blog sindria

domingo, 4 de abril de 2010

kokoro o shinzou

Estaba leyendo Trópico de Cáncer, de Henry Miller, y me encuentro con estas líneas:

"Eso demuestra que no tiene nada de particular, sobre todo cuando está afeitado. Lo que lo vuelve misterioso es el pelo. Por eso te deja frío como una estatua".

Resulta que esta práctica tiene un nombre: acomoclitismo ¿a, cómo, qué? No sé si tendrá que ver con encontrar más cómodamente nuestro querido clítoris, voy a ver...vaya pues quedo sorprendida porque la definición que se me ofrece es la siguiente: Excitación por genitales depilados.
Pero es que esto no acaba aquí porque al parecer hay una lista bastante extensa de prácticas que tienen sus correspondientes significantes y significados:

Actirastia: Excitación sexual proveniente de la exposición a los rayos del sol.
Abasiofilia: La excitación sexual sólo se produce cuando la pareja es coja.
Albutofilia: Excitarse sexualmente al pensar en baños o duchas calientes.
Bukkake: Se trata de una perversión tan japonesa como el Tamagotchi y consiste en masturbarse en grupo encima de una mujer. La protagonista, además, suele estar enterrada de tal manera que sólo se le ve la cabeza.
Aunque no creo que sea exlcusivamente una práctica japonesa ¿podríamos cambiar el tamagotchi por parchís o peonza?

Éstos son sólo unos pocos de los 226 que existen. ¡Vaya! neologismos siempre están a tiempo de ser construidos.

Está claro que dependiendo del país, cultura y religión que practiquemos haremos o dejaremos de hacer ciertas cosas. Mientras en Japón hacen uso de productos hechos con pelo artificial para dar la impresión de tener una mayor abundancia de vello por considerarlo más atractivo, en otros países lo depilan por razones higiénicas o religiosas.

Para gustos colores, el menú es variado: chinko(genital masculino) con o sin chinge(vello púbico masculino)y chitsu(genital femenino) con o sin mange( vello púbico femenino). Aunque para este último caso hay una palabra: paipan(genital afeitado en japonés). ¡Por favor una de paipan!

Así que ya sabéis: chinko con o sin chinge, o chitsu con o sin mange(paipanado)

¡¡Cómo os dicte el corazón!! SHINZOU(corazón físico) o KOKORO (corazón sentimental)

viernes, 2 de abril de 2010

El corralito

Osvaldo-Emiliano era argentino, de Tucumán, para ser más exactos. Un medidodía, después de haber acabado su reunión de trueque entró en su corral. Allí estaba su adorado gallo y queridas gallinas intercambiando murmullos y gorgoteos incesantes. Los sentimientos que Osvaldo-Emiliano tenía con respecto a sus aves eran muy contradictorios. Había días en los que sentía lástima por ellas y le entraban unas ganas irremediables de abrir las puertas y dejarlas escapar y otros días, los de mayor soledad, se sentía afortunado de poseerlas y eran para él una compañía muy grata, a pesar de que mucha gente no lo entendiera. Pitas, pitas, pitas, bonitas.
Osvaemi, así lo llamaban algunos amigos, las cogía en brazos sujetando sus patas y las observaba con detenimiento. Tan minuciosamente las miraba que hasta a veces le parecían de otro planeta, cresta y papada nunca dejaban de sorprenderlo.
Así pasaban los días, de trueque en trueque y comiendo tortilla cocinada según la inspiración del momento.
Una mañana Osvaldo-Emiliano acudió al banco para sacar algo de dinero y salió de allí como había entrado, con las manos vacías. Allí estaban sus billetes, sus ahorros encerrados,encarcelados,congelados o quizás desaparecidos, extraviados y esfumados.
Llegó a casa cabizbajo y deprimido, y al pasar por delante de su pequeño corral, una sensación aviar invadió su corazón. Osvaldo-Emiliano era ahora un gallo más de aquel recinto, un desplumado sin cresta ni papada pero completamente acorralado. Fue en aquel instante cuando sus dudas se disiparon y abrió de par en par la puerta para que la familia saliera disparada hacia la libertad.
¿Quién soy yo para decidir por ellas, por él? Quién son ellos para decidir por mí?
La vida puede convertirse en el peor de los corralitos.

jueves, 1 de abril de 2010

glíglico ¡qué buen invento el de Cortázar!

Salgideando en los fulimancios del rótrico embijeno se me clapoma el ñandú holinefrísido. No más grasuedo que de costumbre, es imposible evitar que cuando se acerca el botúsculo los peniplos anden ahogados en una loreñada usiliaca. Pero siempre y digo siempre, sin perder de vista que si la fusenta se difugle en dorja astemiadada uno no puede contener el lun miamúspedo.A menudo acaba por trasglucar en el fondo de la pisorca refulgidente aunque no esté preparado para enmizonar la huefrida dunácea. Eso sí, nunca justrir la posguma que ropcazna en las lumifas porque podría oldibar en el yuyánteo y ditraner el somegón.
Si ésta oldibara y ditranera tendríamos que hundifizar el somegón hasta que las lumifas se oficlanaran y así trokar a la izquierda el yuyánteo.

Y así todos glocendros y elbíneos. No hay más vuelta de hoja, ni cinco patas de gato, ni larvas sin mariposa o gallinas sin patas de gallo, aunque a éstas les agrade de tanto en tanto arrugarse.