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martes, 28 de febrero de 2012

Amor emparejado

Nunca caminaban de la mano cuando iban por la calle, él siempre iba delante y ella detrás. Su hijo al recordarlo decía que era la manera que tenía su padre de protegerla,o a lo mejor así podía mirar a todas las mujeres guapas con las que se cruzaba por la calle sin ser visto, "eran otros tiempos" y él, por el contrario, le encantaba coger de la mano a su mujer cuando paseaban, aunque a ella no le gustase porque iba mucho más lenta. También contaba que si a su padre no le gustaba la película que iba a ver al cine ,se levantaba obligando a su madre a hacer lo mismo y marchar. Aunque aquello podía ser motivo de discusión, tal era el respeto que se tenían,que jamás se decían nada.
A él, como a su padre le pasaba lo mismo, aunque con la diferencia de que no salía de la sala sino que intentaba conversar con su mujer rusa mientras ella hacía grandes esfuerzos por entender la película en catalán. "Calla por favor me interesa y no cierras la boca". Cosas de familia que se transmiten de padres a hijos, de madres a hijas, de padres a hijas y de madres a hijos y aunque a menudo querríamos evitarlo, nos sale de forma natural.
Él y su mujer rusa vivían en un pueblo del Vallés Oriental, y él explicaba que vino a vivir por los borregos y no se refería a los animales sino a los famosos panecillos de anís que tanta tradición tenían.
En aquel pueblo, que era conocido como pueblo verde, ellos intentaban comprender y buscar el sentido de la vida. Cada uno con su filosofía particular, con sus valores y su moral. A él de vez en cuando le gustaba fumar algo de hierba y entender al ser humano con toda su complejidad, sentirse joven y aprovechar los momentos que se presentaban para salir de la rutina en la que estaba inmerso.
A ella no le gustaba nada y cuando volvía a casa (él ya sabía lo que le esperaba) caía una bronca en la que no importaba que hubiera gente delante, le superaba aquello, no podía ni mirarlo a la cara y culpaba a sus hijos, porque no eran suyos, de malinfluenciarlo.
Pero que le vamos a hacer, cada uno de nosotros somos responsables de nuestros actos y nada ni nadie nos obliga a hacer algo que no deseemos hacer.
A pesar de ello, a ella le sacaba de sus casillas verlo divagar en sus mismas elucubraciones. Y es que la vida, es una repetición de actos, costumbres, de palabras, de conflictos, de emociones, de sentimientos, de historias que vivimos junto a las personas que queremos y a las que al mismo tiempo a veces odiamos y no soportamos.
Y así decía él: "Nos soportamos, en eso consiste".
Ella se quejaba de que siempre le contaba las mismas anecdotas y cuando se cansaba de escucharlo desconectaba para que sus palabras se convirtieran en un mero zumbido al que ya ni siquiera prestaba atención."¿Por qué no me habla de algo nuevo?
¿Algo que no conozca?" decía entre la indignación y la burla.
Supongo que ahí reside la gracia, en que lo que nos resulta repetitivo en cierto momento, en la ausencia, lo echamos de menos porque es un universo que se ha creado entre dos, y si uno de los compositores falta la sinfonía ya no suena igual. Hay algo que de repente se queda cojo y huérfano. Lo que llegamos a odiar nos llega hasta resultar gracioso cuando se lo contamos a alguien, esté o no esté delante la persona a la que queremos. A menudo la rabia que sentimos no tiene motivo ni explicación.¡Qué fácil sería reír como lo hacemos cuando vemos las mismas situaciones en la televisión, pero cuando nos toca de cerca ya no nos parece tan gracioso.
El caso es que aquella tarde después de volver de una buena calçotada él llegó a casa acompañado por su hija y una amiga de ésta porque tenía miedo de lo que le esperaba. "Quedaos a tomar té" y mientras les decía que se sentaran se oía refunfuñar a su mujer con cara de perro en el sofá. La amiga se sentía algo incómoda en aquella situación y a pesar de que lo único que quería era salir de allí y quitarse el olor a barbacoa acabaron por sentarse los 3 en la mesa.
"No hay nada para merendar, tampoco hay tazas y no pienso lavarlas y si quieres té te lo haces tú. Estoy harta, cada vez que te vas con ellos haces lo mismo, bebes y fumas".
"Pero si no ha fumado nada, ni tampoco bebido, decía su hija, deja de hacerte ollas"
En ese momento se acercó a la mesa y dijo: "huele a pesacado frito"
"Es de la barbacoa", dijo él.
Le pegó una colleja y le dijo: "Mañana verás, hoy no, pero te voy a castigar"
Y así como si nada se fue a la cocina, empezó a sacar galletas, borregos y rosquillas, se hizo un té y se sentó a compartir la merienda que había empezado algo amarga.
Qué extraño resultaba todo, pensaba la amiga de la hija, es como cuando los niños se enfadan y dan la vida en el llanto y a los 5 minutos ya ni siquiera se acuerdan de porque estaban llorando.
Lo más probable es que la vida iría pasando y estas situacines se repetirían una y otra vez, él aprovecharía algún evento para darse algún placer y ella en casa iría acumulando odio preparado a ser disparado sin esperar a que la puerta se cerrara.
Había pasado ya diez años, y ni uno ni el otro sabían cuántas veces habían vivido la misma situación, pero sin embargo se querían y lo que más odiaban el uno del otro sería sin duda lo que más echarían de menos en el futuro en el que uno de los dos no estuviese presente.

