cesan de hacerlo, mientras nosotros tampoco lo hacemos hasta que el destino así lo decida.
Sonrío a la camarera, ella también lo hace. Espero que haya sentido que es mi pequeño gesto para agradecer la labor que hace cada día entre migas, cucharillas y servilletas.
Hacemos lo mejor que sabemos, lo mejor que podemos.

A lorena, a Dani





A Lorena, a Dani

Y llena la vida como el aire al globo,
see hinchan las barrigas de risas y sonrisas
mientras se ensanchan las almas
con el  tiempo bien compartido.
Alimenta el respeto en el plato
y alegra saber que la distancia no adelgaza
sino, que en el reencuentro,
engorda lo que hubo y  habrá.
Y llena la vida como el aire al globo
y crece la emoción de ser tangentes
en la geometría planetaria.
Y se reproducen las narices rojas,
como setas.
Y llena la vida como el aire al globo
y nutre las raíces 
que amarran los lazos que nos acercan.
Y llena la vida como el aire al globo
sin dinero, ni materia, 
con escucha y sin juicios,
con amor y algunos vinos.
Y llena la vida como el aire al globo
y junta y acerca las energías
de un destino muy curioso y generoso.
Y canto a la vida para bailara la amistad
y amo la vida
porque llena la vida como el aire al globo.
 
 



Dicen y dicen y dicen que dicen

Dicen los borrachos y los niños
la verdad.
Soy niño borracho de sinceridad
que quiere desterrar las cadenas de la opacidad.
Dicen los filósofos y los sabios
que la pereza mueve los labios
paraliza el extraradio
y cultiva el engaño.
Dicen las buenas lenguas curadas
que es mejor no ser manada,
si ésta nos engaña
y no aporta nada.
Dicen los abuelos y abuelas
con puño y buenas letras
que las cosas lentas
siempre nos alimentan.
Dicen los mendigos y los pobres
que hay ricos que comen cobre
y nobles que no son nobles
y mentes que son endebles.
Dicen que las palomas
son ratas voladoras
y por eso las barren con escoba
y las matan en la aurora.
Dicen los ambiciosos eternos
que el mejor de los sueños
es abrazar al dinero por los cuernos
y pisotear a los débiles y enfermos.
Dicen los buenos amigos
que los abrazos son abrigos
las palabras cobijos
y la compañía dulce de higos.
Dicen los hijos maltratados
que sus padres los olvidaron
en el jardín de los odiados
en el bosque de los indeseados.
Dicen los padres dolidos
que no habían pedido
rencor a mordiscos
ni odio molido.
Dicen los artistas de la tierra
que las palabras y sentimientos
son hiedra
que las melodías e imágenes belleza
que el planeta no es una piedra.





Cuerpos y cuerdas


Guitarras, contrabajos, violines, chelos, violonchelos, mandolinas, ukeleles,bajos, violas, banjos, laúdes, arpas,sitares y balalaikas.
Cuerpos vacíos que acogen en sus entrañas las más lindas y extraordinarias melodías,
los más intensos y elevados sentimientos 
que transmiten los cuerpos,
que abrazan la madera y acarician las cuerdas de la creación,
que se expanden al son que marca el amor y la pasión. 






sábado, 1 de marzo de 2014

Ideas, resultados....

