blog sindria

domingo, 8 de diciembre de 2013

Nacen, se van


Calentitas, salen
al encuentro de las mejillas y
al llegar a orillas
de las comisuras,
nos salan el alma.
Traspasan las fronteras ovaladas
con la determinación
de alentar la desgana.
Son hijas de
oleajes, mareas y tormentas,
son éxodo
que consuela.
Son resina pasada,
pozos abandonados
de agua estancada.
Las dejamos crecer,
correr,
disfrutar,
envolvernos,
enseñarnos y
desaparecer.
Nos duelen y nos calman,
nos hunden y nos abrazan.
Las odiamos, las amamos,
las elegimos y las rechazamos.
Las invitamos y las despedimos,
porque no siempre son dueñas
de este hotel.
Son zumo
de pensamientos hechos sentimientos,
son nosotros,
somos ellas alguna vez.





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