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viernes, 24 de septiembre de 2010

Autonomía caudal

Podría parecer que ahora mismo voy a comenzar a hablar de trasvases de ríos,de desarrollos de transportes fluviales o del derecho y libre albedrío que los ríos tienen para fluir en nuestro planeta, pero no, no hablaré sobre la libertad e independencia que tiene el agua con respecto a su caudal. Tampoco hablaré sobre las personas caudalosas y sus mares de dinero independiente pero sí de lagartijas y sabandijas, no en el sentido de personas despreciables, al parecer las pobres sabandijas tienen un aspecto desagradable, sino en el sentido más faunístico de la palabra.
Estoy a punto de salir de casa para correr y tropiezo con un pequeño reptil al que intento agarrar con las manos con tan mala suerte que se desprende de su ser un pedazo de cola. Sale escopeteado para esconderse entre la maleza y me quedo observando el trozo de vida que increíblemente tenía mucha vida, mucha más de la que yo pensaba. Me siento, me quedo perpleja porque aquel pedazo de carne no dejaba de agitarse,
y en ese instante me hubiera gustado tener un cronómetro porque estaba estupefacta ante la duración de la agitación, ante aquello que casi parecía otro animal. Al cabo de unos minutos me digo que tengo que irme porque me estarán esperando y no quiero llegar tarde y tener que explicar que mi retraso se debe a quedarme pasmada ante un trozo de rabo...de lagartija..porque a lo mejor en ese caso hubiera sido más comprensible.
Al volver me propongo encontrar cuál es el tiempo máximo que un trozo de cuerpo reptiliano consigue ser autónomo sin caudal. Y curiosamente me encuentro con la explicación de la gran técnica de estos seres llamada Autonomía caudal.
Bueno, pues es toda una estrategia, los reptantes pretenden engañar de esta forma tan sutil a los predadores, mientras la serpenteante cola realiza su frenético baile(esto parece un documental de Rodríguez de la Fuente)para despistar a sus cazadores, ellos tienen mientras tanto tiempo de huir hacia las lejanías del peligro.
Qué listillos, despistando con sus carnes y con la suerte de que una vez se desprenden de ella al cabo de un tiempo vuelve a crecer. Al parecer no sucede únicamente con los reptiles sino que ciertos mamíferos también se desprenden de la piel de la cola para evitar el final de sus vidas.
Y aquí podría finalizar la información que quería compartir con vosotros, pero resulta que toda esta indagación me ha hecho ver la luz, y ahora entiendo muchas cosas.
A ver, si extrapolamos este infalibe método a los mamíferos, más conocidos como hombres, podríamos llegar a la conclusión o hipótesis que ahora quisiera proponeos.
Si un hombre se ve en peligro de ser devorado por una fémina depredadora que no es de su agrado ¿podría llevar a cabo la autonomía caudal?
Hay que imaginarse la escena, el macho ibérico español se desprende de su apreciado rabo para distraer a la predadora en potencia que se disponía a avasallarlo por cualquiera de sus costados. Allí en medio de la discoteca, calle, bar, pub o concierto observamos la membrana fibrosa saltando de alegría porque su plan ha funcionado. Y es aquí donde llega la iluminación, como la imagen de Germinal en el que una mujer corta sin escrúpulos el pene de un hombre y lo levanta con gran victoria entre sus manos, y es que así es como se inventó el MASTURBABOR, señoras y señoritas, solteras y no tan solteras, es la autonomía caudal reptiliana la que nos permitió inventar el vibrador sin cuerpo.
Sí, sí, quizás una mañana, una mujer hace unos años salía de su casa tranquilamente y observó como un trozo de cola reptiliana hacía break dance en medio de la calle y pensó: menudo flow, qué vibración...la verdad es que no sería mala idea si les sucediera a los hombres, porque de esta manera nos consolaríamos con una parte y no con el todo.
Y vaya vaya, mira por donde que nos conformamos con unos pequeños movimientos cuando no hay más remedio que consolarse de forma autónoma con el trozo de falo siliconado que tanto se ha modernizado en estos tiempos de Tuppersex.

viernes, 17 de septiembre de 2010

¡Vaya con el insomnio!

