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jueves, 9 de febrero de 2012

las otras...

Niña
Niña de cristal te envenenas con el placer
Eres frágil y débil como un bebé al nacer
Buscas sufrimiento donde no lo hay
Te empeñas en creer historias que no te cuentan
Inventas monstruos que te atormentan
Quieres paz y te abalanzas a la guerra
Sin poner los pies a tierra
Te odias y regocijas entre lágrimas
Me pregunto hasta qué punto puede olvidar lo que no quieres rechazar
¿Cuánto más escucharás al diablo hablar?
¿Cuántos vicios lícitos infinitos engullirás
Te vistes de mentira y almacenas basura en tu cordura
Escondes tu estrella para admirar la luna
Destrozas y sollozas y vuelves a la cuna
No hay mano que te meza ni palabra que te ayuda
Niña de cristal estás sola en tu duda
Sola en tu lucha, sola hasta que quieras ponerle cura.



Mujeres

Mujer, bella mujer, bella y creativa mujer, sensible y generosa mujer,
¿Qué haces ahí parada?
¿Qué absurdas fuerzas te impiden mostrar todo lo que en la oscura cueva reside?
¿Qué peso invisible recae sobre tus hombros?
¿Qué comparaciones absurdas recaen sobre tu cuello?
Tienes mucho que enseñar, que compartir, algo que emprender en este escueto pero extraño camino que es el vivir.
Tu duda oscila entre qué cambiar y qué aceptar, contra qué luchar o con qué reír y así discurres entre el drama y la comedia.
Siempre preocupada por el gran hermano, la gran hermana, el gran padre, la gran madre, ahora entiendo los “grandparents”.
Por qué tanta vulnerabilidad, fragilidad, desconsuelo, desorientación e inferioridad?
Por un momento podrías ser avestruz, ostra misteriosa, piedra y hierro, puro y duro cemento
Ser fantasma sin alma, nube espesa para borrar el peso de los miedos y el dolor
Desterrar el disfraz de la inseguridad y vestir de luto a la desidia

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