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lunes, 16 de septiembre de 2013

La taurodemocracia

Aquí en esta misteriosa esfera, los micrófonos están silenciados. Las voces se apagan y se anulan porque ciertos oídos no desean escuchar verdades. El que se atreva a hablar debe sufrir el rechazo y la exclusión y arrodillarse frente a la injusticia de la dicatadura disfrazada. ¡Callaos humanos! no penséis en vuestros deseos, no os atreváis a criticar esta estructura arquitectónica tan meticulosamente montada. Sólo hay un camino y como caballos con viseras a veces lo seguimos. No miréis muy lejos, no busquéis a los lados porque os hundiréis en el consumo de la soledad más asfixiante. Aquí no hay mosqueteros ni Dartañán que valgan. ¡Huid! todos! marchad de este país maltratado como un toro! Aquí parece que no hay derechos, no hay personas, sólo indignación castigada. Como dijo J.Luis Sampedro no hay humanidad. Y así muchos se van de España, marchan cabizbajos buscando una ocupación y más cantidad de papel. Fuera lo que no hay dentro. Sures buscando nortes y así es, interminable, la historia en el planeta Tierra.

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