Hasta que pasa....

Delante de la puerta de la casa todavía estaba la cinta de los mossos d'esquadra a pesar de que ya habían pasado unos cuantos días desde que ella había abandonado este mundo.
Al pasar por allí de casualidad,aquella cinta, que recordaba la desgracia, me provocó un vuelco en el estómago que estuvo a punto de transformarse en lágrimas.
Familiares con caras desencajadas llevaban cajas entre las manos, quizá objetos que habían pertenecido a su corta vida. Todos ellos, sumidos y unidos en la misma pena que los afligía, intentaban todavía comprender por qué así y por qué ella. Escombros asomaban por el suelo y una fachada destrozada era el escenario que residía detrás de las espaldas sobre las que en ese instante soportaban la pena de la muerte que duraría hasta que se aceptara vivir con la ausencia del ser amado, con el vacío que genera la desaparición de quien jamás volveremos a ver ni tocar.
Frágiles,pensé, como pétalos de una amapola que se desprenden ante un día gris y ventoso, así son nuestras vidas humanas, delicadas como una rosa radiante que se marchita con el frío que acecha, desesperadas cuando no hay más remedio que convivir con la pena y el dolor que supone para los que se quedan al otro lado.
Muerte que deja casas, camas, parques y calles vacías, desiertas de latidos y respiración.Sol que no brillará, flores que no olerán, árboles que no se agitarán, lágrimas que no caerán, palabras que no se escucharán y sabores que no se probarán. Así es, abandono de lo conocido para viajar hacia un sueño profundo donde sentidos ciegos, sordos, mudos e insípidos nos impedirán admirar la belleza que rodea nuestro existir.
Por ello abramos bien los ojos, mastiquemos y degustemos cada momento como si se tratase del último, porque la fugacidad revolotea cerca y cuando nos queramos dar cuenta será demasiado tarde para ser conscientes de que vivir es lo único que podemos hacer y es la experiencia más maravillosa que nos brinda la tierra.

jueves, 23 de febrero de 2012

Jugando a soñar (oda a la A)

Hay amantes alejados, ansiosos por alcanzar alineaciones entre almas
Hay angustias acorraladas por ausencias almacenadas
Hay amapolas que andan hambrientas de alas y alajas
Hay asmas que ahogan antes de admirar el alba
Hay androides y asteroides que anhelan arenas donde asentarse
Hay asquerosos asesinos que apestan a amargura y alcohol
Hay asombrosos y alucinantes ateos que atraviesan antiguas ataduras
Hay armas analfabetas que arrancan al segundo el aliento
Hay amedrantados que se asfixian en el agujero de la ambición
Hay árabes, africanos y albaneses con hambruna anticipada por atroces asalariados
Hay ángeles que acunan, arropan y acaban con las malas pasadas
Hay amenazas que afianzan el absolutismo de alambres dispuestos a atacar
Hay apetito de apetecibles arroces,salsas,alcachofas, almendras, almíbares y albaricoques
Hay aspirinas, antibióticos, antidepresivos, anfetaminas que matan sin analizar
Hay ahora, apacible y alocado, arrepentido y acomodado
Hay arrobas que arremeten contra la amabilidas de la presencia
Hay algas marinas nutritivas, asnos apoltronados y acólitos agobiados
Hay asteriscos acumulados en las alacenas del acobardado
Hay apenados que amasan aceitunas para olvidar la amargura
Hay muchos "ays", aquí y allá, arriba y abajo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