Como la garganta del diablo en Iguazú
A borbotones sin poder detener el flujo
Emanan, saltan, bailan y circulan todas ellas
Un ir y venir constante de entes que deambulan sin cesar
Peces que saltan en medio del mar
Carreras de coches encadenadas
Que a menudo no sirven de nada
Ecos diversos que necesitan salir
Juguetes infantiles con los que debatir
Espinas que con pinzas debemos extirpar
Y con cuyas puntas podríamos escribir un sinfín de nimiedades
innecesarias pero latentes en nuestras mentes
Vómitos absolutos
Extracciones urgentes que no serán calmadas hasta observarlas en el papel presentes
Puras ganas de catarsis, de vacío, de impotencia si no salen las palabras
de esta esponja húmeda, en la que como un ejército de hormigas, se pasean a su libre albedrío
Se persiguen, se rozan, se aman y abrazan
Se encuentran en la noche de unos ojos abiertos
Donde la batalla contra el sueño que no llega
Nos hace impotentes y al mismo tiempo algo dementes
Despierto, activo a pesar de que era su hora, no de morir sino de soñar
Activo con la conciencia del que lo observa, con la diferencia de que los sueños también se viven sin la conciencia de estar dormidos
Allí está, él, rosa, como una nuez gigante preparada a no ser comida más que por la preocupación de no poder desconectarlo con un botón
Inundado de palabras e ideas que recorren sus caminos como la savia lo hace en las venas de un árbol sano
Unas ganas irremediables de levantarme me sobrecogen
Con el corazón compungido comenzaría a escribirlas, pero son las 6 de la mañana
y con su espada apuntando en el núcleo me dice que hay que dormir
¡Qué cara dura! Me contagia la ilusión y al mismo tiempo me la quita
Pero no importa porque en todo este embrollo me repito una y otra vez que la memoria, mañana, me llevará hacia donde quiero llegar
Allí donde la libertad me hace expresaar lo que ahora mismo quiero liberar.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Hablando de vicios

Nueva droga para ingerir: la música.

Una buena dosis al interior de nuestro cuerpo, que inunde el pozo para que vibren las paredes y acalle el molino de aspas que gira con el viento de la confusión.
Sí, consuelo de soledad, secreto en la intimidad nocturna.
Gracias por existir gran invento de la humanidad.
Magia viva de notas infinitas, de pentagramas que dibujan los caminos por los que vamos avanzando a medida que vamos disipando dudas cognoscitivas.
Llenemos nuestros sarcófagos de melodías que acaricien cada órgano, que rieguen de esperanza aquello que a veces parece una tiniebla infantil.
Aferrémosnos a ella como al agua y comida que cada día ingerimos con conciencia para seguir vivos.
Que se transforme en nuestra sangre, que impregne de ritmos nuestros glóbulos, que nuestras células celebren cada voz y cada tonalidad que aterriza como un regalo que arranca una sonrisa de agradecimiento y amor.
Que nos haga volar hacia personas desconocidas, hacia aeropuertos similares donde compartir sueños sin avión.
Que invada de paz la tensión de cables cargados, de relatividad lo que llegamos a pensar como problemas sin lema.
Que nos traiga recuerdos, no de melancolía y añoranza pasada, sino de souvenir de momentos que forman parte de etapas que vamos quemando paso a paso y que nos alegramos de haber sentido

Para mi mejor enemigo

Fiestas mayores, no grandes, ni enormes, ni gigantescas, MAYORES, no porque sólo puedan asistir a ellas mayores de edad, sino porque tienen ese halo de majestuosidad y elegancia que debería caracterizar a toda fiesta mayor. Y mientras escribo esto me pregunto por la palabra mayordomo, el gran hombre de la casa, bueno, si podemos considerar como grande el hecho de estar constantemente al servicio de los demás en todo momento y con el añadido de que las personas cuyas normas acatamos nos desagradan profundamente, pero ese es otro tema sobre el que reflexionar en otro momento.
A lo que íbamos, mayores, grandes cantidades de alcohol,diferentes maneras de bailar, diversas formas de acercar cuerpo con cuerpo, ya que pueden llegar a ser muy amorosas o por el contrario tremendamente odiosas(no entraré en detalles de reyertas de celos, envidias, malentendidos y empujones involuntarios).
Entre el bullicio,la incansable eneregía de Miquel Roig, gran cantaversiónautor(neologismo recién sacado de la manga) catalán, cuya posición en el escenario cambia una sola milésima de metro en 2 horas de repertorio encadenado, se encuentra el gran filósofo Marc Alexandrí Polo (personaje de la vida muy recomendable).
Poeta y pensador de la vida catalana, de orígenes Cardedeueros (Cardedeu city), Alexandrí sorprende a quien sea en cualquier lugar, hora y momento de la gran fiesta mayordomal.
Y es en Llinars, ya casi acabada la velada rociada de ron sin pasas,sentados en frente de un horno, saciando el hambre del amanecer, cuando el gran Alexandrí, el mayor elucubrador de la vida nos hace su gran y mayor confesión:

-"Lo dejo".