Nos cansamos de ser, de ser humanos que piensan, para a menudo, estropear lo que vemos a través de las ventanas que se abren al mundo. El día en que las ventanas no se empañan con el vaho del hastío, ese día en el que son transparentes, tan nítidas que parece que no hay ni vidrio, la existencia cobra un tremendo sentido, el de estar vivos, con los pies encima de un planeta con toda la innata belleza que nos regala y que desgraciadamente mutamos sin escrúpulos.
Esa belleza que intentamos captar y plasmar con palabras cuya fonética y fonología son demasiado livianas aunque intentemos que carguen con el peso de sentimientos que despiertan el paisaje silencioso que penetra por todos los poros de la piel y que olvidamos y despreciamos para perdernos entre las arenas movedizas del pasado y el futuro.
El mundo es un cuadro para admirar.
El mundo es una maravilla por la que paseamos durante algunos años, rápidos, irrepetibles, efímeros.
El mundo nos ofrece y nos cierra las ventanas.
Ese magnífico mundo que no podemos estropear con la contaminación de algunas ideas que nos asfixian y lo asfixian.
Ese mundo que nos lo da todo y al que todo arrancamos.
El mundo de perfectos ciclos, ecosistemas y cuyas telerañas impecablemente entretejidas nos empeñamos en trastocar, desplazar, modificar y dominar por encima de lo que supone vivir en simbiosis con sus brazos que nos acogen desde hace millones de años.
El mundo es belleza y no podemos ensuciarlo pensando carbón, porque al fin y al cabo lo que más contamina son las ideas de la supuesta "desarrollada" humanidad.
El mundo está habitado de ideas, a veces colonizado, invadido porque hay quien escoge las más endemoniadas.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Melancoesperanza



Corro, corro,corro,
en medio de árboles y arbustos
que no me dicen nada
y me lo dan todo.
Corro, corro, corro,
con las lágrimas,
que corren, corren, corren
por los montículos que no veo.
Corre, corre, corre,
la melancolía,
de aquella primavera
que te trajo,
que nos atrapó,
de aquella primavera
que te arrancó,
de mis ramas,
que me desnudó de tus hojas,
que me inundó de invierno.
Corro, corro, corro,
huyendo del recuerdo,
de los cuerpos tumbados
entre verde y azul.
Corre, corre, corre,
la sangre que arde,
entre troncos de soledad herida
y papel de esperanza por lo que vendrá
y que a veces ya imagino,
con otras formas, movimientos,
otras palabras, lugares, músicas, risas,
otras miradas, manos,
otros labios,
otras etapas.


domingo, 23 de febrero de 2014

Momentos de cine


Pido una caracola y cuando leo "inyectados" justo al lado, me arrepiento, rectifico y pido dos sonriendo.
A mi lado una barba espesa pide una caracola para llevar y justo, también rectifica y pide un café para sentarse. Vuelvo a mirar y estoy a punto de arrepentirme de nuevo, rectificar y pedir también un café.
Me vuelvo cobarde y en vez de pedir una gran dosis de cafeína, sentarme, coger una servilleta, escribir unas palabras, un poema,los números que conducen a mi aparato telefónico, hacer un dibujo, lanzar miradas descaradas mientras hago creer que leo un libro muy interesante sobre las salvajadas de la colonización en Sudamérica,
pago los inyectados de chocolate y miedo y salgo por la puerta mirándolo descaradamente a través de la vitrina, al menos él también mira.
¿Y si doy media vuelta, entro de nuevo, pido un café y me siento en un buen ángulo?
Me arrepiento y no rectifico.
¿Y si vuelvo el sábado a la misma hora? Y si pensase lo mismo?
Esta LUNA LLENA me va a volver loca.
He vuelto a producir el minumetraje mental.
¡Cómo me gustan las barbas espesas!