¡Señores! que lloren!
Señoras que añoran la ñoras de antaño cuando nada hacía daño
Señores que corroen las alimañas de la noche
Señoras que bailan en tíosvivos sin connotaciones particulares
Señores que escuchan palabras que no entienden y se aburren del mensaje que se pierde
Señoras bienvenidas a esta nuestra noche
Señores que sin ser héroes salvan a los salvavidas que se ahogan en medio de un eterno reproche y ¡menudo derroche!
Señoras que olvidan sin saber que han olvidado
Señores que aceptan resignadamente el destino
Señoras que visten leopardo guepardo pardo
Señores que usan peluquín pélvico para abultar cuando no hay
Señoras que, embriagadas de tristeza, lloran cerveza
Señores abstemios que abandonaron lo que antes fue su gremio
Señoras que esperan milagros de silueta perfecta con pastillas se solución escueta
Señores y señoras frustrados y frustradas porque perdieron lo que jamás tuvieron
El planeta gira y gira, una y otra vez, un día tras otro, pero no nos caemos, sujetos están y estaban nuestros pies aquella mañana de invierno, en un solitario parque de una ciudad catalana.
Inmóvil, estático y mudo permaneció el vagón del tren en el que nos subimos de pura casualidad aquel día de viento.
Él, vestido de negro de los pies a la cabeza, ella con vaqueros y chaqueta de cuadros rojos y negros, el pequeñín no recuerdo, pero sí sé que lo vestía la vergüenza de estar ante un desconocido que no dejaba de hacerle carotas.
No había vías, ni estación, ni megáfonos que anunciasen monótonamente paradas y prohibiciones.
El planeta giraba y giraba, una y otra vez, un día tras otro, pero la locomotora no avanzó, no nos llevó a destino alguno, fue el destino quien nos alcanzó y nos juntó para respirar la magia de la vida en unos asientos sin respaldo, en un tren descapotable sin puertas ni ventanas. No recorrimos paisajes, ni escuchamos conversaciones ajenas y por supuesto tampoco habíamos comprado billete, aunque si lo hubiéramos hecho hubiese sido de ida, hacia el horizonte de la ilusión sin necesidad de mirar atrás, sin rencores, sin reproches ni arrepentimientos, con fuerza y siempre juntos.
Lo único que viajó fue la emoción de lo inesperado porque la vulgar mañana se convirtió en encantadora mañana, se convertía en "mañana" para recordar.
El planeta gira y gira, una y otra vez, un día tras otro y entre los 365 días de un año, aquel fue destacado en el calendario del tiempo terrestre.
El amor y la inocencia se abrazaron, la ternura y la delicadeza se besaron, las miradas infantiles brotaron como una primavera en medio del invierno hostil.
Soñé despierta , admirando su belleza que me hipnotizaba.
Admiré su ser y me enorgullecí de tenerle a mi lado en aquella estación fantástica que nos trasladó a la memoria vacía de tiempo, tiempo que avanzó sin ruedas pero con amor.
Ahora es inevitable acordarse de aquel momento cada vez que paso delante de aquel parque, delante de aquel tren.