El espécimen de neuronas activas coge al que denomina como cilindro de papel relleno de hojas secas y emprende una profunda conversación con el palito que mantiene entre sus dedos. Un diálogo serio, de tú a tú con aquello que todos llamamos cigarro, el marido de la cigarra, aunque ésta no echa humo por sus orificios.
Cigarro, cigarrillo, piti, pitillo, tabaco de liar, ese pequeño amigo que en el fondo tanto daño nos hace. Ese fiel compañero que tanto humo ha proporcionado a nuestros pulmones, tanto alquitrán ha depositado en nuestras entrañas.
Filter, esa pareja en la cual depositamos confianza, compromiso, fidelidad y a menudo en la cual descargamos ansiedad y preocupación.
Con sus grandes ojos, el observador del mundo, mira atentamente el invento consumible de papel y hierbas de color castaña, y comienza más bien un monólogo que ni hamlet calavera de su padre en mano:

"Te dejaré, porque me has causado mucho daño y dolor, te dejaré cigarro y no llores, no derrames ni una sola lágrima cuando te abandone. Sí, lo conseguiré, ya no serás tú quien me diga cuándo debo ingerir tu veneno. Me liberaré de tu olor a chamusquina, de tu sabor a tierra ahumada, me desprenderé de tu sustancia, de la adicción que cada día me llama sin poder o no querer controlar. Sí, te alejaré de mi cuerpo, de mi alma y neuronas que chillan desesperadas cuando tú no estás presente. Se acabó esta absurda dependencia que mancha mis órganos vivos de oscuridad profunda. Se terminaron las masivas ingestas de ingredientes que desconozco cómo van apoderándose de este único cuerpo que la vida me ha dado. Te despediré como un director a un empleado que no soporta, te pisotearé con fuerza, con el ímpetu que todos usamos al ver correr una cucaracha delante de nuestras narices. Te borraré de mis pensamientos y recuerdos para que desaparezcas como una vela recién consumida. Anularé todo resquicio o apetencia de ti, resetearé el programa para reiniciar una enemistad contigo, para convertirte en aquella persona que una vez odié, a pesar de que cueste incluir el odio en mis hábitos cotidianos.
Sí, sí, te mandaré lejos de mis dedos, boca, laringe, pulmones y piel. Te tiraré por el retrete para observar cómo tu papel negruzco da vueltas hasta ahogarse en la muerte súbita. ¡Oh cigarrillo! eres subnormal profundo, no aportas nada nuevo, original ni beneficioso a mi presencia en este planeta.
Así que fuera de mis ideas, pasarás a formar parte del polvo estancado del desván de las películas más terroríficas de la historia de las películas de terror.
Adiós amigo, bienvenido a mi lista de enemigos recomendados a evitar. Amigo fiel, serás mi enemigo preferido, aquel que amaré tanto odiar, aquel que me hará tan feliz fuera de mí, adiós y hasta nunca".
Y así, mientras el cigarrillo seguía entre sus dedos fue como el señor Marc se dirigió a aquel insignificante y estúpido vicio.
Y así desde aquella noche de fiesta mayor, festa major catalana, Polo lleva 3 días sin la compañía de ese minúsculo y ridículo hombrecillo sin piernas,brazos, manos ni pies, pero con gran poder de atracción y seducción contra el que deberíamos luchar.
Una gran decisión para una fiesta mayor.

