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domingo, 29 de diciembre de 2013

Preguntas y otras cosillas


PREGUNTAS


De camino a Madrid, ante las aspas de esos molinos
que parece estén a punto de abducirnos,
me pregunto cómo se sentiría Don Quijote.


Si crucificamos a ciertas personas en esas aspas, ¿se llamaría MOLIFICCIÓN?


¿La novia del pulpo es la pulpa?


¿No sería fantástico que ciertas palabras incompatibles se divorciarsen en la frase?
Huirían así las unas de las otras para evitar ciertos nefastos matrimonios y se crearía así una armonía inefable.



AFIRMACIONES

Lo que más me gusta de la navidad es poder abrazar la cercanía de los que me llenan el alma y que añoro en la distancia.


Escribí su nombre 5000 veces,
es cierto,
a eso lo llamo ahora
amor adolescente.


Cuando los miro
me entran ganas de ponerme un bañador,
o no,
dibujar un trampolín
caminar hacia el extremo
y saltar
para zambullirme de pleno
en ellos.


Giraban los niños,
daban vueltas sin cesar
sobre sí mismos,
se mareaban,
sus padres les decían que parasen
mientras no cesaban de ingerir cubatas,
se caían al suelo, se reían,
a su manera, tan bajitos,
ellos también se emborrachaban.


NOTICA DE PRIMERA HORA

Sube la luz.
Se encienden nuestros corazones,
escala nuestra conciencia,
nos iluminamos.
Aumenta la electricidad neuronal,
creadora de tantas buenas ideas.
Se enamoran las sinapsis.
Sube la luz.
Ya vemos claro,
ya somos budas,
ya se acaba la oscuridad,
brilla la generosidad,
resplandece la empatía,
deslumbra la imaginación,
la expresividad contagiosa,
las sonrisas compartidas.
Sube la luz,
aparecen las bombillas de alto consumo humano
los halógenos mentales
que alumbran la lucidez,
la ilusión y los sueños.



UN DÍA DE INVIERNO

Envuelve la calle,
sin papel,
y al escucharla la invaden
para bailarla.
Padres con hijos, en círculo,
de las manos,
abuelos con nietos,
perros con dueña.
Los pies incontrolables
debajo de las mesas,
las colas al ritmo,
sin baquetas.
Estiu va dejando sus babas
en los pantalones de los desconocidos,
con el perfume de las papas.
Se levantan,
we want dance, dicen por ahí.
Es invierno, hace sol
y hay mangas cortas.
Una chica dibuja al grupo en una libreta de cuero,
una niña lo dibuja en un mantel de papel,
nos lo enseña, sale corriendo
y la cantante se queda admirándolo.
Vuelve la niña y
después de muchas vueltas firma su obra,
tímida, risueña.
Sigue sonando,
la melodía que arranca
ecos, pasos, piruetas y saltos,
la música que nos recuerda
que existe un extraordinario presente.



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