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jueves, 28 de noviembre de 2013

Osadamente libre


Por dónde circular, cruzar, girar, parar y estacionar.
Cómo vestir, actúar,pensar, obedecer, acatar y agachar. Cuándo descansar, hacer y respirar.
Cuánto dedicar, ganar y dormir.
Qué sentir, decir, y qué callar.
¿Por qué mantener, aguantar y tragar?
Harto del dónde, cómo, cuánto, cuándo y por qué, decidió volverse insumiso, un perfecto y modélico desobediente civil.
Era conductor de autobús, locomotora de normas, órdenes y restricciones. Su hastío había llegado al límite y sentía la irrefenable necesidad de sacar su lado más salvaje. Llevaba tiempo rumiando,demasiado, tanto, que de vez en cuando ya había tenido FEB (fiebre efímera bovina).
Una noche se fue a la cochera, se coló por un agujero de la valla y abrió el autobús número 29,el que conducía desde hacía 5 años.
Los 35 años restantes una serie de números se había sucedido y con ellos podría haber ganado al bingo: 10, 2, 5, 81, 3, 9, 11, 71, 90, 15, 6, 22, 27, 19...
Estaba dispuesto a que los medios y la policía conocieran su nombre.
Sprays en mano empezó a pintar el autobús por fuera y por dentro. Se iban solapando colores, resultado de la gran catarsis que iba experimentando. A medida que el olor lo embriagaba, iba cantando, bailando y chillando, "yihaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, mañana triunfo con mi nueva guagua, juajajuajajuajajua, me parto".
Sacó de su gran mochila unas pizarras que colgó en el interior del autobús para que la gente pudiera expresarse al día siguiente. Y aprovechó la ocasión para escribir algunas frases que se colaran en los corazones de los viajeros:

"TODOS PROMETEN Y NADIE CUMPLE.VOTE POR NADIE" Eduardo Galeano.
"LOS FUNCIONARIOS NO FUNCIONAN, LOS POLÍTICOS HABLAN PERO NO DICEN" E.G
"ES MÁS LIBRE EL DINERO QUE LA GENTE" E.G
"ESTAMOS AQUÍ SENTADOS, MIRANDO CÓMO NOS MATAN LOS SUEÑOS" E.G
"¿Y SI ENTRE TODOS LE DAMOS UNA PATADA A ESTA GRAN BURBUJA GRIS? E.G

"Ahora sí que sí, esto tiene otra cara", se dijo admirando la cara del transporte público tuneado.

Volvió a casa, durmió de un tirón, y se despertó más tarde de lo habitual.
"No pasa nada, hoy es un gran día".
Se soltó la coleta, se puso el pendiente y se dirigió hacia su 29.
-¡¡¡Llegas tarde Rafael!!!
-La primera vez en 40 años, creo que no iré al infierno.
-¿Y puedes explicarme por qué vas vestido de esa forma?
-Pues es la ropa que me gusta llevar.
-¿Te has vuelto completamente tarado?
-Pues no, estoy bastante bien.
-No te mando a casa porque tienes que dar servicio, pero mañana no vienes...¡Sancionado!
- ¿Sólo por llevar esta ropa?
- No por la insolencia.
- Pues yo creo que hoy brilla más que nunca.
- Sal de mi vista, no entiendo esta repentina actitud irreverente.
- No pasa nada hombre, cosas más graves se han visto en esta vida y no han sido sancionadas.
-Tira, tira, tira......


Arrancó el autobús, y al pasar por delante de la oficina, su jefe abrió unas fauces de león "inanicionado" ante el estrambótico vehículo.
¡¡RAFAEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEL!!

Se despidió ondeando la mano y con una sonrisa de oreja a oreja:
-"Ya nos vemos chato".

Qué felices rodaban con su nuevo look Rafael y su autobusito, como recién salidos de la peluquería, esperando a que todo el mundo les dijera lo bien que les sentaba el cambio. De fondo sonaba una canción de Juan Luis Guerra, y Rafael movía el tronco de izquierda a derecha sin poder parar.
-Uy, me salté el semáforo en ambar...¿y qué?, jejejeje, en otros lugares se suele hacer a menudo...

Primera parada:
-Buenos días señora, bienvenida a EDAL(Empresa de Autobuses Liberados), puede usted hacer lo que más le apetezca, escribir o dibujar en las pizarras, cantar, reírse a carcajadas, bailar o leer en voz alta.
-Ah, esto...,sí, claro,claro.
Lo miraba como si estuviese completamente grillado, pero ya todo le daba igual. Se había propuesto hacer todo lo que hasta ahora le había cruzado por la cabeza y que por miedo nunca había hecho y se acordó de "arránqueme las dudas, desdúdeme". El libro de los abrazos, como un volcán, le había estallado en medio del alma.

Rafael silbaba "Ojalá que llueva café en el campo", paró el autobús en medio de la calle, bajó y se puso a bailar ante una cola de conductores que le pitaban, aunque no todos estaban igual de malhumorados, porque algunos se reían, y le gritaban, "ole tu arte".
Un grupo de gente que por allí andaba se sumó a sus pasos espontáneos. El espectáculo urbano duró unos minutos y Rafael volvió a subir a su querido gusano para seguir con el trayecto que iba inventando a su antojo.
El autobús se iba llenando y mientras algunos murmuraban y comentaban el acontecimiento otros se animaban a cantar y moverse al ritmo de la música, que ahora sonaba a toda pastilla. Fueron muchos los que escribieron sus anhelos en las pizarras y otros tantos los que pedían turno para leer párrafos de sus libros digitales o empapelados. Se iban compartiendo ideas, intercambiando impresiones y construyendo minirevoluciones que iban transformando el lunes en una fiebre de sábado noche. Rafael sonreía, y de vez en cuando, con un megáfono que había traído de casa, pedía aplausos para todos los que iban manifestándose libremente.
Mejor no contar el final de aquel cortometraje para que puedan quedarse con un buen sabor de boca, pero que sepan que a pesar del sonido de las sirenas aquel fue el día más feliz en la vida de Rafael.

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