viernes, 20 de agosto de 2010

El tren

En un regional(ese que tarda 5 horas)camino a Barcelona andaba leyendo Maus, el comic que relata la historia de un polaco superviviente de los campos de exterminio nazis y donde los protagonistas, como bien indica el título son ratones.
Ironías, casualidades o coincidencias de la vida cuando llego a la parte donde Art Spigelman describe una escena en la que un gran número de judíos están hacinados unos encima de otros en un tren, que transportaba caballos y vacas, hacia no se sabe qué lugar se detiene el regional a la altura de Vinaròs.
Continuaba leyendo y viajando a través de las páginas que se volvían más crudas a medida que aumentaban los detalles de la historia:"Sólo sobrevivimos 25 de los 200 que íbamos en el vagón.Se paró el tren y durante días y noches, nada, sin agua, ni comida y sólo con los gritos como eco incesante. La gente se meaba y cagaba allí mismo y yo comía nieve del techo del vagón".
Allí, con aquellas imágenes retumbando en mi cabeza, empiezo a escuchar las quejas de los pasajeros impacientes porque ya llevábamos media hora parados sin saber el motivo.
Una pareja con un niño de unos 8 años padecía porque su hijo estaba cansado, hambriento y llegaría demasiado tarde a casa. Todo ello a pesar de que se había tomado un colacao con galletas y la madre al cabo de una hora le había dado un paquete de papas. El padre se levantaba persiguiendo al revisor para enterarse de algo al mismo tiempo que no dejaba de decir que aquello era una verdadera vergüenza.
Justo en el asiento de atrás había una mujer preocupadísima por si le daría tiempo coger el siguiente tren hacia San Celoni, justo el mismo que yo cogía, y que finalmente cogimos una sentada en frente de la otra.
Entre caras de ofuscación, impaciencia, malestar y nervios el tren estuvo detenido una hora. Pero con la diferencia de que durante aquella insignificante hora,en aquellos estúpidos 60 minutos, nadie murió de inanición o asfixia. No había lloros, ni gritos, ni dolor, ni oscuridad, ni montañas de cuerpos que se iban derrumbando como edificios después de un terremoto.
En aquel regional, vaya casualidad, un viernes 13 de 2010, nadie tuvo la mala suerte de padecer dolor, angustia, injusticia, impotencia, rabia, desolación, represión o cualquier sentimiento de opresión o violencia en sus carnes.
Allí, entre vagones bien iluminados y cómodos y donde los pasajeros que allí nos encontrábamos sí conocíamos nuestro destino, me di cuenta de la suerte que un ser humano puede tener cada día en su vida y lo poco que se puede llegar a apreciar cuando nos olvidamos de que en un mismo tren años atrás hubo gente cuyo destino si fue realmente el de un viernes 13 con todas sus connotaciones.

martes, 10 de agosto de 2010

Soñando

No sé si son perdidos o no
Frustrados o no
Idealizados o no
Alcanzables o no
Pero son, algunos más reales otros pasajeros
Pero siempre compañeros de viaje
Metas donde quisiéramos llegar
No por ambición material
Ni aspiraciones monetarias
Sólo por sentir que nuestra alma se funde con ellos
Sólo por alcanzar una parte del espejismo
Porque sabemos que hemos venido a este mundo para cumplirlos
Sueños, historias llenas de imágenes sin existir
Pero que nos construyen en el día a día mientras a su lado vamos avanzando




Alma de mar, inundada de dulces gotas de esperanza
Isla desierta donde llegar sin mapas y con magia sin barita
La sal de tu esencia se mezcla con infinitos edulcorantes de pasión retenida
Y terrones de azúcar disuelven océanos de incertidumbre
En medio de una húmeda galaxia donde zarpan millones de barcos por segundo
Es difícil saber dónde subir para lanzar el ancla de la ilusión
Inmóviles ante dudas de abanicos gigantes
Nos debatimos entre un querer y no poder, un después y un quizás, un veremos y un tal vez
Navegar sin pies a tierra, espectador de paisajes cristalinos, de historias inventadas ajenas a nuestra realidad
Y ante los ojos rebosantes de ansia, llora sin lágrimas la emoción que imagina vivir lo que cada día no vive, invenciones para evadirse de cotidianidad latente.

domingo, 4 de abril de 2010

kokoro o shinzou

Estaba leyendo Trópico de Cáncer, de Henry Miller, y me encuentro con estas líneas:

"Eso demuestra que no tiene nada de particular, sobre todo cuando está afeitado. Lo que lo vuelve misterioso es el pelo. Por eso te deja frío como una estatua".