Jugando a soñar (oda al abecedario)

Sacos de sueños serpentean sólidos en los sesos
Sinceros, serenos y a veces sísmicos
Son, o suelen ser sentencias de sabios silenciosos
A veces salpican como sonámbulos sórdidos y sucios
Se podrían salar con el suero subterráneo sabático
Se asemejan a soldados solitarios saltando sambas una noche sorda en el sur
Sinónimos de setas, setos, santos y sitios sinuosos
Similares a siestas soleadas suspendidas en soliloquios submarinos
Sufrimientos sanos supeditados al saber del sinvergüenza
Sellos que supuran sacarosa senil
Sicarios que no asesinan pero según la semana sancionan la senda que separa la seguridad del severo secuestro sinsentido
Semáforos sin luces ni sílabas que a sorbos y sin saliva no sabemos segmentar y solventar
Simbiosis de silbatos, que sentados al sol, deberíamos sentir al escuchar el susurro de voces con señales por simplificar
Sagrados como la silueta de una sardina o salmón recién sacado de la sartén
Semillas sangrientas que sufren sino siguen su seducción despierta

martes, 21 de febrero de 2012

Se detuvo

Abrí el congelador y de allí salieron dos pingüinos: "Hemos venido de tu sueño y como hacía mucho calor nos hemos venido a refrescar".
Es verdad que hacía calor pero seguramente estaba soñando. Volví a abrir el congelador y acurrucados se sonreían el uno al otro. Volví a la cama junto a su cuerpo tumbado, cerré los ojos, los abrí y volví a cerrarlos como un niño que juega con un interruptor. "No estoy soñando, hay dos pingüinos en el congelador".
Me levanté, volví a la cocina y con mucho ímpetu abrí el congelador y se oyó decir: "el amor congela".
No entendí aquella contradicción espontánea, "congela, paraliza, el amor es un cubito, un gran cubito de hielo".
Salí escopetada de la cocina pensando en que me estaba volviendo loca. Me metí en la cama, junto a su cuerpo caliente que tanto me encantaba abrazar y lo estreché contra mí, todo lo fuerte que supe, él abrió los ojos, yo abrí los míos y al mismo tiempo los volvimos a cerrar. El amor congela, paraliza, detiene porque en aquel momento el amor se hizo iglú, mediterráneo, pero iglú en el que estalactitas indican los segundos, minutos, horas y la realidad toma forma de inmenso muñeco de nieve. Solté los brazos, separé mi pecho, tomé aire, suspiré y le miré. A mi alrededor, todo parecía en su sitio. En la habitación no había vaho, ni copos de nieve, tampoco vi esquimales besándose con la nariz, pero el tiempo se había congelado por un instante. Entre su piel sólo había silencio helado de amor. Volví a la cocina, abrí de nuevo el congelador y allí sólo quedaban cubitos de amor.

lunes, 20 de febrero de 2012

Entre sombras de luz

Con cuchillo y tenedor así es como les gustaba tomarla. Sin demasiada sal, con algo de especias provenzales, al punto, ni demasiado fina pero tampoco muy gruesa, algo que no fuera horriblemente difícil de digerir.
Solos con mucha calma, bien sentados, sin ruidos, sin gentes y en muy delicado secreto de estado.
La masticaban lentamente, saboreando los matices, sintiendo como la saliva inundaba la boca, como se deshacía poco a poco hasta pasar a un segundo plano, que quizá se añadía a un primero que alimentaban desde hacía tiempo. Plano más plano iban creando secuencias, cada vez más largas, pero siempre, siempre, mudas. Nadie podía enterarse de aquel ritual, nadie debía saber que aquel plato llamado tristeza alimentaba almas calladas que tragaban en medio de una infinitud de médanos desérticos.
Nadie debía compartir aquel plato en el que cada día se ahogaban engullendo palabras y energía que jamás saldría.
Tristeza que daba vergüenza, tristeza de cita a ciegas con la propia conciencia, de solitario tête a tête.
Tristeza de angustias apenadas y frustradas que tantos días era devorada por la melodía del pentagrama silencioso.
Tristeza ¡cuántos cuchillos y tenedores te quedan por probar!
¡Ay tristeza! cuántas bocas te esconden entre dientes de rabia y dolor!
Muchos no hablan de ti, tristeza, o muchos no quisieran presentarte, pero allí te avecinas en las moradas de piel y hueso, en el plato, de a menudo, cada día.
Tristeza, no inundes demasiado y sal de vez en cuando porque parece que cuando te comparten desapareces por unos instantes.

