blog sindria

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Hablando de vicios

Nueva droga para ingerir: la música.

Una buena dosis al interior de nuestro cuerpo, que inunde el pozo para que vibren las paredes y acalle el molino de aspas que gira con el viento de la confusión.
Sí, consuelo de soledad, secreto en la intimidad nocturna.
Gracias por existir gran invento de la humanidad.
Magia viva de notas infinitas, de pentagramas que dibujan los caminos por los que vamos avanzando a medida que vamos disipando dudas cognoscitivas.
Llenemos nuestros sarcófagos de melodías que acaricien cada órgano, que rieguen de esperanza aquello que a veces parece una tiniebla infantil.
Aferrémosnos a ella como al agua y comida que cada día ingerimos con conciencia para seguir vivos.
Que se transforme en nuestra sangre, que impregne de ritmos nuestros glóbulos, que nuestras células celebren cada voz y cada tonalidad que aterriza como un regalo que arranca una sonrisa de agradecimiento y amor.
Que nos haga volar hacia personas desconocidas, hacia aeropuertos similares donde compartir sueños sin avión.
Que invada de paz la tensión de cables cargados, de relatividad lo que llegamos a pensar como problemas sin lema.
Que nos traiga recuerdos, no de melancolía y añoranza pasada, sino de souvenir de momentos que forman parte de etapas que vamos quemando paso a paso y que nos alegramos de haber sentido

1 comentario:

  1. genial! saps què m'ha faltat? que ens fessis una recomenació d'algun cantautor o grup, un de taaants dels que coneixes ;)

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