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miércoles, 2 de marzo de 2011

A medias

Tantas mentiras acabaron por envenenar su lengua y aquel día al mirarse al espejo como cualquier otra mañana la mitad de ella había desaparecido. No había herida, no sentía dolor, ni siquiera encontró una mancha de sangre en la sábana. Se pellizcó pensando que estaba todavía durmiendo pero nada se inmutó, seguía delante del espejo boquiabierta y con cara perpleja.
¿Por qué? se repetía una y otra vez para sus adentros, sin atreverse a pronunciar palabra en voz alta. ¿Quién? Cómo? Esto no puede ser real, esto sólo sucede en las películas de ficción, esto no es cierto, esto se escapa de cualquier explicación racional, de cualquier intento de comprensión humana, esto es lo más absurdo que me ha ocurrido en la vida. En ese mismo instante recordó uno de los cuentos de Gogol en el que la nariz de uno de los protagonistas sale sola a la calle para recorrer los caminos de la ciudad. ¿Estará enfadada? Necesitará otras lenguas con las que conversar?Será mi aliento demasiado fuerte para sus papilas gustativas?Demasiado dulce en mi boca? Algo que le puede haber ofendido?Mis palabras tal vez? ¡Oh! mis mentiras! tiene que ser eso, mis interminables mentiras, mis imparables e incontrolables mentiras, mis piadosas y no tan piadosas mentiras, mis horrorosas y a veces tan fantásticas mentiras. Tiene que haber sido eso, se ha cansado, no ha podido soportar el peso de tan gran culpabilidad, no ha querido aguantar la amargura del engaño, las excusas evasivas sin razón.
Nadie me creerá cuando intente explicar lo que me ha ocurrido, la gente pensará que es una de mis trolas, ahora ya no tengo credibilidad alguna, ahora cuando más necesito decir la verdad, cuando mi boca ya no está llena de sucias palabras engañosas, cuando ya no existe la traición ni el escondite no habrá persona que quiera escuchar mi inexplicable relato.
Mientras mantenía aquel monólogo interior pensó que llamar a su madre era lo que necesitaba en aquel momento, así que cogió el teléfono con plumas rosas y marcó el número con la rueda giratoria que tanto le gustaba.
-Ho, ho, ho, ma, ma, ma, ma.
-¿Remedios? qué pasa? estás nerviosa?por qué tartamudeas?
-N l s,n pue,pron ma pala
-Pero hija, a ver tranquilízate.
-Supon q ser por m fal un troz d leng
-No entiendo nada Remedios

Remedios no se había dado cuenta hasta el momento en que tuvo que hablar. La mitad que le faltaba de su increíble músculo le impedía pronunciar las palabras enteras, así que sus frases se iban construyendo con las palabras partidas.
-Ma y t llam e ot mom
-Hija,no te preocupes en nada estoy allí.