viernes, 17 de febrero de 2012

Un gesto concienzudo

Abre las ventanas ¡mucho!
ábrelas para mirar alrededor
ábrelas con tu cuerpo invadido de silencio
con tu alma llena de quietud
mira, ásomate, embriágate con el olor a viento, a lluvia, a nieve, a sol
emborráchate de pájaros, piedras,montañas,árboles, y cielo
ahógate de oxígeno, de risa, de lágrimas, de miradas, de palabras mudas
ensordece con latidos, murmullos, canciones, respiraciones
abre las ventanas ¡mucho!
dile hola a la muerte
acariciala como una sabia y gran amiga
como una sabia y gran consejera
como un espléndido despertar a la vida
Abre las ventanas ¡mucho!
olvida lo tóxico, las interferencias la niebla, el moho, el vaho
todo aquello que pudre y deshace, que adormece y detiene
Abre las ventanas ¡mucho!
y cuando los párpados no sientan el vidrio, no vean cortinas, cuando sirvan de esponja donde acumular y limpiar podremos volver a mirar por la ventana
para comer paisajes, degustar colores, escuchar sabores y tocar la magia del estar

viviendo del cuento

Palacios irreales de nobleza vagabunda,así es como imagino una vida justa
Pero sin poder evitarlo hay:
Condes/esas que se esconden detrás de cuadros y mansiones
Barones/as de cuentos porque viven de ellos
Príncipes y princesas por la gracia de un dios supremo inexistente
Reyes/einas* en las que sólo puede creer mi fe atea
Duques/as, personas banales que viven en nubes de algodón sin moral entre ceja y ceja y sin remordimientos por su condición
Espantapájaros y pájaras vestidos de corbata y bisón
Estatuas de cera que no merecen galería ni museo porque es imposible admirar tanta vanidad y cachondeo
Castillos de billetes vacíos de corazón y emoción
Barcos de vela de eslora desmesurada,de espacio y energía malgastada
Sentiminetos materiales, comodidades exageradas por la herencia acumulada de una historia mal inventada
Imagen de papel y cartón
Sin esfuerzo, todo les viene dado
Y se pretenden diferenciar exponiendo su lado acomodado
Mentiras que hemos aceptado y a las que hemos otorgado un respeto inadecuado
No sé si pensar en la revolución francesa pero al menos sí unas "retallades" en unas cuantas mesas

*(por cierto nada que ver con la palabra catalana "eines" que deberían ser útiles)

martes, 14 de febrero de 2012

Evolució

Vull ser lleugera com una pluma
Somriure a la vida
Parlar quan tingui la necessitat
Cridar quan hagi de fer-ho
Volar i aterrir ben prop del meu cor
Somiar desperta i caminar cap a l’acció
Desitjar i fer
Fer i gaudir
Gaudir I ajudar
Ajudar I créixer
Créixer I entendre
Entendre I acceptar
Acceptar I perdonar
Perdonar I estimar
Estimar i donar
Donar i no esperar
Esperar i observar
Observar i silenciar
Silenciar i parlar
Parlar i compartir
Compartir i assolir
Assolir i alliberar
Alliberar I ballar
Ballar I pujar, però
Pujar I baixar tornant a pujar sense baixar a on havíem estat