martes, 18 de febrero de 2014

para-LELOS


CON-TUN-DEN-TE
CON TUS DIEN-TES
AL DEN-TE
MUÉR-DE-ME
MUER-O debajo del
MUÉR-DAGO, que observa
CIE-GO,
DOS MUR-CIÉ-LAGOS
que se envuelven
entre
ALAS, MOR-DISCOS Y BO-CA-DOS
DOS bo-cas que se encuentran
SIN PRO-MESAS
EN la mesa
DES-NUDA, que esconde
entre patas,
vasos y PLA-TOS RO-TOS.
EN la mesa,
habitada,
ES-CRO-TOS,
PE-NE,
VAGI-NA
OR-GAS-MOS
SOM GAS
SOM OR
MO-RI-MOS
con la RI-MA
de los cuerpos,
la RE-TÓ-RICA
MUY RICA
de las POS-TU-RAS
a RAS de la mesa
ca-si SIN ente-rar-nos
IN-CONS-CIENTES
DE tiem-pos, es-pacios,
DES-PACIO,len-tos,
acom-PASADOS, muy PRESENTES,
RÍT-MICOS, ARRÍT-MICOS
MONOS,
PARA-LELOS, ATONTADOS,
TAN-GENTES Y PER-PENE-DI-CULARES
AMOR-FOS, FOS-FORESCENTES, FLUO-RESCENTES,
RELEC-TANTES, tantas y tantas
NO-CHES,
en las mesas, LAVA-DORA, SI-LLAS, PLA-YAS,
DU-CHA, CO-CHE,
EN la no-che,
de VAM-PIROS
Pira-dos,
con ajo y sin él
PIRA-TAS sin Par-ches
ni re-maches,
succionán-donos
el sim-ple
PLA-CER sin con-tar
EX-PLICAR, ES-PE-RAR.
EN-CON-TRÁN-DONOS
porque sí,
¿por qué no?
Para inter-cambiar
todas las ca-ri-cias
que no di-mos, que no da-mos
SIN de-mos-trar, ni apa-ren-tar
con tus CARNES y mis gra-sas
bien acu-mula-das,
CAVER-NÍ-COLAS instintivos
sin COM-PLi-caciones, sin MIE-DOS,
a en-se-ñar-se, re-la-mer-se
y qui-zá dis-tan-ciar----------se
ARRE-BATÁN-DONOS
sin arre-pentir-NOS
Acu-rru-cán-donos
meciéndonos,
apaciguando las GANAS
que INFLA-MABAN,
HA-BLÁNDO-NOS
sin DUREZA los SILENCIOS
cómo-dos,
dos, dos, dos,
sólo dos,
com-PARTIENDO
PARTIENDO, QUEDÁNDONOS,
des-cubriendo,
arries-gándonos,
ganándonos,
sin PENSAR,
sólo dos,
siendo,
sintiendo,
viviendo-

domingo, 9 de febrero de 2014

Jazz



Se encerraron en aquel piso de una sola pieza.
El cielo estaba muy negro, tan negro que las pequeñas luciérnagas inmóviles brillaban más de lo normal.
Su melena, pantalón y camisa iban a juego con el impenetrable cielo parisino.
Sin embargo Marcel, llevaba una camisa blanca y un pantalón de pana marrón.
Velas, muchas velas temblaban acariciadas por la voz de Billie Holliday que inundaba cada metro cuadrado del apartamento en el que vivían.
Los labios sellados, las mejillas como cojines , una encima de la otra. Mientras un brazo izquierdo extendido se enamoraba de un derecho, los dedos entrecruzaban huesos e intercambiaban temperaturas. Otros dedos descansaban en el omoplato y también más abajo, en la antesala de las nalgas. Las respiraciones agitaban las olas de sus vientres que se besaban y alejaban sin cesar. Cerraron los ojos y esta vez Sarah Vaughan ocupó sus mentes, meció sus pies y les hizo olvidar que fuera unos 7000 millones de personas, más o menos, también respiraban.
Sus corazones bombeaban notas, pentagramas, melodías que se encontraban para bailar en un solo cuerpo. Ray Charles estiraba sus sonrisas, encendía su complicidad y les acelaraba el alma. El vino recorría las carreteras azules por las que dos esqueletos enamorados conducían. Y sus lenguas, más oscuras, seguían sin moverse.
No existían reproches, rencores, odio, rabia, celos ni envidias, sólo admiración, comprensión y respeto. Años de palabras intercambiadas y momentos archivados se resumían en silencios llenos de música, silencios que lo decían todo, que contenían la historia de dos vidas.
Nada, nadie impidió que llegasen a donde habían llegado, a ese algo llamado amor con todos sus matices, todo su arte, todas sus sombras y colores, con toda la intensidad que no se había perdido por el camino de la decepción y desilusión. Permanecían intactas las ansias de lo que sólo ellos entendían.
Ella se moría.
Aquella noche habían decidido bailar jazz hasta caer completamente rendidos ante la fuerza de la pasión, ante la incomprensión de lo que se acaba, Dinah Washington cantaba Cry me a river en aquel salón que lloraba imaginando la soledad de un hombre que iba a llamarse viudo. Te amo.