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miércoles, 31 de marzo de 2010

Sentimientos de plástico

En el fondo me da pena. Cada uno de nosotros se queda atrapado entre unos barrotes, entre unos parámetros de los que parece es complicado salir.Como si se tratase de un virus cibernético,troyanus virtualis,intangible e invisible que asfixia como un cancer todo lo que toca e invade. En el fondo me da pena. Cuenta los euros, los céntimos, las facturas, como el Avaro de Molière, escuchando voces de locura por doquier,atacado por el pánico de ser robado. Listas interminables de objetos,de contactos telefónicos, de planes, de bancos,de clientes a los que, como una sanguijuela pretende arrancar sus raíces para poder empapelar su casa con billetes,pero billetes aliñados, embalsamados y macerados de mentiras y ambiciones sin límites ni escrúpulos.En el fondo me da pena. Su casa de suplemento de El País Semanal huele a iglú, a musgo, a hongo, a liken, a yodo caducado,a hierro podrido, a pescado noruego fermentado y éste último, según tengo entendido, no es muy recomendable.En el fondo me da pena. Sus lágrimas postizas, de carnaval, intentan recuperar lo que paulatinamente va perdiendo, lo que a pulso va pintando de negro con su mirada. Qué vacuidad más infinita, su conversación, sus no inquietudes, sus ideas, su visión terrenal rocíada de conservantes y colorantes, venenosa como el famoso pez japonés cuyo conocimiento es indispensable para saber qué parte poder ingerir. Qué bruja medieval, pero no de las que pretendían curar sin ser comprendidas, bruja con todas las connotaciones negativas del término. Cruela De Vil, Rotenmeyer y todas las simbiosis que nuestro cerebro pueda llegar a hacer entre los personajes más ruines que nos han acompañado en la infancia, y no tan infancia, es la mano que mece la cuna. La falsedad con manos y pies, la manipulación calculadora que por descuido a veces se descubre y ¡qué lástima! porque entonces todavía da más pena.Perdida entre un mundo de números, cálculos y personas que no sabe cómo amar porque sus sentimientos quedaron congelados en la era glacial. Intereses escondidos, abuso de poder, fábulas y soledad deprimida de pañuelo usado y malgastado, de chicle masticado durante horas, de aire contaminado y úlcera sin remedio. En el fondo me da pena. Su mundo, cuyas elucubraciones superan la ficción, se dirige hacia el aburrimiento, la pesadumbre,la hipocresía, la maldad, la frustración y la sinrazón. En el fondo me da pena porque como de un preso se tratase, las cadenas del poder inmovilizan nuestra alma hasta derrumbar los pilares de lo que verdaderamente importa en la vida: el amor.

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