Arte=Juego=Equilibrio=Presente

Crecemos y en lugar de volvernos más sabios, más tranquilos, más inteligentes, más auténticos, más abiertos, más, nosotros mismos, nos invaden los miedos, la soledad frustrada, el pesimismo, la decepción, la desilusión, el arrepentimiento, la resignación, el aburrimiento, la intolerancia y la incomprensión. En Australia, los aborígenes cuando cumplen años cambian de nombre para describir la nueva conciencia adquirida en ese momento. Así deberíamos hacer, celebrar el conocimiento, la sabiduría que la experiencia vital nos permite ir descubriendo para entrar en simbiosis con lo que nos rodea y con nosotros mismos.
A menudo, lo que ocurre es que la vida nos resulta tan banal y absurda que aceptamos el destino perdiendo la fuerza de seguir creciendo, descubriendo y destapando los secretos que esconde nuestra alma quien, inevitablemente, forma parte del infinito universo.
Rutinas que matan la creatividad y abocan a apagar toda luz que el ser humano lleva dentro, pero la bombilla no puede fundirse así como así, hemos nacido para inventar, para transformar y crear. Y aquí es donde debería entrar el arte, uno de esos inventos que ilumina, que nos invade y evade, nos emociona y sobre todo nos ayuda a mejorar nuestra humanidad. Leer, bailar, pintar, moldear, esculpir, dibujar, actuar, tejer…cambiar la pasividad negativa y el desasosiego mental por la imaginación y la liberación de los cuerpos que a menudo nos encarcelan. Seguir luchando por nuestros sueños y deseos deshaciéndonos de condicionamientos absurdos. Aceptar el universo que yace en el núcleo interior para alcanzar el vacío infinito de lo impredecible e inesperado.
La experiencia que nos brinda la vida nos ayuda a trazar un itinerario donde seguir indicaciones que sólo nosotros podemos escribir. Derecha, izquierda, adelante, atrás, 10 kilómetros o 100, según la oscuridad que dejemos entrar en nuestra conciencia creadora.
Inventar mundos inexistentes para escribir el guión donde ser protagonistas de nuestra ilusión que sana heridas pasadas.
Como dice Jodorowsky en La danza de la realidad “el arte no sólo debía sanar el cuerpo sino también el alma. La conciencia puede domar nuestra animalidad, no reprimiéndola sino dándole oportunidad de realizar tareas sublimes”.
Jodorowsky, vale mucho la pena.

jueves, 9 de febrero de 2012

las otras...

Niña
Niña de cristal te envenenas con el placer
Eres frágil y débil como un bebé al nacer
Buscas sufrimiento donde no lo hay
Te empeñas en creer historias que no te cuentan
Inventas monstruos que te atormentan
Quieres paz y te abalanzas a la guerra
Sin poner los pies a tierra
Te odias y regocijas entre lágrimas
Me pregunto hasta qué punto puede olvidar lo que no quieres rechazar
¿Cuánto más escucharás al diablo hablar?
¿Cuántos vicios lícitos infinitos engullirás
Te vistes de mentira y almacenas basura en tu cordura
Escondes tu estrella para admirar la luna
Destrozas y sollozas y vuelves a la cuna
No hay mano que te meza ni palabra que te ayuda
Niña de cristal estás sola en tu duda
Sola en tu lucha, sola hasta que quieras ponerle cura.



Mujeres

Mujer, bella mujer, bella y creativa mujer, sensible y generosa mujer,
¿Qué haces ahí parada?
¿Qué absurdas fuerzas te impiden mostrar todo lo que en la oscura cueva reside?
¿Qué peso invisible recae sobre tus hombros?
¿Qué comparaciones absurdas recaen sobre tu cuello?
Tienes mucho que enseñar, que compartir, algo que emprender en este escueto pero extraño camino que es el vivir.
Tu duda oscila entre qué cambiar y qué aceptar, contra qué luchar o con qué reír y así discurres entre el drama y la comedia.
Siempre preocupada por el gran hermano, la gran hermana, el gran padre, la gran madre, ahora entiendo los “grandparents”.
Por qué tanta vulnerabilidad, fragilidad, desconsuelo, desorientación e inferioridad?
Por un momento podrías ser avestruz, ostra misteriosa, piedra y hierro, puro y duro cemento
Ser fantasma sin alma, nube espesa para borrar el peso de los miedos y el dolor
Desterrar el disfraz de la inseguridad y vestir de luto a la desidia

Helga y otras mujeres

HELGA (FORMA SUECA DE OLGA, viene de hellig, santo. Pura, inocente bondad y perfección espiritual)