Remedios intentó gritar para ver si aquello producía algún cambio en el estado en el que se encontraba, pero las palabras continuaban quedándose cojas, completamente asimétricas, huérfanas de sufijos, abandonadas al mundo de los monosílabos.
Se sintió como Pinocho, sin nariz larga pero sí con media lengua y una pequeña gota de humor cayó sobre su cabeza:"me podría llamar Lenguocha, sería así la protagonista indiscutible de un nuevo cuento para niños, algo cruel y asustadizo, pero seguro que infalible para dejar de mentir".
A Remedios le resultaba muy frustrante escuchar la totalidad de las palabras en su interior y que ello no pudiera verse reflejado en una fotocopia sonora. Maldecía una y otra vez el día en que comenzó aquel pequeño montículo que con el tiempo se había convertido en una montaña cuya cima es imposible de alcanzar porque sobre las espaldas, como Sísifo, se llevaba el peso de la culpa.
Remedios,Remedios, qué guasa tu nombre, se decía a sí misma, si es que mis padres ya me destinaron a no tener remedio. Sí, era una enfermedad, la mentirosis, pero hasta ahora era el primer caso que se encontraba con desapariciones físicas.
Milagros, la madre de Remedios llegó al cabo de una hora. Su hija le explicó como pudo lo que había ocurrido y Milagros se acordó de aquel médico al que había acudido cuando a ella le dio el brote agudo de envidiosis.Aquel médico le fue de gran ayuda y Milagros sabía que era experto en casos de avariciosis, ambiciosis múltiple y cleptomanía holística. Se dijo para sus adentros que la mentirosis tendría facil arreglo para él, aunque lo que veía más complicado era la media lengua que dormía apaciblememte dentro de la boca de Remedios.
Alguna solución habrá, le dijo a su hija para que no perdiera la esperanza, que por supuesto es lo último que se pierde, aunque yo me pregunto cómo se puede perder algo que no es físico, bueno cuestiones lingüísticas...
Al día siguiente Milagros acompañó a Remedios a la consulta del doctor Arreglo Principios.
Entraron a la consulta y tras un exhaustivo reconocimiento de pies a cabeza el doctor Arreglo dijo:
-Es evidente que las mentiras han causado muchos daños a la salud de Remedios. Los síntomas han empezado por la lengua pero no tardarán en extenderse a otras partes del cuerpo sino se toman medidas drásticas para resolver esta enfermedad que cada vez padece más personas en el mundo.

-¿Existe por lo tanto una solución doctor?
-Sí, si se lleva a término de manera muy meticulosa.

Arreglo Principios redactó detalladamente todos los pasos que Remedios debía seguir. El primero de ellos era visitar a cada una de las personas a las que se le había mentido y decirles la verdad.
El segundo escribir detalladamente un libro que se titulase "Todas las mentiras que he inventado y que usted no debería utilizar" (Arreglo Principios se encargaría de editarlo y además pensó que sería un fantástico best-seller de ficción, humor y autoayuda casera).
El tercer paso, dedicar cinco horas diarias a ayudar a las personas con mentirosis mediante ejercicios de verdad y sinceridad tanto orales como escritos. Después de todo ello el crerebro de Remedios crearía una sustancia para que su lengua recuperase su forma habitual. A Remedios le pareció haber acudido a un cura para que le absolviera de sus pecados, pero si era la única forma de poder volver a hablar se pondría manos a la obra.
Remedios siguió al pie de la letra las instrucciones, como si estuviese siguiendo una receta de un plato que jamás había cocinado.
La gente acudía para las clases particulares de Verdad y Remedios alucinaba con las historias mentirosas que todo el mundo le contaba. Ella,que pensaba ser la gran relatadora de mentiras, la poetisa del engaño, la bailarina de la farsa y la maga ocultista.
Remedios lo consiguió, al cabo de un año de dedicación absoluta, se desprendió de aquel vicio que había comenzado a consumirla sin darse cuenta hasta que doña lengua desapareció.
Pasaron los años y la verdad era fiel compañera de Remedios, sin embargo un día, sin querer se sorprendió a sí misma soltando una de sus gigantescas mentiras.
Arreglo Principios no le había avisado de que la recaída sería complicada, y así fue.
Al día siguiente a Remedios le faltaban los dientes, se compró una dentadura postiza y se dijo: "me da igual, mentiré hasta que tenga que convertirme en una marioneta, me gusta, disfruto inventándome cosas que no son ciertas, aparentando, haciendo creer algo que no soy. Quizás me invada la metastasis de la mentira, pero es así como quiero morir.
Con el paso del tiempo Remedios fue perdiendo trozos de su identidad.Protesis, hierros, cristales, peluca iban reemplazando partes de su anatomía hasta que su corazón se apagó.
Milagros, que nunca había creído en ellos, pero tampoco en los Remedios, donó a su hija a una tienda de ropa que se llamaba Falsas Apariencias.
Y allí en el escaparate de aquella boutique residía el alma de Remedios, quien había conseguido al final ser un maniquí que jamás despertaría a la realidad y verdad del mundo. Un maniquí estático e inerte, manipulado por las manos de otros y expuesto al ojo del paseante que intenta distraerse con el engaño del consumo, con la mentira de la inventada necesidad.