Resulta que esta práctica tiene un nombre: acomoclitismo ¿a, cómo, qué? No sé si tendrá que ver con encontrar más cómodamente nuestro querido clítoris, voy a ver...vaya pues quedo sorprendida porque la definición que se me ofrece es la siguiente: Excitación por genitales depilados.
Pero es que esto no acaba aquí porque al parecer hay una lista bastante extensa de prácticas que tienen sus correspondientes significantes y significados:

Actirastia: Excitación sexual proveniente de la exposición a los rayos del sol.
Abasiofilia: La excitación sexual sólo se produce cuando la pareja es coja.
Albutofilia: Excitarse sexualmente al pensar en baños o duchas calientes.
Bukkake: Se trata de una perversión tan japonesa como el Tamagotchi y consiste en masturbarse en grupo encima de una mujer. La protagonista, además, suele estar enterrada de tal manera que sólo se le ve la cabeza.
Aunque no creo que sea exlcusivamente una práctica japonesa ¿podríamos cambiar el tamagotchi por parchís o peonza?

Éstos son sólo unos pocos de los 226 que existen. ¡Vaya! neologismos siempre están a tiempo de ser construidos.

Está claro que dependiendo del país, cultura y religión que practiquemos haremos o dejaremos de hacer ciertas cosas. Mientras en Japón hacen uso de productos hechos con pelo artificial para dar la impresión de tener una mayor abundancia de vello por considerarlo más atractivo, en otros países lo depilan por razones higiénicas o religiosas.

Para gustos colores, el menú es variado: chinko(genital masculino) con o sin chinge(vello púbico masculino)y chitsu(genital femenino) con o sin mange( vello púbico femenino). Aunque para este último caso hay una palabra: paipan(genital afeitado en japonés). ¡Por favor una de paipan!

Así que ya sabéis: chinko con o sin chinge, o chitsu con o sin mange(paipanado)

¡¡Cómo os dicte el corazón!! SHINZOU(corazón físico) o KOKORO (corazón sentimental)

viernes, 2 de abril de 2010

El corralito

Osvaldo-Emiliano era argentino, de Tucumán, para ser más exactos. Un medidodía, después de haber acabado su reunión de trueque entró en su corral. Allí estaba su adorado gallo y queridas gallinas intercambiando murmullos y gorgoteos incesantes. Los sentimientos que Osvaldo-Emiliano tenía con respecto a sus aves eran muy contradictorios. Había días en los que sentía lástima por ellas y le entraban unas ganas irremediables de abrir las puertas y dejarlas escapar y otros días, los de mayor soledad, se sentía afortunado de poseerlas y eran para él una compañía muy grata, a pesar de que mucha gente no lo entendiera. Pitas, pitas, pitas, bonitas.
Osvaemi, así lo llamaban algunos amigos, las cogía en brazos sujetando sus patas y las observaba con detenimiento. Tan minuciosamente las miraba que hasta a veces le parecían de otro planeta, cresta y papada nunca dejaban de sorprenderlo.
Así pasaban los días, de trueque en trueque y comiendo tortilla cocinada según la inspiración del momento.
Una mañana Osvaldo-Emiliano acudió al banco para sacar algo de dinero y salió de allí como había entrado, con las manos vacías. Allí estaban sus billetes, sus ahorros encerrados,encarcelados,congelados o quizás desaparecidos, extraviados y esfumados.
Llegó a casa cabizbajo y deprimido, y al pasar por delante de su pequeño corral, una sensación aviar invadió su corazón. Osvaldo-Emiliano era ahora un gallo más de aquel recinto, un desplumado sin cresta ni papada pero completamente acorralado. Fue en aquel instante cuando sus dudas se disiparon y abrió de par en par la puerta para que la familia saliera disparada hacia la libertad.
¿Quién soy yo para decidir por ellas, por él? Quién son ellos para decidir por mí?
La vida puede convertirse en el peor de los corralitos.

jueves, 1 de abril de 2010

glíglico ¡qué buen invento el de Cortázar!

Salgideando en los fulimancios del rótrico embijeno se me clapoma el ñandú holinefrísido. No más grasuedo que de costumbre, es imposible evitar que cuando se acerca el botúsculo los peniplos anden ahogados en una loreñada usiliaca. Pero siempre y digo siempre, sin perder de vista que si la fusenta se difugle en dorja astemiadada uno no puede contener el lun miamúspedo.A menudo acaba por trasglucar en el fondo de la pisorca refulgidente aunque no esté preparado para enmizonar la huefrida dunácea. Eso sí, nunca justrir la posguma que ropcazna en las lumifas porque podría oldibar en el yuyánteo y ditraner el somegón.
Si ésta oldibara y ditranera tendríamos que hundifizar el somegón hasta que las lumifas se oficlanaran y así trokar a la izquierda el yuyánteo.

