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viernes, 13 de septiembre de 2013

Los pasos que vamos dando

Caminos, de entrada, de salida, recorriendo las arterias del amor, los laberintos de la incógnita y los bosques del misterio. Ciudades que visitamos, rápida o lentamente, en las que respiramos, reímos, lloramos, dudamos, conocemos y decimos adiós con la huella tatuada en el alma. Mapas de autopistas por las que repostar, circular aceleradamente o quizás soñando mientras nuestra mano, fuera de la ventana, flota en el aire como si se tratara de un pequeño avión huesedo. Salimos, hacemos maletas, volvemos, deshacemos, reinventamos, reflexionamos y nos quedamos o reemprendemos el vuelo. Nos alejamos de algunos, nos reecontramos con otros, pero algo permanece inmutable y seguramente nos acompañará a la tumba. Caras, palabras, momentos, enfados, chistes, comidas, animales, bares, conciertos, historias para contar. Geografía de cuentos, Europa, Sudamérica, Estados Unidos, Australia...buscando un sentido, un trabajo, persiguiendo el enamoramiento, puede que erróneo, puede que acertado. Decidir, experimentar, apostando las fichas a un sólo número y a lo mejor acabar en bancarota o en la banca-arreglada. Saltamos, brindamos, hablamos de cosas serias, banales, absurdas y a veces hablamos por hablar esperando cambiar. Nos contradecimos, nos caemos, perdemos la fe, la fuerza y nos despertamos en un nuevo episodio. Otra casa, otro ambiente, otros abrazos. Seguimos rodando, unos mueren, descansan en paz, otros se van acercando poco a poco a un desconocido destino. Avanza la vida. Paseamos, solos, cogidos de la mano, en bicicleta, observando los rostros que habitan la existencia de las calles, sintiendo como se erizan nuestros pelos, nuestra piel, con la música que suena de fondo en nuestros auriculares. Escuchando la banda sonora de una vida. Se humedecen los ojos, se anuda la garganta sin corbata, se sonríe, se vibra con la emoción del presente. Hermanos, esto nunca se detiene, rueda, brinca, desciende y asciende en crechendo o decrechendo. Aparecen pequeñas arrugas de expresión y algunas células capilares, ya alzheimerosas, olvidaron su color por eso salen blancas. Caemos enamorados, como dicen los ingleses, nos desencantamos y decepcionamos y algunos consiguen respetarse, admirarse y amarse durante toda una vida. Cupido ataca de nuevo, creemos estar tocados por las endorfinas de la novedad, pero lo más hermoso no es el principio sino el transcurso de los acontecimientos que va tejiendo complejas y hermosas telarañas que resisten el paso del tiempo. Hijos, abuelos, y más canas. Etapas que vamos quemando, brasas que perduran porque seguimos echando leña o por el contrario que apagamos porque ya no deseamos sentir ese mismo calor. Cambia el fuego, arden otros troncos, nos acarician otras llamas que caminan con pies de plomo. Vivir, es lo que hacemos, intentando con o menos intensidad, con o menos rutina, con o menos ilusión, con o menos comprensión, con o menos sabiduría, pero lo mejor que sabemos.

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