Helga formaba parte de un grupo llamado los hachemitas. Muchos pensaréis que tiene relación con una dinastía árabe emparentada con Mahoma, pero muy lejos de esta definición los hachemitas son fieles defensores de la letra H. Allí donde los académicos lingüísticos negaban el silencio de esta espléndida letra, estaba Helga, fiel a su cita, como una de las madres de la plaza de mayo, para reivindicar la brillantez y la elegancia que esta muda letra daba a las palabras.
Helga, como muchos defensores de la lengua no quería que se perdiese estas dos paralelas conectadas entre sí por un puente que provenía del hebreo. Esa letra comodín que junto a la C, podía crear hermosas palabras: chorizo, chiste, chistorra, chata, chollo, chicle…y un gran etcétera que podríais completar echando un ojo al diccionario.
Hormiga, harmonía, harmónica, hiedra. ¡Qué serían todas ellas sin la protección que entregaba el escudo de la señora H. Aquella letra era un verdadero misterio y en el único momento en el que podíamos escucharla era cuando un español se ponía a hablar en inglés: hot mail se tranformaba en “jot mail”, i have en” i jav” y los mejores hits en “jits”. A Helga le resultaba muy gracioso porque le sucedía lo mismo cuando la gente la llamaba por su nombre: JELGA, aunque luchaba por los derechos de la hache, entendía que la gente necesitara hacerla sonora cuando se referían a palabras castellanas. En realidad era el único momento en el que podía hacer que existiera aquel fantasma que no vestía de blanco pero sí que pasaba desapercibido con su sigilo. Esa era la hache, una gran tímida que no necesitaba hablar pero que era fiel compañera de sus amigas. Una hache que perduraba en la historia del abecedario y que como tal era digna de seguir existiendo. ¿Por qué eliminarla? ¿Deberíamos entonces eliminar cada una de las letras que no se pronuncian en otros idiomas?
Helga pensaba que la existencia de aquella pretendida desterrada tenía una lógica explicación etimológica y que por tanto defendería su presencia con fervor hasta que acabaran sus energías. Helga no estaba sola, cada día eran más los hachemitas que se sumaban a la causa y que luchaban por un mundo con hache. Ésta era la única manera de que el lenguaje no se fuera perdiendo, de que la riqueza de las palabras no fuera arruinándose hasta caer en la pobreza más absoluta. Si la hache se perdía por la oscuridad universal, con el tiempo desaparecería la V o la B y después se borrarían los acentos y quizás escribiríamos N delante de P y B. Para Helga era una hecatombe que se olvidaran de su magnífica letra, aquella que a pesar de estar tan callada había dado mucho de que hablar. Ella, desde su tierna infancia había estado predestinada a defender la primera letra de su nombre que con tanto orgullo escribía. “Helga sin hache no sería lo mismo”, se decía, aunque a veces le costaba explicar este sentimiento. Para ella era como aquella sinfonía a la que le faltaba una nota, una coreografía sin ritmo, un amor al que le faltaba chispa, un chiste que no tenía sonrisa.

viernes, 3 de febrero de 2012

sirena solitaria

Sola, aprender a amar la soledad, abrazarla y degustarla durante años hasta que su sabor se pierda entre silencios enterrados.
Sola, porque no necesita su calor, sus palabras y aprobación
No desea esperar sus labios, sus consejos o su escucha
No debería querer cambiar su esencia porque sabe que volará
Duda de su amor, pero no importa, pasa página y cierra puerta
En el horizonte hay todo un océano donde nadan bancos de peces libres y desconocidos
Tú, sirena silenciosa, sin apenas zambullido no te preocupes porque siempre llega el ruido
No pierdas las riendas por miedo a perder lo que jamás fue tuyo
Ya llegarán cebos, redes y anzuelos entre murmullos
Ni tritón, ni brujas con tentáculos en las piernas detendrán los movimientos de tu cola que late con pasión
No hay estanques de agua turbia
Sólo espejo de luna donde poder reflejar la belleza de los nenúfares una noche tibia
Fantasía de niños, podrás cambiar branquias por piernas
y caminar por un mundo raro en el que sorpresas se esconden entre faros
Flota en agua, o en tierra, entre rayos y nubes
Sube al globo aeroestático para olvidar lo que conociste en las urbes
Aterriza y dibuja escaleras por donde subes y desde allí gritar a los cuatro vientos que necesitas movimiento
Escucha a campanilla a tu alrededor
y abandona al cisne negro que da tanto pavor
Abre la jaula donde se balancea el corazón
y ponle alas de compasión y comprensión
Calma las olas que rompen con dolor
Aléjate de tsunamis, terremotos, torbellinos, remolinos y tornados que remueven sin razón lo más preciado
Hablan las caracolas entre susurros esperanzados
Para decirte que la marea bajará, se alejará el temporal y tú, sola, con la esencia del mar permanecerás en libertad
No tengas miedo sirena, hay muchas camas para esas escamas
Sin olvidar que mientras tanto vas compartiendo muchos encantos.