Y así todos glocendros y elbíneos. No hay más vuelta de hoja, ni cinco patas de gato, ni larvas sin mariposa o gallinas sin patas de gallo, aunque a éstas les agrade de tanto en tanto arrugarse.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Sentimientos de plástico

En el fondo me da pena. Cada uno de nosotros se queda atrapado entre unos barrotes, entre unos parámetros de los que parece es complicado salir.Como si se tratase de un virus cibernético,troyanus virtualis,intangible e invisible que asfixia como un cancer todo lo que toca e invade. En el fondo me da pena. Cuenta los euros, los céntimos, las facturas, como el Avaro de Molière, escuchando voces de locura por doquier,atacado por el pánico de ser robado. Listas interminables de objetos,de contactos telefónicos, de planes, de bancos,de clientes a los que, como una sanguijuela pretende arrancar sus raíces para poder empapelar su casa con billetes,pero billetes aliñados, embalsamados y macerados de mentiras y ambiciones sin límites ni escrúpulos.En el fondo me da pena. Su casa de suplemento de El País Semanal huele a iglú, a musgo, a hongo, a liken, a yodo caducado,a hierro podrido, a pescado noruego fermentado y éste último, según tengo entendido, no es muy recomendable.En el fondo me da pena. Sus lágrimas postizas, de carnaval, intentan recuperar lo que paulatinamente va perdiendo, lo que a pulso va pintando de negro con su mirada. Qué vacuidad más infinita, su conversación, sus no inquietudes, sus ideas, su visión terrenal rocíada de conservantes y colorantes, venenosa como el famoso pez japonés cuyo conocimiento es indispensable para saber qué parte poder ingerir. Qué bruja medieval, pero no de las que pretendían curar sin ser comprendidas, bruja con todas las connotaciones negativas del término. Cruela De Vil, Rotenmeyer y todas las simbiosis que nuestro cerebro pueda llegar a hacer entre los personajes más ruines que nos han acompañado en la infancia, y no tan infancia, es la mano que mece la cuna. La falsedad con manos y pies, la manipulación calculadora que por descuido a veces se descubre y ¡qué lástima! porque entonces todavía da más pena.Perdida entre un mundo de números, cálculos y personas que no sabe cómo amar porque sus sentimientos quedaron congelados en la era glacial. Intereses escondidos, abuso de poder, fábulas y soledad deprimida de pañuelo usado y malgastado, de chicle masticado durante horas, de aire contaminado y úlcera sin remedio. En el fondo me da pena. Su mundo, cuyas elucubraciones superan la ficción, se dirige hacia el aburrimiento, la pesadumbre,la hipocresía, la maldad, la frustración y la sinrazón. En el fondo me da pena porque como de un preso se tratase, las cadenas del poder inmovilizan nuestra alma hasta derrumbar los pilares de lo que verdaderamente importa en la vida: el amor.

martes, 30 de marzo de 2010

Descontrol

Él compone una sinfonía funesta de notas de cementerio,de lápida rugosa y pesada, de tortura gratuita que penetra sin tocar la piel más frágil.
Latigazos invisibles que conducen a la incomprensión, al bloqueo, a la parálisis incontenible.
¡Gritos de sufrimiento!rabia estancada de capas sedimentadas siglo tras siglo.
Chillidos silenciados, encerrados en la habitación blindada, ruidos ensordecedores que retumban en las paredes sin salida, ecos encarcelados en la prisión de carne y hueso, encadenados, atados e inmovilizados.
Energía derrochada hacia acantilados de abismo.
Explosiones retenidas, contenidas, enturbiadas, dormidas, sedadas, drogadas de hormonas confusas y cobardes.
Furia no rebelada contra neuronas que corren a su libre albedrío, que crean campos magnéticos contra los que no se encuentran armas adecuadas para luchar o simplemente no luchar.
Suspiros reprimidos, controlados, vestidos, recubiertos, rellenos de ansiedad invisible, intangible.