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miércoles, 30 de octubre de 2013

Remedios caseros


Se levantó con tal decisión de la cama, que si en aquella habitación hubiese habido un director de cine rodando una escena, seguramente le hubiese hecho alzar el puño y cantar a grito pelado, A LAS BARRICADAS, A LAS BARRICADAS...Se duchó con agua fría, se frotó bien fuerte la piel con la toalla y mirándose al espejo se confesó un secreto que os desvelaré, "Esto se ha acabado, hoy empieza una nueva vida, un nuevo yo, un renacimiento" y a continuación, el silencioso secreto se convirtió en un aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
que despertó a su marido y tal vez a algún que otro vecino.
-¿Qué narices estás haciendo?
-Ahuyentando las mala vibración
-¿Y no tenías otra manera de hacerlo?
-Es que me ha salido muy de dentro y mira ahora ya está fuera, justo aquí en tu frente.
- ¿Cómo?
- Sí, justo ahí en medio, déjame que te lo quite
- ¿De qué estás hablando?
- Del punto negro que tienes ahí...
-Quita, quita, que no quiero que me tortures de buena mañana.

Salió del baño, se fue directa a la cocina dando saltos y diciendo, ya lo tengo, ya lo tengo, yaaaaaaa lo tengo. Preparó un contundente desayuno y cuando hubo acabado rebuscó en un cajón de la cocina. Sacó un delantal, un gorro y el mantel más grande que encontró. Se enrolló el cuerpo con el mantel, se puso encima el delantal y finalmente el gorro.

- ¿Te has apuntado a algún curso de cocina?
- No, no, me voy a trabajar.
- ¿A la oficina así? Pero tú te has vuelto loca? Se puede saber qué te pasa?
- Pues mira, te lo voy a explicar,es la forma más práctica de no mancharse.
- ¿y con qué te vas a manchar? con el café que no bebes?
- No, con los insultos de mi jefe.

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