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jueves, 19 de septiembre de 2013

Atrévete

Abre la ventana para que corra el aire, para que salga y entre el pájaro de la imaginación sin fronteras ni barreras. Abre la puerta y saluda estrechando con tu mano fuerte, a la deseada libertad, aquella que se desnuda ante lo desconocido y camina con paso firme disfrutando de su alma y huesos. Abre el candado oxidado que encierra la estrella dormida que descansa entre charcos de lágrimas perdidas y rodeada de voces y caminos de duda. Desboca el corazón para repartir amor, ilusión y alegría a los ojos que te observan. Escoge un sendero del laberinto en el que decidiste entrar y con paso contundente avanza hacia el rayo que te espera para regalarte esperanza y fuerza. Caes, tropiezas, te pierdes entre la oscura maleza y quieres abandonar pensando que no habrá un futuro mejor, pero hay mil razones para seguir hacia la evolución de lo desconocido. No te ahogues con la cuerda del aburrimiento, ni borres la magia que existe en cada rincón de nuestro cuerpo. Suavemente acaricia con el susurro de tiernas palabras tu corazón herido que palpita deseando emprender el vuelo hacia la emoción de la expresión. Sabes que todavía hay fuerzas y ganas para explorar y descubrir el misterio interior que a menudo te confunde pero con el que intentas reconciliarte poco a poco. Es imposible esperar milagros si no siembras semillas que vayan echando raíces y dando frutos que puedas saborear. No pierdas tu esencia, tu intuición y tu individualidad por seguir el camino de otros. Pregúntate que necesitas, qué deseas, con qué sueñas y dónde quieres estar y por qué. Rodéate de buenas personas en las que puedas confiar y que te den calor cuando haya heladas inesperadas. Evita epicentros, dependencias innecesarias y acusaciones inventadas. Busca y escarba, tú, mente inquieta que necesita un gimnasio para entrenar su fortaleza maltratada.

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